Quienes han visitado Alemania podrán dar fe de que cuando llega el día domingo, la gran mayoría de comercios permanecen completamente cerrados. Esto no es casualidad; los germanos se toman muy en serio la Sonntagsruhe, en español: descanso dominical, un concepto vigente en su carta magna desde la nueva constitución de la República de Weimar en 1919 y la Ley Fundamental para la República Federal de Alemania de 1949.. Sin embargo, y aunque la legislación alemana contempla el séptimo día y festivos como días de «descanso laboral y de crecimiento espiritual», las cosas podrían cambiar como medida para reactivar la estancada economía del país. El canciller Friederich Merz quiere ir más allá de la excepción que tienen los cafés, restaurantes y gasolineras, añadiendo que las panaderías, pastelerías y bibliotecas abran los domingos ocho o seis horas, respectivamente, en lugar de las tres habituales.. Ahora, lo cierto es que un porcentaje grande de la población parece estar abierta a la apertura del comercio y servicios. En encuestas separadas realizadas por INSA y YouGov, solo alrededor de la mitad de los encuestados seguía apoyando la prohibición de trabajar los domingos, mayoritariamente las iglesias y los grupos sociales.. Los motivos detrás de flexibilizar el domingo de descanso. Uno de los principales argumentos de los comerciantes alemanes para flexibilizar la apertura de las tiendas los domingos es que el consumo ya no se detiene ese día. Aunque los establecimientos físicos permanezcan cerrados, las compras por internet continúan durante todo el fin de semana. Los de los mercados minoristas sostienen para The Telegraph que buena parte de esos pedidos se gestionan desde países vecinos, especialmente Polonia, donde miles de trabajadores mantienen la actividad logística durante los domingos.. A esta realidad se suma un cambio en los hábitos de consumo. Para los comerciantes, ir de compras ya no es únicamente una necesidad, sino también una forma de ocio. Desde grandes almacenes como KaDeWe defienden que sus competidores durante un domingo no son únicamente otras tiendas, sino también los restaurantes, cines, museos, estadios de fútbol… Por eso consideran que el comercio debería poder competir en igualdad.. Cabe aclarar que los defensores de la reforma insisten en que nadie debería estar obligado a abrir. La propuesta consiste en que la decisión quede en manos de cada negocio, siempre que exista acuerdo entre el propietario y los trabajadores. Y es que detrás del debate también hay una cuestión económica. Con el consumo todavía debilitado, los comerciantes buscan nuevas oportunidades para impulsar las ventas.. ¿Qué dicen los trabajadores?. Los sindicatos, por su parte, rechazan esta flexibilización porque temen que termine convirtiendo el trabajo dominical en una obligación para los empleados. Los comerciantes responden que la legislación laboral alemana establece compensaciones y remuneraciones adicionales para quienes trabajan ese día. Además, algunos grandes establecimientos aseguran que cuentan incluso con más voluntarios de los necesarios cuando tienen autorización para abrir excepcionalmente un domingo.. La situación es diferente para los pequeños comercios, según recoge The Telegraph. Algunos empresarios aseguran que ya tienen dificultades para encontrar trabajadores dispuestos a cubrir los sábados y que abrir un día adicional apenas les aportaría beneficios. Además, buena parte de las competencias dependen de los estados federados y algunos dirigentes se muestran contrarios a modificar las normas actuales.
20MINUTOS.ES – Internacional
Quienes han visitado Alemania podrán dar fe de que cuando llega el día domingo, la gran mayoría de comercios permanecen completamente cerrados. Esto no es casualidad; los germanos se toman muy en serio la Sonntagsruhe, en español: descanso dominical, un concepto vigente en su carta magna desde la nueva constitución de la República de Weimar en 1919 y la Ley Fundamental para la República Federal de Alemania de 1949.. Sin embargo, y aunque la legislación alemana contempla el séptimo día y festivos como días de «descanso laboral y de crecimiento espiritual», las cosas podrían cambiar como medida para reactivar la estancada economía del país. El canciller Friederich Merz quiere ir más allá de la excepción que tienen los cafés, restaurantes y gasolineras, añadiendo que las panaderías, pastelerías y bibliotecas abran los domingos ocho o seis horas, respectivamente, en lugar de las tres habituales.. Ahora, lo cierto es que un porcentaje grande de la población parece estar abierta a la apertura del comercio y servicios. En encuestas separadas realizadas por INSA y YouGov, solo alrededor de la mitad de los encuestados seguía apoyando la prohibición de trabajar los domingos, mayoritariamente las iglesias y los grupos sociales.. Los motivos detrás de flexibilizar el domingo de descanso. Uno de los principales argumentos de los comerciantes alemanes para flexibilizar la apertura de las tiendas los domingos es que el consumo ya no se detiene ese día. Aunque los establecimientos físicos permanezcan cerrados, las compras por internet continúan durante todo el fin de semana. Los de los mercados minoristas sostienen para The Telegraph que buena parte de esos pedidos se gestionan desde países vecinos, especialmente Polonia, donde miles de trabajadores mantienen la actividad logística durante los domingos.. A esta realidad se suma un cambio en los hábitos de consumo. Para los comerciantes, ir de compras ya no es únicamente una necesidad, sino también una forma de ocio. Desde grandes almacenes como KaDeWe defienden que sus competidores durante un domingo no son únicamente otras tiendas, sino también los restaurantes, cines, museos, estadios de fútbol… Por eso consideran que el comercio debería poder competir en igualdad.. Cabe aclarar que los defensores de la reforma insisten en que nadie debería estar obligado a abrir. La propuesta consiste en que la decisión quede en manos de cada negocio, siempre que exista acuerdo entre el propietario y los trabajadores. Y es que detrás del debate también hay una cuestión económica. Con el consumo todavía debilitado, los comerciantes buscan nuevas oportunidades para impulsar las ventas.. ¿Qué dicen los trabajadores?. Los sindicatos, por su parte, rechazan esta flexibilización porque temen que termine convirtiendo el trabajo dominical en una obligación para los empleados. Los comerciantes responden que la legislación laboral alemana establece compensaciones y remuneraciones adicionales para quienes trabajan ese día. Además, algunos grandes establecimientos aseguran que cuentan incluso con más voluntarios de los necesarios cuando tienen autorización para abrir excepcionalmente un domingo.. La situación es diferente para los pequeños comercios, según recoge The Telegraph. Algunos empresarios aseguran que ya tienen dificultades para encontrar trabajadores dispuestos a cubrir los sábados y que abrir un día adicional apenas les aportaría beneficios. Además, buena parte de las competencias dependen de los estados federados y algunos dirigentes se muestran contrarios a modificar las normas actuales.
