La traducción de Virginia Maza, el espacio que nos invade, H&O ofreciéndonos, otra vez, uno de los libros del año. Esta vez la tecnología y la vida mezclada. Usar esos documentos infinitos que duermen en el fondo del disco duro, anécdotas de las que echar mano cuando te piden un artículo, un cuento, una nota, algo que, en otro siglo, lo hubieran llamado diario y que ahora crece y crece, pasando a limpio notas de cuaderno, servilletas, ideas que te has mandado a ti mismo usando el teléfono móvil. Con un sencillo buscador, ese documento, ese almacén de caracteres y palabras, se convierte en la masa informe que responderá a las preguntas de una entrevista. Mientras Clemens J. Setz se dedica a otros menesteres, ese documento, alimentado de experiencias, datos y recuerdos, se encargará de contestar. El primer BOT, siempre mejorable, siempre impreciso, más lírico que concreto, pero válido. Ojo, la teoría funciona: si el documento tuviera más texto, si hubiera recibido más información, las respuestas serían más precisas y concretas. Así que, en este mundo, necesitamos alimentar. Si no alimentamos podemos, como lector, utilizar la interpolación, como cuando llenamos huecos de manera instintiva para tener coherencia. No es la herencia del cut-up de William, pero el tío Bill ya estuvo en estos temas, podemos llegar al virus del lenguaje, la suplantación. Aquí, otra vez, Bot de Clemens J. Setz, con traducción de Virginia Maza, editado por H&O.. Partes y días: el origen, Alan Turing, Philip K. Dick, Test Voight-Kampff, inteligencia frente a la empatía, la memoria dietética: todo ser humano deposita copias de seguridad parciales de su cerebro en la cabeza de las demás. Con ese word tan largo, con un poco de interpolación, con un poco de voluntad, conseguimos conservarnos después de la muerte o, al menos dejar la información suficiente. Día 1, es como un título de un poemario, soy un agricultor y mi bancal está en llamas Estaba en llamas cuando me acosté de Charly garcía. Quién conoce a Charly, Bot, tú y yo.. Thomasson, objetos detenidos en el tiempo y que no tienen ninguna utilidad. Una manivela encajada en una pared, enlazada, sigue girando, antiquísimo proyector de cine, imágenes olvidadas en la tupida oscuridad. Es la primera vez que pienso en mi amigo, el artista Javier Aquilué. EAT2: robot táctico energéticamente Autónomo. Objetivo es usarlo en zonas de conflicto. Alimentará de cadáveres que encuentre. Chimenea: solo la muerte le alcanza en altura. Si las Iglesias fueran así de altas, estaría siempre dentro. Prendiéndome en llamas. Kurt Gödel. Otra vez las coincidencias de lectura. Peter Handke. Estoy aquí en la nada. Videojuego de GTA V vs. a las estrellas de Supermario.. Día 2: Witold Gombrowicz, entre Polonia y Argentina. Un cacharro que se cae del suelo. H.P. Lovecraft (no le darán el Nobel porque está muerto, ¿seguro que está muerto, Octavio? Porque cada día está más presente), Goethe, Federico Schiller. Uno solo apellido, otro nombre y apellido. Todos en otoño, la antigua República de Weimar. Europa central, pan negro, la pintora y fotógrafa Katharina Weiss. En el estudio, el esqueleto de Schiller, los huesos pertenecen a varias personas, ladrones de tumbas, como coleccionistas de cromos, la osamenta del poeta, un hueso robado que podría servir para reponer el que falta, cualquier otro diferente. Menos importante, claro. Unas cincuenta personas con la denominación de origen de Federico Schiller. Me acuerdo de la serie de Wandavision, el momento de la Paradoja de Teseo (es el mismo barco si cada pedazo de madera se ha sustituido por otro). ¿Qué sucede si todos los huesos se han cambiado?. Hay que exigir al lector la lectura de los cantos de Ezra Pound o, la menos ser capaz de identificar el código fuente, del que sale la estructura básica de trabajo. Decodificar línea por línea, a la manera del compilador de un lenguaje de programación, el C++ o el Basic. Lo mío fue el FORTRAN. Una curva cuyos puntos