El viaje de Julia Kornberg, por una Europa destrozada, saliendo de Buenos Aires, de la zona cero del Corralito hasta la pesadilla última de Houellebecq. Literatura política con plata, arte y clonazepam. Algo de pop, hip hop y otras reversiones. Judaísmo y futuro. Viajar a Europa, el desmembramiento, los niños bien, julio de 2002, Núcee, 2001, Buenos Aires. Ángela, Tokio 2063, shoppings infinitos. Los chetos también se quieren morir. Entre 2004 a 2018. Goldstein, crucifijo o Estrella de David, Ángelica, escuchando un disco de Daft Punk, Discovery. Mateo volvía borracho, el personaje se llama Jeremías (recuerdo, pies de plomo), acción 48 h. El norte de Daft Punk, 20009, Vintage y ocio, cuentos de Raymond Carver y poemas de Rubén Darío. Canciones lentas de Aristimuño. Canciones, Niñas que pintan cómics. Profesor de tenis, todo suena a estándar, 1983, la idea es que sea un hombre de la democracia, no milico, es válido si tiene el sello de Alfonsín. Mundo Félix vs. El manifiesto comunista. Atomizado Berlín de Julia Kornberg editado por Anagrama. Otra canción: Cantata de puentes amarillos de Luis Alberto Spinetta. Hérmético, aferrado al pucho. Buenos Aires, vamos las bandas, la presencia de Pappo, rolinga, Esta noche toca Pappo, loco no te sobra una moneda. Cosquín y Pepsi, los grandes festivales, del interior y de más cerca. Ahí, Charly y Spinetta. Pero ella, prefiere, Miguel Cané, The Strokes y Radiohead. Escribiendo durante los días en los que ha muerto el Indio Solari. Los muertos de los Redondos. Walter Bullacio. Anoche soñé con Walter. La bestia pop, arde Buenos Aires. Walter Bullacio y el síndrome del colon irritable. Fogones. Toca una que nos sepamos todos. Rasguña las piedras y Seguir viviendo sin tu amor. Spinetta y Charly García, los Beatles, los Oasis. Los tallerines explosivos de Villarreal. Tenemos que saber qué había que hacer.. Hacer música sin saber de música, más David Bowie, más de no músicos, los sintetizadores y los grabadores de Daniel Melero. Pensar que acabarían en algún festival teloneando a Charly García. Rolling Stone, leyendo la Rolling Stone, los Ratones, recuerdo a los Ratones, amigos de mi amigo Fuxedo. Antes de marcharse. El Under hervía. Martín Pérez, Pitu, Cemento, la barca de la medusa. Volver al libro de El día que apagaron la luz. Aolescentes muertos en Cromañón. Todos los metaleros son gays. Bengalas, el día de antes de año nuevo. Zapatillas alineadas.. SÍNDROME DE ESTOCOLMO. Ir a Uruguay, con solo un carnet, gracias al Mercosur. Las tetas de Poison Ivy, la villana con tetas de cómic. Gatubela, la ciudad gótica, canción de Leonard Cohen: First we take manhattan. Leonard Cohen. La vieja IA que no hace caso. Le llaman renegada, vendepatrias, Uruguay es nuestro Canadá, nuestra Holanda. Montevideo es como Buenos Aires si la cafeína nunca hubiese sido inventada y Maradona nunca hubiese metido un gol. Ellos, los trotskistas, no habían sabido nada, no habían disfrutado nada y encima se estaban perdiendo a Leonard Cohen y, lo que es peor, a Madonna: “Practicaban la forma más aburrida de progresismo”.. «Mientras la izquierda llega a las manos, especialmente bajo la forma de un viejo con voz suave y pasado guerrillero, nada podía salir mal» y «Casi no hay afueras, porque Uruguay es más bien una continuidad infinita de jardines». La sucesión de Punta del este y Miami, los martes, después de la madrugada, en plena madrugada, gente saliendo de los boliches, ahí estaba la ciudad, con sus promesas de paz y espiritualidad vacía.. En Uruguay, en Colonia, en Montevideo, Jeremías y sus temas rancios de Charly García. Charly en un Nokia, sonando Raros peinados nuevos hasta que se acabó la batería. Escuchar la versión de Pequeña Orquesta Reincidentes, oscura, muy dark, un poco Nick Cave, en la época de Henry Lee y Polly Jean. Egon Schiele, entre la alegría brasileña (canción, sí, Hipercandombe) y la calma uruguaya. Carencia de wifi y aburrimiento: la paranoia de 2015. Venid, a la lectura del testamento, Dylan y Cohen, como todos los conversos, los que tienen complejo de mesías, una vez que