La empresa de biotecnología estadounidense, Colossal Biosciences, vuelve a entrar en escena. Lo hace tras asegurar que han logrado crear un huevo artificial del que han nacido 26 polluelos sanos. Tras ‘resucitar’ al lobo gigante o huargo y anunciar que trabaja en la desextinción del mamut, ahora logran el primer paso de muchos para lograr que el ave moa gigante, natural de Nueva Zelanda y extinta desde hace 600 años, regrese a la vida. No es una cuestión fácil y este primer avance se ha llevado a cabo en una pequeña escala.. Polluelos nacidos de un huevo artificial: todo un reto. Aunque el gran hito sea recuperar un ave de tal tamaño con la moa gigante, los primeros pasos deben ser cuidadosos. Hablamos de animales que nacen desde la incubación y del interior de una cáscara muy frágil. Esto es todo un reto, ya que a lo largo del tiempo se ha intentado replicar la estructura de un huevo natural para incubar aves en laboratorios, pero las condiciones naturales de este han sido muy difíciles de replicar de tal forma que los polluelos nazcan sanos o sin daños en su ADN.. Ahora, la compañía ha anunciado que lo ha conseguido. La noticia, publicada a través de National Geographic y en la que se explica que el informe «se presenta sin un artículo revisado por pares ni datos publicados para que otros científicos los analicen», recoge lo que algunos expertos ya ven como un «avance biotecnológico fascinante».. La empresa, aunque tampoco ha compartido datos de eclosiones con respecto a intentos anteriores, ha anunciado que ha resuelto el problema de aquellos que previamente intentaron incubar aves fuera de su cascarón con una nueva membrana de silicona colocada dentro de una copa hexagonal rígida como soporte. Esta silicona permite así el intercambio de gases y por tanto el nacimiento de polluelos sin daños en su ADN,. Además, otro aspecto que destacan como importante, es la adaptación a escala de este huevo artificial, pudiendo así servir para incubar polluelos de aves más pequeñas a más grandes como los de una moa gigante.. Recuperar al moa gigante: todavía un desafío. Moa, ave gigante, que puede alcanzar los 3 metros y extinta en Nueva Zelanda, cromolitografía, publicada en 1900.Uwe Zänker. Ahora bien, desde la compañía, aseguran que para la recuperación del moa gigante todavía queda. Y es que las primeras pruebas las están haciendo a partir de huevos ya puestos de gallinas. Con cuidado abren sus cáscaras y transfieren su contenido al huevo artificial. No se reemplaza, por tanto, el proceso biológico, ya que los científicos necesitan que la fecundación y la puesta se haga mediante un ave viva.. Por tanto, para poder recuperar una moa gigante, los científicos explican que necesitarían hacer una intervención genética con células en etapas tempranas, algo similar a lo que hicieron con el lobo gigante. Y a su vez, se necesita tener una especie que pueda producir estos huevos. Por el momento, Colossal no ha elegido candidato, pero tienen al emú y al tinamú como posibles para su desarrollo.
La empresa de biotecnología estadounidense, Colossal Biosciences, vuelve a entrar en escena. Lo hace tras asegurar que han logrado crear un huevo artificial del que han nacido 26 polluelos sanos. Tras ‘resucitar’ al lobo gigante o huargo y anunciar que trabaja en la desextinción del mamut, ahora logran el primer paso de muchos para lograr que el ave moa gigante, natural de Nueva Zelanda y extinta desde hace 600 años, regrese a la vida. No es una cuestión fácil y este primer avance se ha llevado a cabo en una pequeña escala.
Polluelos nacidos de un huevo artificial: todo un reto
Aunque el gran hito sea recuperar un ave de tal tamaño con la moa gigante, los primeros pasos deben ser cuidadosos. Hablamos de animales que nacen desde la incubación y del interior de una cáscara muy frágil. Esto es todo un reto, ya que a lo largo del tiempo se ha intentado replicar la estructura de un huevo natural para incubar aves en laboratorios, pero las condiciones naturales de este han sido muy difíciles de replicar de tal forma que los polluelos nazcan sanos o sin daños en su ADN.
Ahora, la compañía ha anunciado que lo ha conseguido. La noticia, publicada a través de National Geographic y en la que se explica que el informe «se presenta sin un artículo revisado por pares ni datos publicados para que otros científicos los analicen», recoge lo que algunos expertos ya ven como un «avance biotecnológico fascinante».
La empresa, aunque tampoco ha compartido datos de eclosiones con respecto a intentos anteriores, ha anunciado que ha resuelto el problema de aquellos que previamente intentaron incubar aves fuera de su cascarón con una nueva membrana de silicona colocada dentro de una copa hexagonal rígida como soporte. Esta silicona permite así el intercambio de gases y por tanto el nacimiento de polluelos sin daños en su ADN,
Además, otro aspecto que destacan como importante, es la adaptación a escala de este huevo artificial, pudiendo así servir para incubar polluelos de aves más pequeñas a más grandes como los de una moa gigante.
Recuperar al moa gigante: todavía un desafío
Ahora bien, desde la compañía, aseguran que para la recuperación del moa gigante todavía queda. Y es que las primeras pruebas las están haciendo a partir de huevos ya puestos de gallinas. Con cuidado abren sus cáscaras y transfieren su contenido al huevo artificial. No se reemplaza, por tanto, el proceso biológico, ya que los científicos necesitan que la fecundación y la puesta se haga mediante un ave viva.
Por tanto, para poder recuperar una moa gigante, los científicos explican que necesitarían hacer una intervención genética con células en etapas tempranas, algo similar a lo que hicieron con el lobo gigante. Y a su vez, se necesita tener una especie que pueda producir estos huevos. Por el momento, Colossal no ha elegido candidato, pero tienen al emú y al tinamú como posibles para su desarrollo.