de inflexión que hay que determinar en un ejercicio de matemáticas. Pero esa curva se parece demasiado a la boa que aparece en El principito. La curvatura, el punto de inflexión, la segunda derivada que nos dice si es cóncava o convexa, cara sonriente, cara triste. Segunda derivada igual a cero y la tercera distinta de cero. El Jóquer y o Batman, en las matemáticas. Que se lo digan a mis alumnos de Matemáticas de CCSS II.. ¿Recuerdas el concurso del número PI, todos los decimales? ¿Y el libro sobre los bongos y el cálculo integral Richard Feynman? El ácido en los camiones, el estudiante de la energía atómica. Un borde grueso de luz azul oscura. «Tarde o temprano todo termina por llegar a mis libros», madre e hija golpeándose por sus huesos rotos. «La extraña superioridad de los niños que mueren de forma prematura frente a los que mueren mayores». Poeta Sharon Olds, niños con bolsas y, en su interior, plástico y basura. La obsesión por los libros descatalogados. El famoso blog de Dennis Cooper, del que también hablaba Mariana Enríquez en Archipiélago.. El libro sobre el Arturo del futuro, Starhengeas, el futuro, el pasado, extrañas casualidades, los temas que aparecen en el Motel Margot, una y otra vez. El momento, uno de los momentos: Mensaje de la bandeja SPAM, la dirección a Marusa Krese, que falleció en 2013, un enlace raro, una copia, lo peor, lo distinto, que también iba dirigido a David, el hijo de Marusa, que había fallecido dos años más tarde, en 2015.. El mito favorito/el del otro lado: víctima o victimario, el intercambio, el karma, ciclos y ciclos, no una sola vez, idea de que tras un parpadeo no se mide, tenemos cooperación. La mezcla indistinta de víctima y victimario. El fin del mundo y redención. Los relatos de ciencia ficción nos ofrecen soluciones nutrientes, vida, cerebros, orgánicos, Superman y Dune, Quienes viven en un relato de ciencia ficción y no quieren ver o reconocer esa redención.. Otra vez Javier Aquilué, ese arte, manualidad, observación, la escena es fundamental. Dispositivos ópticos: «Pavogato al acecho» vs. «Una cotorra con detector de metales» y buscando objetos de valor bajo el alquitrán del suelo. Ninguna historia tiene la percepción conveniente y la poética.. Pintor como Paul Klee, la corrección pixelada, de color o de imagen, qué haría de la vida el algoritmo de compresión. Comprimir o comprender. Un desliz ortográfico y uno se pierde, del todo. JPEG. El MP3, los formatos, todo lo que elimina la parte humana de los sentidos, para luego descubrir que no es así, que existen partes que se detectan, que impactan de manera distinta a la esperada. El futuro del mundo es un borrón, todo comprimido, intuición. El futuro se interpola a partir del pasado. De Paul Klee a Jason Pollock.. ¿Qué sabes de cultura alemana? Nada. No conoces más allá de lo que ofrezca el google translate. Como una especie de éxtasis. Nada prende. Cito: «Recuerdo una pila de revistas en la sala de estar de mi madre. Todos los ejemplares tenían más años que yo». El poeta de todos los poetas, Konstantínos Kaváfis. Y volver al tiempo, a la parte más científica y terrible, la que relata cómo atrapa la entropía. La dirección del tiempo es hacia ese final. Recuerdo el primer año en la carrera. Toda aquella termodinámica, el agobio, la entalpía, la entropía, el cero absoluto, acercarnos al averno. El desorden, dirigirse al estado de mínima energía, de máximo desorden. Quietos. La verdadera muerte. Molecular y fría.. Un cuenco que cae al suelo se rompe en muchos pedazos, pero muchos pedazos nunca se unen espontáneamente para formar un cuenco.. Recuerdo el mismo proceso para el espejo. Un espejo, en el suelo. Un superhéroe recompone lo que encuentra, el reflejo es el de algo demencial, exógeno. Terrible. Dios no se impone, porque Dios termina por ser el caos. Es el estado normal, el dominante. Es indiferencia y crueldad. Es casi H.P. Lovecraft y sus divinidades. Nos perciben en la dirección contraria. Equivocarnos