En la música, casi todos sueñan con llegar a la cima. Sidecars no son la excepción. Pero en su caso existe un matiz. Se puede llegar, sí, pero eso no es lo más importante. Para Juancho (guitarra y voz) Gerbass (bajo) y Ruly (batería) lo principal es disfrutar del camino sin prisas ni atajos.. Una filosofía de trabajo -y de vida- que la banda plasma de maravilla en su último trabajo, Everest (Warner), el octavo disco de su carrera, que ya abarca más de dieciocho años sobre los escenarios. «Nos da la sensación de que estamos en un ascenso constante, en una lucha constante. Este oficio es duro para los que tenemos que remar siempre, año tras año, y Everest es un conjunto de canciones que hablan de amor, de desamor y de nostalgia», resume el líder del grupo en su visita a la redacción de 20minutos.. «Es un mantra que tenemos en la cabeza de disfrutar del oficio, de no vivir con unas ansiedades constantes y, sobre todo, de estar cómodos con lo que somos y poder seguir creando y tocando como hemos hecho siempre, con un poco de crecimiento ascendente, pero sin ningún pelotazo», remata el bajista.. ¿Han alcanzo ellos la cima o el éxito en la música? Pero surge debate en la respuesta. «En nuestro oficio, ¿qué es la cima? Se ve la montaña, pero te tapan las nubes. No sabes bien lo que hay arriba. Aparte de que no tenemos ni idea de lo que se considera la cima en nuestro oficio, nos daría mucho miedo llegar. Pensar: ‘¿y ahora, qué?’. Nos parece mucho más interesante el camino que el resultado», sostienen. «Vivimos un ritmo y una velocidad diferente al resto del mundo, y lo intentamos mantener desde el principio. Cuando pudimos poder dedicarnos a la música y no tener que dedicarnos a otras cosas, para nosotros el éxito estaba ahí. Nosotros no sabemos ni conocemos lo que es la cima, supongo que eso se lo tienes que preguntar a Rosalía o a alguien así», piensa Juancho.. «Afortunadamente, nunca hemos tenido que pensar en la industria ni nadie nos ha sugerido cómo hacer las cosas». La catalana, el fenómeno musical del momento, sale en la entrevista. «Ella es la polla. Es una artista como no ha habido en muchos años, de estos artistas que nace uno entre millones. Lo que más nos gusta es que hace lo que le apetece, sin pensar. No está pensando qué es lo que más va a vender, está tan arriba y es tan jefaza que puede permitirse hacer lo que le apetezca y a todo el mundo le gusta. Yo escucho sus discos y valoro el trabajazo. No la escucho en mi día a día, porque no es el tipo de música que me conmueve, pero desde luego soy capaz de decir que está muy bien hecho. Verdaderamente es muy difícil inventarse cosas a estas alturas de la vida y ella está en el trabajo de hacerlo. Me quito el sombrero», se deshace en elogios el vocalista.. No descartan, de hecho, que se pase a su estilo y haga rock, que, creen, está asegurado en nuestro país. «Es curioso que este país, en los últimos tres años, ha dado un paso adelante en cuanto a los grupos de guitarra, sobre todo entre la juventud, que hace que mantengamos una esperanza fuerte. ¡Tan fuerte que espérate tú que el siguiente disco de Rosalía por ser transgresor, es algo más roquero! Ahora hay muchos grupos de guitarra llegando a puntos muy top como Arde Bogotá o Carolina, llegando a cotas de éxito, haciendo música con guitarras, que nos era inimaginable hace a lo mejor seis años. Y no decae. Tiene pinta de que hay una recuperación de lo que nosotros creíamos más extinto», asegura Gerbass.. «Si sintonizas una hora las grandes radios musicales en España, te das cuenta de que no suena ni una banda española y todo es música urbana y de baile. Da pena». «Fíjate qué curioso que nos agarramos a un clavo ardiendo y ya no hablamos de rock, sino de música hecha con guitarras, lo cual dice bastante del momento que estamos sufriendo desde hace 10 años, que pones la radio y a lo mejor una de cada diez canciones lleva una batería real o una guitarra real», se queja el batería, muy en la línea de la voz del grupo: «Si sintonizas una hora las grandes radios musicales en España, te das cuenta de que no suena ni una banda española y todo es música urbana y de baile. Da pena, no a nosotros en concreto por no sonar nosotros, sino porque cuando éramos pequeños escuchábamos cosas en la radio que nos inspiraban a hacer música y ahora