pasan del judaísmo al cristianismo.. No son los mejores discos de Dylan, eso solo lo defiende Rodrigo Fresán, pero ahí estamos, los que amamos, los que respetamos, devoción. «Los boliches siempre estaban cerrados (encerrados), como pesados y densos en este país donde no existía Cromañón» Colonia, el día que apagaron la luz, Buenos Aires, vodka con speed y Santa Teresita. Taxistas, pitillos, la jermu, van sobrios, van duros, cocaína en la mejilla, todos van al rescate, como aquella historia de Luca Prodan y la joven Juana Molina. Cito: «Un par de ellos me hablaron de rock argentino, y uno iba a Cemento de joven».. «Había visto a Sumo en vivo, y su mujer escuchaba a Charly García cuando salieron la primera vez». Pienso en El Cuarteto de Nos, del Uruguay a Soda Stereo. Todo el mundo, López-Rega, un agujero negro de Buenos Aires, la República de Nordelta, Montevideo tiene algo de simétrico con Buenos Aires. Goldstein: un hermano en oriente, en Israel, otro en Europa, ella en Buenos Aires.. Llegar a Gaza como se llega a un desierto de muerte. Muerte de 19 años. Un kibutz, el sueño comunista/hebreo, la camisa caqui de Leonard Cohen en la guerra del Yom Kippur, Leonard Cohen no sabe tocar sus propias canciones y pide ayuda. Algo de película de carretera, de círculo final, donde el Muro de las Lamentaciones contiene papelitos con cartas de amor a mujeres soldado, el idioma del borracho identifica la religión, la belleza de Haifa, da igual, sexo y judaísmo, lo vuelvo a decir, el ejército sionista lo haría mejor con unos grandes éxitos de Cohen sonando en la casetera del tanque. Los protagonistas de la novela avanzan, con miedo, en la madurez y la distopía. Cuando te das cuenta la historia ya te ha sobrepasado.. «Nordelta es como vivir en Palestina, pero justamente al revés». Líbano y Jordania, fotos grises, fotos sepias de muchachas en minifalda y el sentimiento de culpa te acaba llevando a aplaudir el hiyab. Yo, de verdad, de este mundo me bajo. Pero leo la novela. La leo porque es la voz del mundo. No significa que me guste, ni que lo apruebe, pero no voy a vender un pescado pasado, no voy a intentar demostrar que sé más que nadie. En los Altos del Golán los conductores de tanques vomitan de miedo, no saben por qué guerra van ya. Pero siempre, siempre, ellos empiezan. Otros te dirán que los otros nunca acaban. Si me das un pase asumo mi aneurisma de hombre de 47 años (quizá 48 cuando se publique esta reseña). Un pezón, una soldado, una historia de guerra como la del 73. La muerte en Tel Aviv, la escena de Guerra Mundial Zeta en la que los muertos vivientes acaba reventando el muro por culpa de la llamada a la oración. No se pasen de sionistas. Es una manera de hablar.. Llegamos a la parte de Economía de guerra. Aquí las fechas bordean (o bordeaban cuando se escribió) y ahora, entre 2018 y 2034 hay muchos tiros pegados y mucha pólvora en el aire. Palermo Dead. Yo estuve, en 2002, cuando lo llamaban Palermo Hollywood y cuando, también, Charly salió con la cabeza cubierta por un turbante afirmando que era Palermo Bagdad. Así que he estado en algunas antes de esta historia. También me sé el disco de Bajo Belgrano de Spinetta Jade. Es uno de mis favoritos de Spinetta. Al final se puso medio pesado, la gente callaba, yo sé que nadie escuchaba sus discos, tenía más nombre que canciones y mucho más nombre que público.. Pero también sé que esta novela la parte de Spinetta es anecdótica, casi como la de Cromañón y, todavía más, la de El Mató a un policía motorizado. Lo más seguro es que me importe más a mí. La ciudad se ha puesto patas arriba, un departamento de Belgrano. La UBA en 2002, el sur es La Patagonia y el este es Nueva York. ¿Pero existen ya los mensajes de sexo digital? Cande te amo, Cande te odio.. Y esa canción o esa niña o esa foto sacada de un archivo, del primer banco de fotos, ahí, la niña de Peperina. Paler-Mom, madre años luz. Vino tinto y rivotril.. Me detengo, en la reseña, para volver a Spinetta, hacer mis propias listas, escucharlas mientras escribo, antes de huir de Berlín, antes de