en la fecha del tiempo. Hablando del tiempo, Clemens J. Setz recuerda a August Musger, el inventor de la cámara lenta, el hombre que fue capaz de usar la tecnología para retener una de las dimensiones euclídeas. Al parecer, no le convence la efigie en su honor, detenida para siempre. ¿Ha desaparecido de la faz de la tierra? Es imposible concebir el mundo ya sin él. La idea que surgió de su mente, esa idea sigue viva y multiplicada entre nosotros. Indefinidamente. Como la distancia entre Japón y Alemania. O la cercanía de uno con el otro.. Escucha, otra vez, no puede ser casualidad. Dice mi admirado César Prieto que son coincidencias. O no lo sé. Sí que sé que John Cheever aparece aquí y en Mariana. En su Archipiélago. Y en Rodrigo Fresán, siempre ahí. Pero luego otros nombres, ajenos, como Jules Renard o Rainer Maria Rilke: «El árbol se mueve como una jirafa que durmiera de pie». París, las plantas y el color de la nieve. Al final del libro, otra vez, en BOT, al azar, recuperamos a Cheever, en un banco de una iglesia, el autor lee sus diarios (los de Cheever, claro), en un iPhone. ¿Qué es más importante, que lea a Cheever, que lo lea en una iglesia o que use un iPhone? Dicen de Cheever que es el hombre más solitario que haya escrito jamás.. ¿Qué será de aquel que no ha conocido la nieve? ¿Será para él importante su color?. Del frío al Mediterráneo. El sur donde la nieve es algo que se consume a través de la televisión. Si no hubiera nieve, si no conocieras la nieve, si la nieve fuera un fenómeno ajeno, casi poético.. Me sumerjo una noche en el ruido blanco y luego en el ruido rosa. Abrumado, no sé muy bien qué parte de mi electricidad sináptica se ve alterada. Dice de John Cage, de su verano: «Pieza que no se estropean con los ruidos fortuitos». Un violín, un atlas. Un libro como «Archipiélago Gulag», un libro que buscaba denunciar la tortura soviética, que no sirvió de nada. Ella, escapó de sus captores, una canción. Sergio. Sergio Algora.. En la realidad, leída al azar, como este Bot que tiene mucho de los ensayos sobre la electrónica literaria y el azar de William Burroughs, hay fallos, errores de redondeo, Déjà vu. Al tejido de la realidad se le ven las costuras. Casualidades: 28 movimientos exactos en dos partidas separadas por una década. En mis clases de permutaciones, de combinatoria, podría hacer un cálculo probabilístico. Más me preocupa (o me libera, me hace disfrutar de alguna manera) que existan publicaciones (sean en alemán o sean en el idioma que sean) que no están registradas en formato digital, por lo que son invisibles, todavía únicas, apócrifas de electrones y redes. Invisibles.. La probabilidad discreta perdió la batalla con las funciones de probabilidad para la conversión cuántica del electrón dentro del átomo. Pero eso son palabras mayores.. ¿Peces extraterrestres? Concebidos en el espacio. No somos capaces de distinguir a ellos de otros. En Bot, en Bot todos nos damos cuenta de que hoy no pasaríamos ninguno de nosotros el Test de Turing. Todos seguimos jugando al tres en raya. Colocamos la primera pieza en el centro. Y ahí termina. El álgebra. La serendipia literaria y vital. Nadie lee enciclopedias o diccionarios. Por lo menos no en orden alfabético. Así que si buscas o encuentras, solo será el azar. La serendipia. Las enciclopedias, los diccionarios, son textos invisibles, solo están ahí por seguridad, por si hay una emergencia.. Teoría de la ficción o teoría de la comunicación o teoría de la creación: «La ficción siempre tiene espacios en blanco en su cabeza, así el receptor se ocupa de completar, de acabar, de llenar los huecos en su cabeza».. Poetas, sufíes, derviches, todos sabemos que se refiere a Franco Battiato. Canciones y conceptos que nos hicieron cosmopolitas, más allá de la parte más europea. ¿Quién fue el último poeta que giraba como una peonza cada vez que quería escribir? ¿Es importante estar mareado para producir auténtica poesía? La intoxicación para