mismo nos dan ganas de apagarla. Tiene que haber música para todo. Es normal que a la gente le guste escuchar música para no pensar y divertirse; ahora, la música hecha para acompañar y emocionar nunca va a dejar de estar ahí».. Por su parte, y de la mano de Paco Salazar, que comparte crédito y galones con Juancho, siguen con su sonido cuidado y potente, donde cada tema se siente completo y natural dentro del conjunto del disco. Y todo sin perder su esencia. «Es difícil no mantener la esencia», creen. «Es el disco número ocho, no nos vamos a poner a escribir canciones de otro estilo. Las cosas que contamos y cómo las vestimos tienen un sentido lógico y natural de evolución con lo que hemos hecho hasta ahora. Lo que sí hemos hecho ha sido un cambio de concepto y producción bastante grande para nosotros, que lo vivimos en primera persona. Hemos tratado de modernizar el sonido, más que nada para divertirnos, que lo necesitábamos. No nos hemos reinventado, hemos actualizado Sidecars a los tiempos que corren y a lo que pedían las canciones. Afortunadamente, nunca hemos tenido que pensar en la industria ni nadie nos ha sugerido cómo hacer las cosas. Es más una necesidad por algo nuevo para seguir manteniendo la ilusión. cada vez somos más nosotros y este disco es más nosotros que nunca. Creemos de largo que es nuestro mejor disco, lo creemos de verdad», rematan.. «No nos hemos reinventado, hemos actualizado Sidecars a los tiempos que corren y a lo que pedían las canciones». Sidecars lo forman tres, aunque muchas veces la cercanía del grupo a Leiva -hermano de Juancho- ha hecho que muchos piensen que el artista es su cuarto elemento. «Él está cerca, porque yo toco con él, salgo de gira con él como guitarrista, porque me divierte mucho. Nos pasamos maquetas, nos enseñamos y sugerimos cosas. Él es siempre un invitado de honor que cada vez que le apetece viene y canta, pero, más allá de eso, desde el segundo disco, que fue el último que produjo con nosotros, no está metido como mano de obra en la banda. Es un compañero con el que nos enseñamos cosas y del que aprendemos cosas», aclaran.
En la música, casi todos sueñan con llegar a la cima. Sidecars no son la excepción. Pero en su caso existe un matiz. Se puede llegar, sí, pero eso no es lo más importante. Para Juancho (guitarra y voz) Gerbass (bajo) y Ruly (batería) lo principal es disfrutar del camino sin prisas ni atajos.. Una filosofía de trabajo -y de vida- que la banda plasma de maravilla en su último trabajo, Everest (Warner), el octavo disco de su carrera, que ya abarca más de dieciocho años sobre los escenarios. «Nos da la sensación de que estamos en un ascenso constante, en una lucha constante. Este oficio es duro para los que tenemos que remar siempre, año tras año, y Everest es un conjunto de canciones que hablan de amor, de desamor y de nostalgia», resume el líder del grupo en su visita a la redacción de 20minutos.. «Es un mantra que tenemos en la cabeza de disfrutar del oficio, de no vivir con unas ansiedades constantes y, sobre todo, de estar cómodos con lo que somos y poder seguir creando y tocando como hemos hecho siempre, con un poco de crecimiento ascendente, pero sin ningún pelotazo», remata el bajista.. ¿Han alcanzo ellos la cima o el éxito en la música? Pero surge debate en la respuesta. «En nuestro oficio, ¿qué es la cima? Se ve la montaña, pero te tapan las nubes. No sabes bien lo que hay arriba. Aparte de que no tenemos ni idea de lo que se considera la cima en nuestro oficio, nos daría mucho miedo llegar. Pensar: ‘¿y ahora, qué?’. Nos parece mucho más interesante el camino que el resultado», sostienen. «Vivimos un ritmo y una velocidad diferente al resto del mundo, y lo intentamos mantener desde el principio. Cuando pudimos poder dedicarnos a la música y no tener que dedicarnos a otras cosas, para nosotros el éxito estaba ahí. Nosotros no sabemos ni conocemos lo que es la cima, supongo que eso se lo tienes que preguntar a Rosalía o a alguien así», piensa Juancho.. «Afortunadamente, nunca hemos tenido que pensar en la industria ni nadie nos ha sugerido cómo hacer las cosas». La catalana, el fenómeno musical del momento, sale en la entrevista. «Ella es la polla. Es una artista como no ha habido en muchos años, de estos artistas que nace uno entre millones. Lo que más nos