Eno/Bowie, más allá de Stromae o Zebda, Biolay o Gainsbourg, las canciones, el hiphop, la plata, la merca. Cande te amo, Cande te amo. Rivotril. Volveré también. A las viejas sustancias, a las chucherías con receta, a la vida en Valium, Lexatín y clonazepam. Porque antes están los festivales de arte.. La frase: No fueron treinta mil. Me apareció un reel. Hace unos días. En la playa. Reels de desaparecidos frente al Mediterráneo. Las horas bajan, ya sabes, el día el vidrio sin sol. Decía que habían ido a Holanda a por plata y reconocimiento y que con ocho mil desaparecidos no tenían para un magnicidio, para un apocalipsis social. Así que tuvieron que dar una ficha. El señor lo dice. Yo elegí la cifra. Es un círculo de mentiras y dolor. Desaparecidos, niños bien jugando a divergencias políticas, a teorizar sobre la izquierda con la plata de los padres, hay tantas opciones. «Buenos Aires había sido eviscerada y vaciada». Qué dices de Alemania, de Leipzig, Alemania del este, Dresde, si eso es progresismo, las balas, el muro, la culpa, la duda, un cierto antisemitismo. Entre el ejército de Hitler y el de Stalin los judíos no lo veían muy claro. Andy Warhol, ¿ahora? Sí, claro, estamos todavía en Festivales de Arte. Multidisciplinar. Imitadoras de Edie Sedgwick pasadas de peso. Cualquier persona está pasada de peso si la comparas con la estrella de plata. Prefiero las partes de Nico en Chelsea Girls. Prefiero cualquier cosa en la que salga Nico.. Ossip, un viejo, como si quisiera recordar el día que por fin se cayó el Muro de Berlín. Junto al Muro, grabando U2, Nick Cave, Depeche Mode y, claro, David Bowie. De todos modos los disparos de un lado y la huida hacia el otro. No tomas alcohol desde Palestina. Irse a territorio mahometano a beber alcohol. Niños ricos escribiendo para otros niños ricos. Pop y Moria Casán, las cuatro Morias en la serie. Moria y el plástico, Fito y el pucho. Convertir Chacarita en Palermo Dead. Mañana seguimos.
El viaje de Julia Kornberg, por una Europa destrozada, saliendo de Buenos Aires, de la zona cero del Corralito hasta la pesadilla última de Houellebecq. Literatura política con plata, arte y clonazepam. Algo de pop, hip hop y otras reversiones. Judaísmo y futuro. Viajar a Europa, el desmembramiento, los niños bien, julio de 2002, Núcee, 2001, Buenos Aires. Ángela, Tokio 2063, shoppings infinitos. Los chetos también se quieren morir. Entre 2004 a 2018. Goldstein, crucifijo o Estrella de David, Ángelica, escuchando un disco de Daft Punk, Discovery. Mateo volvía borracho, el personaje se llama Jeremías (recuerdo, pies de plomo), acción 48 h. El norte de Daft Punk, 20009, Vintage y ocio, cuentos de Raymond Carver y poemas de Rubén Darío. Canciones lentas de Aristimuño. Canciones, Niñas que pintan cómics. Profesor de tenis, todo suena a estándar, 1983, la idea es que sea un hombre de la democracia, no milico, es válido si tiene el sello de Alfonsín. Mundo Félix vs. El manifiesto comunista. Atomizado Berlín de Julia Kornberg editado por Anagrama. Otra canción: Cantata de puentes amarillos de Luis Alberto Spinetta. Hérmético, aferrado al pucho. Buenos Aires, vamos las bandas, la presencia de Pappo, rolinga, Esta noche toca Pappo, loco no te sobra una moneda. Cosquín y Pepsi, los grandes festivales, del interior y de más cerca. Ahí, Charly y Spinetta. Pero ella, prefiere, Miguel Cané, The Strokes y Radiohead. Escribiendo durante los días en los que ha muerto el Indio Solari. Los muertos de los Redondos. Walter Bullacio. Anoche soñé con Walter. La bestia pop, arde Buenos Aires. Walter Bullacio y el síndrome del colon irritable. Fogones. Toca una que nos sepamos todos. Rasguña las piedras y Seguir viviendo sin tu amor. Spinetta y Charly García, los Beatles, los Oasis. Los tallerines explosivos de Villarreal. Tenemos que saber qué había que hacer.. Hacer música sin saber de música, más David Bowie, más de no músicos, los sintetizadores y los grabadores de Daniel Melero. Pensar que acabarían en algún festival teloneando a Charly García. Rolling Stone, leyendo la Rolling Stone, los Ratones, recuerdo