Estée Lauder está tanteando a Puig Brands, pero la perspectiva de cualquier fusión podría resultar poco atractiva para los accionistas de la empresa más grande. El grupo cosmético estadounidense, valorado en unos 30.000 millones de dólares (26.000 millones de euros, al cambio actual), anunció el lunes que estaba en conversaciones con su homólogo español, valorado en 8.600 millones de euros, sobre una posible fusión. Las cifras y las dinámicas de poder sugieren que Estée podría acabar pagando de más.
La lógica estratégica es clara para la familia Lauder, que controla la empresa y posee más del 80% de los derechos de voto. Estée depende en gran medida de China, donde la demanda está siendo irregular. Por el contrario, Puig es un gigante de las fragancias menos expuesto a la República Popular, con alrededor de tres cuartas partes de sus ingresos procedentes de los perfumes, un segmento que ha demostrado ser más resistente. Sus márgenes operativos también son más elevados, según las previsiones de los analistas recopiladas por Visible Alpha, situándose en aproximadamente el 16% este año natural, frente al 11% de Estée.
Puig, también controlada por la familia fundadora homónima con una participación con derecho a voto superior al 90%, parece tener un mayor poder de negociación. En primer lugar, hay otros posibles postores, como L’Oréal, valorada en 186.000 millones de euros, que recientemente compró la división de belleza de Kering. Y, aunque las acciones de Puig han tenido un mal rendimiento desde su salida a Bolsa en 2024, el clan tiene pocos incentivos para vender su grupo de 112 años de antigüedad con un descuento importante respecto a ese nivel. Es posible que intenten mantener la influencia sobre el grupo fusionado, lo que podría implicar que Estée tenga que hacer una oferta muy generosa con un importante componente basado en acciones. Otra opción es intentar ampliar las acciones con derecho a voto privilegiado a la familia Puig.
Todo esto apunta a un mal acuerdo, desde la perspectiva de los accionistas minoritarios de Estée. Supongamos una prima del 20% sobre el nivel de cierre de Puig del lunes, y el precio de compra, incluida la deuda neta, sería de 13.000 millones de dólares (11.000 millones de euros). Los analistas de Jefferies escribieron ayer que los beneficios anuales en costes e ingresos podrían ser del 6% de las ventas de Puig, o aproximadamente 380 millones (330 millones). Si sumamos eso al beneficio operativo previsto de Puig para 2029 según las estimaciones de Visible Alpha, y gravamos el conjunto al 25%, el rendimiento para Estée al cabo de tres años sería de 1.100 millones (950 millones), es decir, solo el 8,7% del hipotético precio de compra en este escenario. Eso está por debajo del coste medio ponderado del capital de la empresa objetivo, que es del 9%, según las estimaciones de Jefferies.
Esto no resulta nada atractivo, lo que tal vez explique la caída del 8% [y de otro 10% el martes] en el precio de las acciones de Estée el lunes. También puede haber interrogantes sobre la legislación antimonopolio para el maquillaje de alta gama en el mercado estadounidense, estiman los analistas de JP Morgan, ya que Estée es un actor líder y Charlotte Tilbury, de Puig, es la tercera marca en esa categoría. Y luego están los posibles riesgos de gobernanza derivados de tener dos familias fundadoras con participaciones importantes.
En resumen, Estée podría afianzarse más en el sector de las fragancias y hacerse con un activo muy valioso, pero a un precio que deja poco margen para crear valor. No es que los accionistas minoritarios de la empresa más grande puedan hacer gran cosa al respecto, dado el control que ejerce la familia Lauder. Las acciones de Puig se dispararon un 13% ayer. Como ocurre con muchas operaciones en el sector del lujo, la mayor parte del valor en este caso podría recaer en los vendedores.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías
Estée Lauder está tanteando a Puig Brands, pero la perspectiva de cualquier fusión podría resultar poco atractiva para los accionistas de la empresa más grande. El grupo cosmético estadounidense, valorado en unos 30.000 millones de dólares (26.000 millones de euros, al cambio actual), anunció el lunes que estaba en conversaciones con su homólogo español, valorado en 8.600 millones de euros, sobre una posible fusión. Las cifras y las dinámicas de poder sugieren que Estée podría acabar pagando de más.. Seguir leyendo