gusta es que hace lo que le apetece, sin pensar. No está pensando qué es lo que más va a vender, está tan arriba y es tan jefaza que puede permitirse hacer lo que le apetezca y a todo el mundo le gusta. Yo escucho sus discos y valoro el trabajazo. No la escucho en mi día a día, porque no es el tipo de música que me conmueve, pero desde luego soy capaz de decir que está muy bien hecho. Verdaderamente es muy difícil inventarse cosas a estas alturas de la vida y ella está en el trabajo de hacerlo. Me quito el sombrero», se deshace en elogios el vocalista.. Sidecars, en la redacción de ’20minutos’.SERGIO GARCÍA CARRASCO. No descartan, de hecho, que se pase a su estilo y haga rock, que, creen, está asegurado en nuestro país. «Es curioso que este país, en los últimos tres años, ha dado un paso adelante en cuanto a los grupos de guitarra, sobre todo entre la juventud, que hace que mantengamos una esperanza fuerte. ¡Tan fuerte que espérate tú que el siguiente disco de Rosalía por ser transgresor, es algo más roquero! Ahora hay muchos grupos de guitarra llegando a puntos muy top como Arde Bogotá o Carolina, llegando a cotas de éxito, haciendo música con guitarras, que nos era inimaginable hace a lo mejor seis años. Y no decae. Tiene pinta de que hay una recuperación de lo que nosotros creíamos más extinto», asegura Gerbass.. «Si sintonizas una hora las grandes radios musicales en España, te das cuenta de que no suena ni una banda española y todo es música urbana y de baile. Da pena». «Fíjate qué curioso que nos agarramos a un clavo ardiendo y ya no hablamos de rock, sino de música hecha con guitarras, lo cual dice bastante del momento que estamos sufriendo desde hace 10 años, que pones la radio y a lo mejor una de cada diez canciones lleva una batería real o una guitarra real», se queja el batería, muy en la línea de la voz del grupo: «Si sintonizas una hora las grandes radios musicales en España, te das cuenta de que no suena ni una banda española y todo es música urbana y de baile. Da pena, no a nosotros en concreto por no sonar nosotros, sino porque cuando éramos pequeños escuchábamos cosas en la radio que nos inspiraban a hacer música y ahora mismo nos dan ganas de apagarla. Tiene que haber música para todo. Es normal que a la gente le guste escuchar música para no pensar y divertirse; ahora, la música hecha para acompañar y emocionar nunca va a dejar de estar ahí».. Por su parte, y de la mano de Paco Salazar, que comparte crédito y galones con Juancho, siguen con su sonido cuidado y potente, donde cada tema se siente completo y natural dentro del conjunto del disco. Y todo sin perder su esencia. «Es difícil no mantener la esencia», creen. «Es el disco número ocho, no nos vamos a poner a escribir canciones de otro estilo. Las cosas que contamos y cómo las vestimos tienen un sentido lógico y natural de evolución con lo que hemos hecho hasta ahora. Lo que sí hemos hecho ha sido un cambio de concepto y producción bastante grande para nosotros, que lo vivimos en primera persona. Hemos tratado de modernizar el sonido, más que nada para divertirnos, que lo necesitábamos. No nos hemos reinventado, hemos actualizado Sidecars a los tiempos que corren y a lo que pedían las canciones. Afortunadamente, nunca hemos tenido que pensar en la industria ni nadie nos ha sugerido cómo hacer las cosas. Es más una necesidad por algo nuevo para seguir manteniendo la ilusión. cada vez somos más nosotros y este disco es más nosotros que nunca. Creemos de largo que es nuestro mejor disco, lo creemos de verdad», rematan.. «No nos hemos reinventado, hemos actualizado Sidecars a los tiempos que corren y a lo que pedían las canciones». Sidecars lo forman tres, aunque muchas veces la cercanía del grupo a Leiva -hermano de Juancho- ha hecho que muchos piensen que el artista es su cuarto elemento. «Él está cerca, porque yo toco con él, salgo de gira con él como guitarrista, porque me divierte mucho. Nos pasamos maquetas, nos enseñamos y sugerimos cosas. Él es siempre un invitado de honor que cada vez que le apetece viene y canta, pero, más allá de eso, desde el segundo disco, que fue el último que produjo con nosotros, no está metido como mano de obra en la banda. Es un compañero con el que nos enseñamos cosas y del que aprendemos cosas», aclaran.
20MINUTOS.ES – Cultura