amanuenses y creadores.. Volvemos a la estadística. Disculpadme, pero con esto aprobé mis oposiciones. Ya hemos hablado de la distribución de la función del electrón, más bien un análisis estadístico, los huecos que deja la realidad, suelen estar llenos de ruido blanco y esa desviación estándar (o típica) no agota. El miedo a que las ciudades se conviertan en Tokio-Minecraft. Una obra de M. C. Escher, todas las tumbas tenían una ranura como la de los disquetes de ordenador, puedes introducir recuerdos o propuestas, una vez más, para interpolar la realidad y luchar contra la muerte con técnicas de simulación. Eso es un BOT. La vida después de la muerte no deja de ser un bot con suficiente información frente a un familiar que se conforma con poco, que se llena con lo que le ofreces.. «El último hombre sobre la tierra estaba sentado solo en una habitación. De repente, tocan a la puerta». La historia de terror más corta del mundo. Fredic Brown. Podéis ir quitándole letras hasta conseguir reducirla más.. El autor escucha, de pasada, un nombre en una charla: Ake Nivelli. Alguien, el ponente, asegura que es la clave para entender la obra del propio autor. Pero él no sabe nada de ella. La busca en distintos lugares, web y demás, nadie sabe nada, nadie la conoce. Alguien que podría entender mejor las novelas que él mismo. Alguien que no existe, eso reduce el total, el absoluto.. Y el final, sobre la realidad y lo impresionante, el viajero y el que vive, lo extraordinario frente a lo cotidiano. No se me ocurre un resumen mejor: mientras acuden a ver el espectáculo natural y único de las auroras boreales el conductor del autobús está leyendo el periódico, sin salir del vehículo, acostumbrado, un día tras otro, a ver esas luces en el cielo. Un libro excepcional.
La traducción de Virginia Maza, el espacio que nos invade, H&O ofreciéndonos, otra vez, uno de los libros del año. Esta vez la tecnología y la vida mezclada. Usar esos documentos infinitos que duermen en el fondo del disco duro, anécdotas de las que echar mano cuando te piden un artículo, un cuento, una nota, algo que, en otro siglo, lo hubieran llamado diario y que ahora crece y crece, pasando a limpio notas de cuaderno, servilletas, ideas que te has mandado a ti mismo usando el teléfono móvil. Con un sencillo buscador, ese documento, ese almacén de caracteres y palabras, se convierte en la masa informe que responderá a las preguntas de una entrevista. Mientras Clemens J. Setz se dedica a otros menesteres, ese documento, alimentado de experiencias, datos y recuerdos, se encargará de contestar. El primer BOT, siempre mejorable, siempre impreciso, más lírico que concreto, pero válido. Ojo, la teoría funciona: si el documento tuviera más texto, si hubiera recibido más información, las respuestas serían más precisas y concretas. Así que, en este mundo, necesitamos alimentar. Si no alimentamos podemos, como lector, utilizar la interpolación, como cuando llenamos huecos de manera instintiva para tener coherencia. No es la herencia del cut-up de William, pero el tío Bill ya estuvo en estos temas, podemos llegar al virus del lenguaje, la suplantación. Aquí, otra vez, Bot de Clemens J. Setz, con traducción de Virginia Maza, editado por H&O.. Partes y días: el origen, Alan Turing, Philip K. Dick, Test Voight-Kampff, inteligencia frente a la empatía, la memoria dietética: todo ser humano deposita copias de seguridad parciales de su cerebro en la cabeza de las demás. Con ese word tan largo, con un poco de interpolación, con un poco de voluntad, conseguimos conservarnos después de la muerte o, al menos dejar la información suficiente. Día 1, es como un título de un poemario, soy un agricultor y mi bancal está en llamas Estaba en llamas cuando me acosté de Charly garcía. Quién conoce a Charly, Bot, tú y yo.. Thomasson, objetos detenidos en el tiempo y que no tienen ninguna utilidad. Una manivela encajada en una pared, enlazada, sigue girando, antiquísimo proyector de