Maica García llegó al Club Natació Sabadell con cuatro años, en 1994, y allí se formó como waterpolista durante tres décadas. En ese tiempo construyó una de las trayectorias más completas del deporte español: siete Ligas de Campeones, diecisiete Ligas, quince Copas de la Reina, cinco Supercopas de Europa y trece Supercopas de España. A ese palmarés de club suma el oro olímpico de París 2024, el título mundial de Barcelona 2013, tres coronas europeas, Budapest 2014, Budapest 2020 y Split 2022, y el reconocimiento como mejor jugadora de Europa en 2014.. Seguir leyendo
Maica García llegó al Club Natació Sabadell con cuatro años, en 1994, y allí se formó como waterpolista durante tres décadas. En ese tiempo construyó una de las trayectorias más completas del deporte español: siete Ligas de Campeones, diecisiete Ligas, quince Copas de la Reina, cinco Supercopas de Europa y trece Supercopas de España. A ese palmarés de club suma el oro olímpico de París 2024, el título mundial de Barcelona 2013, tres coronas europeas, Budapest 2014, Budapest 2020 y Split 2022, y el reconocimiento como mejor jugadora de Europa en 2014.. El 25 de septiembre de 2025, García fue madre de su hija Olivia. Había comunicado su embarazo al club en enero de ese año y retomó los entrenamientos en noviembre, tras las primeras semanas de recuperación posparto, con la convicción de que su contrato quedaba prorrogado automáticamente hasta 2027. Esa certeza se apoyaba en el artículo 6 bis del Real Decreto 1006/1985, introducido por la Ley Orgánica 2/2024, de 1 de agosto de 2024, que obliga a los clubes a extender un año el vínculo de las deportistas que hayan sido madres durante su último curso de contrato.. Este jueves, García compareció ante una nutrida rueda de prensa como nueva jugadora del Club Natació Sant Andreu, entidad con la que ha firmado hasta 2028. Visiblemente afectada, la waterpolista explicó que el Sabadell fue trasladándole en distintas conversaciones que el proyecto deportivo ya no contaba con ella, sin que mediara una comunicación formal hasta el 3 de septiembre, cuando Recursos Humanos le confirmó la decisión, casi al mismo tiempo que le llegaba el aviso de baja en la Seguridad Social. El club vallesano ha justificado la salida por “el proyecto deportivo y las decisiones técnicas”, una explicación que la jugadora considera insuficiente frente a más de treinta años de trayectoria.. García reconoció que ese proceso de meses le pasó factura. “Tuve ataques de ansiedad muy fuertes”, relató entre lágrimas, y admitió que le costó asumir que la ruptura fuera definitiva: “No quería creerme que iba a pasar, pensaba que en algún momento recapacitarían”. Pese a ello, evitó cargar contra la entidad como conjunto y separó el escudo de quienes hoy la gestionan: “El Sabadell es mi vida y va a seguir siéndolo. Una cosa es el club y otra, las personas. No me merezco esto, ni yo ni ninguna otra persona”.. La jugadora insistió en que su salida no responde a una pérdida de nivel deportivo, sino a una decisión de gestión que considera desproporcionada frente a su trayectoria. “He liderado muchos proyectos deportivos de este club”, recordó, y remarcó que su objetivo sigue siendo llegar en activo a los Juegos de Los Ángeles 2028, esta vez con su hija entre el público. En el Sant Andreu, un equipo renovado casi por completo tras más de una decena de salidas, García asume además un papel de referencia para un vestuario mayoritariamente joven.. Más allá de su caso, García quiso dar a la situación una lectura colectiva. Reivindicó su regreso a la competición como un precedente para otras deportistas que se planteen ser madres durante su etapa profesional y reclamó condiciones que faciliten esa conciliación en el deporte de élite, un terreno en el que, subrayó, apenas existían referentes antes del suyo. “Quiero luchar por las próximas niñas o mujeres que quieran ser madres para que tengan el camino más fácil”, explicó.. La vía judicial es, no obstante, el capítulo que queda por escribir. García confirmó que valora emprender acciones legales contra el Sabadell por entender que el club incumplió la prórroga contractual prevista en la normativa. “Sí me planteo denunciar al Sabadell. Estoy hablando con mi equipo jurídico para decidir y lo está tramitando”, afirmó, sin precisar plazos. La jugadora subrayó que, a su juicio, la entidad no fue consciente en su momento de la existencia de esa ley: “Ellos no eran conscientes, o no lo han sido, de que había esta ley. Yo daba por hecho tranquilamente que iba a llegar a Los Ángeles jugando para el Sabadell”.. De prosperar, la demanda pondría a prueba ante los tribunales una ley que, sobre el papel, ya amparaba su continuidad: el artículo 6 bis del Real Decreto 1006/1985 establece la prórroga automática del contrato para las deportistas que sean madres durante su último año de vínculo. El caso de García será, en la práctica, el primero que determine si esa protección se cumple también cuando un club decide lo contrario.