a los Ratones, amigos de mi amigo Fuxedo. Antes de marcharse. El Under hervía. Martín Pérez, Pitu, Cemento, la barca de la medusa. Volver al libro de El día que apagaron la luz. Aolescentes muertos en Cromañón. Todos los metaleros son gays. Bengalas, el día de antes de año nuevo. Zapatillas alineadas.. SÍNDROME DE ESTOCOLMO. Ir a Uruguay, con solo un carnet, gracias al Mercosur. Las tetas de Poison Ivy, la villana con tetas de cómic. Gatubela, la ciudad gótica, canción de Leonard Cohen: First we take manhattan. Leonard Cohen. La vieja IA que no hace caso. Le llaman renegada, vendepatrias, Uruguay es nuestro Canadá, nuestra Holanda. Montevideo es como Buenos Aires si la cafeína nunca hubiese sido inventada y Maradona nunca hubiese metido un gol. Ellos, los trotskistas, no habían sabido nada, no habían disfrutado nada y encima se estaban perdiendo a Leonard Cohen y, lo que es peor, a Madonna: “Practicaban la forma más aburrida de progresismo”.. RecorteOctavio Gómez. «Mientras la izquierda llega a las manos, especialmente bajo la forma de un viejo con voz suave y pasado guerrillero, nada podía salir mal» y «Casi no hay afueras, porque Uruguay es más bien una continuidad infinita de jardines». La sucesión de Punta del este y Miami, los martes, después de la madrugada, en plena madrugada, gente saliendo de los boliches, ahí estaba la ciudad, con sus promesas de paz y espiritualidad vacía.. En Uruguay, en Colonia, en Montevideo, Jeremías y sus temas rancios de Charly García. Charly en un Nokia, sonando Raros peinados nuevos hasta que se acabó la batería. Escuchar la versión de Pequeña Orquesta Reincidentes, oscura, muy dark, un poco Nick Cave, en la época de Henry Lee y Polly Jean. Egon Schiele, entre la alegría brasileña (canción, sí, Hipercandombe) y la calma uruguaya. Carencia de wifi y aburrimiento: la paranoia de 2015. Venid, a la lectura del testamento, Dylan y Cohen, como todos los conversos, los que tienen complejo de mesías, una vez que pasan del judaísmo al cristianismo.. No son los mejores discos de Dylan, eso solo lo defiende Rodrigo Fresán, pero ahí estamos, los que amamos, los que respetamos, devoción. «Los boliches siempre estaban cerrados (encerrados), como pesados y densos en este país donde no existía Cromañón» Colonia, el día que apagaron la luz, Buenos Aires, vodka con speed y Santa Teresita. Taxistas, pitillos, la jermu, van sobrios, van duros, cocaína en la mejilla, todos van al rescate, como aquella historia de Luca Prodan y la joven Juana Molina. Cito: «Un par de ellos me hablaron de rock argentino, y uno iba a Cemento de joven».. «Había visto a Sumo en vivo, y su mujer escuchaba a Charly García cuando salieron la primera vez». Pienso en El Cuarteto de Nos, del Uruguay a Soda Stereo. Todo el mundo, López-Rega, un agujero negro de Buenos Aires, la República de Nordelta, Montevideo tiene algo de simétrico con Buenos Aires. Goldstein: un hermano en oriente, en Israel, otro en Europa, ella en Buenos Aires.. RecorteOctavio Gómez. Llegar a Gaza como se llega a un desierto de muerte. Muerte de 19 años. Un kibutz, el sueño comunista/hebreo, la camisa caqui de Leonard Cohen en la guerra del Yom Kippur, Leonard Cohen no sabe tocar sus propias canciones y pide ayuda. Algo de película de carretera, de círculo final, donde el Muro de las Lamentaciones contiene papelitos con cartas de amor a mujeres soldado, el idioma del borracho identifica la religión, la belleza de Haifa, da igual, sexo y judaísmo, lo vuelvo a decir, el ejército sionista lo haría mejor con unos grandes éxitos de Cohen sonando en la casetera del tanque. Los protagonistas de la novela avanzan, con miedo, en la madurez y la distopía. Cuando te das cuenta la historia ya te ha sobrepasado.. «Nordelta es como vivir en Palestina, pero justamente al revés». Líbano y Jordania, fotos grises, fotos sepias de muchachas en minifalda y el sentimiento de culpa te acaba llevando a aplaudir el hiyab. Yo, de verdad, de este mundo me bajo. Pero leo la novela. La leo porque es la voz del mundo. No significa que me guste, ni que lo apruebe, pero