cine, imágenes olvidadas en la tupida oscuridad. Es la primera vez que pienso en mi amigo, el artista Javier Aquilué. EAT2: robot táctico energéticamente Autónomo. Objetivo es usarlo en zonas de conflicto. Alimentará de cadáveres que encuentre. Chimenea: solo la muerte le alcanza en altura. Si las Iglesias fueran así de altas, estaría siempre dentro. Prendiéndome en llamas. Kurt Gödel. Otra vez las coincidencias de lectura. Peter Handke. Estoy aquí en la nada. Videojuego de GTA V vs. a las estrellas de Supermario.. RecorteOctavio Gómez. Día 2: Witold Gombrowicz, entre Polonia y Argentina. Un cacharro que se cae del suelo. H.P. Lovecraft (no le darán el Nobel porque está muerto, ¿seguro que está muerto, Octavio? Porque cada día está más presente), Goethe, Federico Schiller. Uno solo apellido, otro nombre y apellido. Todos en otoño, la antigua República de Weimar. Europa central, pan negro, la pintora y fotógrafa Katharina Weiss. En el estudio, el esqueleto de Schiller, los huesos pertenecen a varias personas, ladrones de tumbas, como coleccionistas de cromos, la osamenta del poeta, un hueso robado que podría servir para reponer el que falta, cualquier otro diferente. Menos importante, claro. Unas cincuenta personas con la denominación de origen de Federico Schiller. Me acuerdo de la serie de Wandavision, el momento de la Paradoja de Teseo (es el mismo barco si cada pedazo de madera se ha sustituido por otro). ¿Qué sucede si todos los huesos se han cambiado?. Hay que exigir al lector la lectura de los cantos de Ezra Pound o, la menos ser capaz de identificar el código fuente, del que sale la estructura básica de trabajo. Decodificar línea por línea, a la manera del compilador de un lenguaje de programación, el C++ o el Basic. Lo mío fue el FORTRAN. Una curva cuyos puntos de inflexión que hay que determinar en un ejercicio de matemáticas. Pero esa curva se parece demasiado a la boa que aparece en El principito. La curvatura, el punto de inflexión, la segunda derivada que nos dice si es cóncava o convexa, cara sonriente, cara triste. Segunda derivada igual a cero y la tercera distinta de cero. El Jóquer y o Batman, en las matemáticas. Que se lo digan a mis alumnos de Matemáticas de CCSS II.. RecorteOctavio Gómez. ¿Recuerdas el concurso del número PI, todos los decimales? ¿Y el libro sobre los bongos y el cálculo integral Richard Feynman? El ácido en los camiones, el estudiante de la energía atómica. Un borde grueso de luz azul oscura. «Tarde o temprano todo termina por llegar a mis libros», madre e hija golpeándose por sus huesos rotos. «La extraña superioridad de los niños que mueren de forma prematura frente a los que mueren mayores». Poeta Sharon Olds, niños con bolsas y, en su interior, plástico y basura. La obsesión por los libros descatalogados. El famoso blog de Dennis Cooper, del que también hablaba Mariana Enríquez en Archipiélago.. El libro sobre el Arturo del futuro, Starhengeas, el futuro, el pasado, extrañas casualidades, los temas que aparecen en el Motel Margot, una y otra vez. El momento, uno de los momentos: Mensaje de la bandeja SPAM, la dirección a Marusa Krese, que falleció en 2013, un enlace raro, una copia, lo peor, lo distinto, que también iba dirigido a David, el hijo de Marusa, que había fallecido dos años más tarde, en 2015.. RecorteOctavio Gómez. El mito favorito/el del otro lado: víctima o victimario, el intercambio, el karma, ciclos y ciclos, no una sola vez, idea de que tras un parpadeo no se mide, tenemos cooperación. La mezcla indistinta de víctima y victimario. El fin del mundo y redención. Los relatos de ciencia ficción nos ofrecen soluciones nutrientes, vida, cerebros, orgánicos, Superman y Dune, Quienes viven en un relato de ciencia ficción y no quieren ver o reconocer esa redención.. Otra vez Javier Aquilué, ese arte, manualidad, observación, la escena es fundamental. Dispositivos ópticos: «Pavogato al acecho» vs. «Una cotorra con detector de metales» y buscando