20MINUTOS.ES – Televisión
El fuera de contexto constante que vivimos en la manera de consumir a cachitos la información ha propiciado que no entendiéramos la resignación de María Galiana cuando fue preguntada por el 25 aniversario del estreno de Cuéntame cómo pasó. “El tiempo que yo llevo como actriz, para mí lo he desperdiciado. Veintidós años haciendo de abuela en televisión… ¡vaya un papel! Qué ajeno a mi personalidad”, gritó. Leído así, de golpe, su reivindicación pareció un ataque a la Herminia que ha sido la abuela de todos. Y eso duele. Pero la sabiduría de la propia Herminia entendería a Galiana y el miedo a que te reduzcan para siempre a un personaje. En este caso, la «entrañable» abuela de España.. Es el efecto colateral del gran éxito televisivo. A veces, hasta tu nombre propio queda fagocitado por el del papel que ha calado tanto socialmente. O el del prejuicio sobre el personaje que se ha quedado en la memoria colectiva, que es peor. Le sucedió a María Garralón, Julia, en la ficción de más éxito y reposiciones de nuestra historia. A la actriz no le llegaban otros trabajos: porque era la chica de la magistral Verano Azul.. María Galiana en El Perro Andaluz de Manu Sánchez intentó explicarse mejor después de la polémica por sus palabras. “Para un actor o actriz el hecho de repetir permanentemente un personaje supone que dejas de hacer otras cosas», explicó junto a Miguel Poveda, que fue el invitado de la noche. «Entonces, en un momento determinado, tú dices: Hombre, me hubiera gustado también hacer por ejemplo, una serie sobre Isabel II… Yo lo haría estupendamente porque soy gorda y chata como ella… También podría haber hecho otras cosas siempre de vieja: podía haber hecho la Celestina, de Gertrudis, la madre de Hamlet”.. María Galiana tiene 91 años y su inteligencia está entrenada con ayuda de que mantiene la ilusión de la curiosidad de la actriz eternamente joven. La que piensa todos los personajes por hacer. La que sueña mientras habla. La que no se permite quedarse callada a estas alturas por el miedo al qué dirán. Aunque digan. Y mucho. María Galiana, al final, estaba reivindicando que una abuela es una persona completa. Una mujer con una vida repleta de sabia experiencia. Pero, a menudo, la televisión a las personas más grandes las reduce a estereotipos muy pequeños. A la vejez, al anuncio de medicamentos. Como si, a partir de una edad, se caducara en todo lo demás: en todas las emociones que somos. Herminia y María no son lo mismo, pero ambas siempre se resistieron a ser solo dulces yayas: siempre serán mujeres con todas sus letras. Solo que en Cuéntame Hermina era una abuela desaprendiendo las opresiones de la dictadura, mientras Galiana es una actriz liberada con más ganas de interpretar de que la interpreten.
El fuera de contexto constante que vivimos en la manera de consumir a cachitos la información ha propiciado que no entendiéramos la resignación de María Galiana cuando fue preguntada por el 25 aniversario del estreno de Cuéntame cómo pasó. “El tiempo que yo llevo como actriz, para mí lo he desperdiciado. Veintidós años haciendo de abuela en televisión… ¡vaya un papel! Qué ajeno a mi personalidad”, gritó. Leído así, de golpe, su reivindicación pareció un ataque a la Herminia que ha sido la abuela de todos. Y eso duele. Pero la sabiduría de la propia Herminia entendería a Galiana y el miedo a que te reduzcan para siempre a un personaje. En este caso, la «entrañable» abuela de España.. Es el efecto colateral del gran éxito televisivo. A veces, hasta tu nombre propio queda fagocitado por el del papel que ha calado tanto socialmente. O el del prejuicio sobre el personaje que se ha quedado en la memoria colectiva, que es peor. Le sucedió a María Garralón, Julia, en la ficción de más éxito y reposiciones de nuestra historia. A la actriz no le llegaban otros trabajos: porque era la chica de la magistral Verano Azul.. María Galiana en El Perro Andaluz de Manu Sánchez intentó explicarse mejor después de la polémica por sus palabras. “Para un actor o actriz el hecho de repetir permanentemente un personaje supone que dejas de hacer otras cosas», explicó junto a Miguel Poveda, que fue el invitado de la noche.»Entonces, en un momento determinado, tú dices: Hombre, me hubiera gustado también hacer por ejemplo, una serie sobre Isabel II… Yo lo haría estupendamente porque soy gorda y chata como ella… También podría haber hecho otras cosas siempre de vieja: podía haber hecho la Celestina, de Gertrudis, la madre de Hamlet”.. María Galiana tiene 91 años y su inteligencia está entrenada con ayuda de que mantiene la ilusión de la curiosidad de la actriz eternamente joven. La que piensa todos los personajes por hacer. La que sueña mientras habla. La que no se permite quedarse callada a estas alturas por el miedo al qué dirán. Aunque digan. Y mucho. María Galiana, al final, estaba reivindicando que una abuela es una persona completa. Una mujer con una vida repleta de sabia experiencia. Pero, a menudo, la televisión a las personas más grandes las reduce a estereotipos muy pequeños. A la vejez, al anuncio de medicamentos. Como si, a partir de una edad, se caducara en todo lo demás: en todas las emociones que somos. Herminia y María no son lo mismo, pero ambas siempre se resistieron a ser solo dulces yayas: siempre serán mujeres con todas sus letras. Solo que en Cuéntame Hermina era una abuela desaprendiendo las opresiones de la dictadura, mientras Galiana es una actriz liberada con más ganas de interpretar de que la interpreten.
