Al menos 31 personas han muerto este lunes en un ataque ruso contra una escuela utilizada para repartir ayuda humanitaria en la localidad de Komishuvaja, situada cerca del frente en la región ucraniana de Zaporiyia, según ha denunciado el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.. El mandatario ucraniano ha informado de que las fuerzas rusas lanzaron una decena de bombas aéreas contra la zona, algunas de las cuales impactaron sobre el edificio donde se encontraba la población civil que acudía a recibir asistencia. Mijailo Semikin, el gobernador ucraniano en funciones en la región -de la que Rusia ocupa la mayor parte del territorio- explicó que los servicios de emergencias siguen buscando a «casi 50» desaparecidos.. «Los ataques fueron dirigidos contra una escuela utilizada para propósitos humanitarios, la gente estaba recibiendo ayuda humanitaria allí», ha denunciado Zelenski a través de sus redes sociales.. Según ha explicado, algunas de las bombas que siguieron al primer impacto alcanzaron también «el refugio donde la gente se guarecía». Las labores de rescate continuaban en el momento en el que el presidente ofreció el primer balance de víctimas, mientras los equipos de emergencia buscaban posibles supervivientes y fallecidos entre los escombros.. «Los rusos no podían no saber que cada semana los vecinos que se han quedado en Komishuvaja reciben ayuda humanitaria en ese mismo lugar (en el que cayeron las bombas)», ha asegurado Zelenski, que ha acusado a Moscú de atacar deliberadamente un punto de asistencia a la población civil.. Semikin dijo también que Rusia empleó en el ataque un mínimo de nueve bombas aéreas, algunas de ellas del modelo FAB-3000. Este tipo de armamento tiene un sistema de navegación propio que permite su lanzamiento desde un avión a decenas de kilómetros de distancia del objetivo. Según el funcionario ucraniano, las FAB-3000 tienen una carga explosiva de hasta una tonelada y media y se utilizan para destruir búnkeres y estructuras de hormigón.. El presidente ucraniano ha considerado que la ofensiva, especialmente intensa por el número de bombas lanzadas en un corto espacio de tiempo, «es una prueba más de que Rusia no quiere una desescalada».. En este sentido, ha recordado la reciente tregua de seis días acordada por ambos bandos en el frente de Jersón para permitir la evacuación de civiles de Oleshki, que concluyó este domingo. Según Zelenski, aquel acuerdo había abierto la posibilidad de avanzar hacia nuevas medidas de distensión.. «Después de la operación humanitaria en Oleshki, hubo un momento en que podrían haberse dado nuevos pasos para demostrar que era posible avanzar hacia la paz», ha señalado.. «Con estos crímenes, Rusia envía una señal totalmente opuesta», ha concluido el mandatario, que ha reclamado «una respuesta contundente y dura» de la comunidad internacional ante el ataque.
20MINUTOS.ES – Internacional
Al menos 31 personas han muerto este lunes en un ataque ruso contra una escuela utilizada para repartir ayuda humanitaria en la localidad de Komishuvaja, situada cerca del frente en la región ucraniana de Zaporiyia, según ha denunciado el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.. El mandatario ucraniano ha informado de que las fuerzas rusas lanzaron una decena de bombas aéreas contra la zona, algunas de las cuales impactaron sobre el edificio donde se encontraba la población civil que acudía a recibir asistencia. Mijailo Semikin, el gobernador ucraniano en funciones en la región -de la que Rusia ocupa la mayor parte del territorio- explicó que los servicios de emergencias siguen buscando a «casi 50» desaparecidos.. «Los ataques fueron dirigidos contra una escuela utilizada para propósitos humanitarios, la gente estaba recibiendo ayuda humanitaria allí», ha denunciado Zelenski a través de sus redes sociales.. Según ha explicado, algunas de las bombas que siguieron al primer impacto alcanzaron también «el refugio donde la gente se guarecía». Las labores de rescate continuaban en el momento en el que el presidente ofreció el primer balance de víctimas, mientras los equipos de emergencia buscaban posibles supervivientes y fallecidos entre los escombros.. «Los rusos no podían no saber que cada semana los vecinos que se han quedado en Komishuvaja reciben ayuda humanitaria en ese mismo lugar (en el que cayeron las bombas)», ha asegurado Zelenski, que ha acusado a Moscú de atacar deliberadamente un punto de asistencia a la población civil.. Semikin dijo también que Rusia empleó en el ataque un mínimo de nueve bombas aéreas, algunas de ellas del modelo FAB-3000. Este tipo de armamento tiene un sistema de navegación propio que permite su lanzamiento desde un avión a decenas de kilómetros de distancia del objetivo. Según el funcionario ucraniano, las FAB-3000 tienen una carga explosiva de hasta una tonelada y media y se utilizan para destruir búnkeres y estructuras de hormigón.. El ataque llega en plena tregua en Oleshki. El presidente ucraniano ha considerado que la ofensiva, especialmente intensa por el número de bombas lanzadas en un corto espacio de tiempo, «es una prueba más de que Rusia no quiere una desescalada».. En este sentido, ha recordado la reciente tregua de seis días acordada por ambos bandos en el frente de Jersón para permitir la evacuación de civiles de Oleshki, que concluyó este domingo. Según Zelenski, aquel acuerdo había abierto la posibilidad de avanzar hacia nuevas medidas de distensión.. «Después de la operación humanitaria en Oleshki, hubo un momento en que podrían haberse dado nuevos pasos para demostrar que era posible avanzar hacia la paz», ha señalado.. «Con estos crímenes, Rusia envía una señal totalmente opuesta», ha concluido el mandatario, que ha reclamado «una respuesta contundente y dura» de la comunidad internacional ante el ataque.