no voy a vender un pescado pasado, no voy a intentar demostrar que sé más que nadie. En los Altos del Golán los conductores de tanques vomitan de miedo, no saben por qué guerra van ya. Pero siempre, siempre, ellos empiezan. Otros te dirán que los otros nunca acaban. Si me das un pase asumo mi aneurisma de hombre de 47 años (quizá 48 cuando se publique esta reseña). Un pezón, una soldado, una historia de guerra como la del 73. La muerte en Tel Aviv, la escena de Guerra Mundial Zeta en la que los muertos vivientes acaba reventando el muro por culpa de la llamada a la oración. No se pasen de sionistas. Es una manera de hablar.. RecorteOctavio Gómez. Llegamos a la parte de Economía de guerra. Aquí las fechas bordean (o bordeaban cuando se escribió) y ahora, entre 2018 y 2034 hay muchos tiros pegados y mucha pólvora en el aire. Palermo Dead. Yo estuve, en 2002, cuando lo llamaban Palermo Hollywood y cuando, también, Charly salió con la cabeza cubierta por un turbante afirmando que era Palermo Bagdad. Así que he estado en algunas antes de esta historia. También me sé el disco de Bajo Belgrano de Spinetta Jade. Es uno de mis favoritos de Spinetta. Al final se puso medio pesado, la gente callaba, yo sé que nadie escuchaba sus discos, tenía más nombre que canciones y mucho más nombre que público.. Pero también sé que esta novela la parte de Spinetta es anecdótica, casi como la de Cromañón y, todavía más, la de El Mató a un policía motorizado. Lo más seguro es que me importe más a mí. La ciudad se ha puesto patas arriba, un departamento de Belgrano. La UBA en 2002, el sur es La Patagonia y el este es Nueva York. ¿Pero existen ya los mensajes de sexo digital? Cande te amo, Cande te odio.. Y esa canción o esa niña o esa foto sacada de un archivo, del primer banco de fotos, ahí, la niña de Peperina. Paler-Mom, madre años luz. Vino tinto y rivotril.. recorteOctavio Gómez. Me detengo, en la reseña, para volver a Spinetta, hacer mis propias listas, escucharlas mientras escribo, antes de huir de Berlín, antes de Eno/Bowie, más allá de Stromae o Zebda, Biolay o Gainsbourg, las canciones, el hiphop, la plata, la merca. Cande te amo, Cande te amo. Rivotril. Volveré también. A las viejas sustancias, a las chucherías con receta, a la vida en Valium, Lexatín y clonazepam. Porque antes están los festivales de arte.. La frase: No fueron treinta mil. Me apareció un reel. Hace unos días. En la playa. Reels de desaparecidos frente al Mediterráneo. Las horas bajan, ya sabes, el día el vidrio sin sol. Decía que habían ido a Holanda a por plata y reconocimiento y que con ocho mil desaparecidos no tenían para un magnicidio, para un apocalipsis social. Así que tuvieron que dar una ficha. El señor lo dice. Yo elegí la cifra. Es un círculo de mentiras y dolor. Desaparecidos, niños bien jugando a divergencias políticas, a teorizar sobre la izquierda con la plata de los padres, hay tantas opciones. «Buenos Aires había sido eviscerada y vaciada». RecorteOctavio Gómez. Qué dices de Alemania, de Leipzig, Alemania del este, Dresde, si eso es progresismo, las balas, el muro, la culpa, la duda, un cierto antisemitismo. Entre el ejército de Hitler y el de Stalin los judíos no lo veían muy claro. Andy Warhol, ¿ahora? Sí, claro, estamos todavía en Festivales de Arte. Multidisciplinar. Imitadoras de Edie Sedgwick pasadas de peso. Cualquier persona está pasada de peso si la comparas con la estrella de plata. Prefiero las partes de Nico en Chelsea Girls. Prefiero cualquier cosa en la que salga Nico.. Ossip, un viejo, como si quisiera recordar el día que por fin se cayó el Muro de Berlín. Junto al Muro, grabando U2, Nick Cave, Depeche Mode y, claro, David Bowie. De todos modos los disparos de un lado y la huida hacia el otro. No tomas alcohol desde Palestina. Irse a territorio mahometano a beber alcohol. Niños ricos escribiendo para otros niños ricos. Pop y Moria Casán, las cuatro Morias en la serie. Moria y el plástico, Fito y el pucho. Convertir Chacarita en Palermo Dead. Mañana seguimos.
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