objetos de valor bajo el alquitrán del suelo. Ninguna historia tiene la percepción conveniente y la poética.. RecorteOctavio Gómez. Pintor como Paul Klee, la corrección pixelada, de color o de imagen, qué haría de la vida el algoritmo de compresión. Comprimir o comprender. Un desliz ortográfico y uno se pierde, del todo. JPEG. El MP3, los formatos, todo lo que elimina la parte humana de los sentidos, para luego descubrir que no es así, que existen partes que se detectan, que impactan de manera distinta a la esperada. El futuro del mundo es un borrón, todo comprimido, intuición. El futuro se interpola a partir del pasado. De Paul Klee a Jason Pollock.. recorteOctavio Gómez. ¿Qué sabes de cultura alemana? Nada. No conoces más allá de lo que ofrezca el google translate. Como una especie de éxtasis. Nada prende. Cito: «Recuerdo una pila de revistas en la sala de estar de mi madre. Todos los ejemplares tenían más años que yo». El poeta de todos los poetas, Konstantínos Kaváfis. Y volver al tiempo, a la parte más científica y terrible, la que relata cómo atrapa la entropía. La dirección del tiempo es hacia ese final. Recuerdo el primer año en la carrera. Toda aquella termodinámica, el agobio, la entalpía, la entropía, el cero absoluto, acercarnos al averno. El desorden, dirigirse al estado de mínima energía, de máximo desorden. Quietos. La verdadera muerte. Molecular y fría.. Un cuenco que cae al suelo se rompe en muchos pedazos, pero muchos pedazos nunca se unen espontáneamente para formar un cuenco.. Recuerdo el mismo proceso para el espejo. Un espejo, en el suelo. Un superhéroe recompone lo que encuentra, el reflejo es el de algo demencial, exógeno. Terrible. Dios no se impone, porque Dios termina por ser el caos. Es el estado normal, el dominante. Es indiferencia y crueldad. Es casi H.P. Lovecraft y sus divinidades. Nos perciben en la dirección contraria. Equivocarnos en la fecha del tiempo. Hablando del tiempo, Clemens J. Setz recuerda a August Musger, el inventor de la cámara lenta, el hombre que fue capaz de usar la tecnología para retener una de las dimensiones euclídeas. Al parecer, no le convence la efigie en su honor, detenida para siempre. ¿Ha desaparecido de la faz de la tierra? Es imposible concebir el mundo ya sin él. La idea que surgió de su mente, esa idea sigue viva y multiplicada entre nosotros. Indefinidamente. Como la distancia entre Japón y Alemania. O la cercanía de uno con el otro.. RecorteOctavio Gómez. Escucha, otra vez, no puede ser casualidad. Dice mi admirado César Prieto que son coincidencias. O no lo sé. Sí que sé que John Cheever aparece aquí y en Mariana. En su Archipiélago. Y en Rodrigo Fresán, siempre ahí. Pero luego otros nombres, ajenos, como Jules Renard o Rainer Maria Rilke: «El árbol se mueve como una jirafa que durmiera de pie». París, las plantas y el color de la nieve. Al final del libro, otra vez, en BOT, al azar, recuperamos a Cheever, en un banco de una iglesia, el autor lee sus diarios (los de Cheever, claro), en un iPhone. ¿Qué es más importante, que lea a Cheever, que lo lea en una iglesia o que use un iPhone? Dicen de Cheever que es el hombre más solitario que haya escrito jamás.. portadaH&O ediciones. ¿Qué será de aquel que no ha conocido la nieve? ¿Será para él importante su color?. Del frío al Mediterráneo. El sur donde la nieve es algo que se consume a través de la televisión. Si no hubiera nieve, si no conocieras la nieve, si la nieve fuera un fenómeno ajeno, casi poético.. Me sumerjo una noche en el ruido blanco y luego en el ruido rosa. Abrumado, no sé muy bien qué parte de mi electricidad sináptica se ve alterada. Dice de John Cage, de su verano: «Pieza que no se estropean con los ruidos fortuitos». Un violín, un atlas. Un libro como «Archipiélago Gulag», un libro que buscaba denunciar la tortura soviética, que no sirvió de nada. Ella, escapó de sus captores, una canción. Sergio. Sergio Algora.. En la realidad, leída al azar, como este Bot que tiene mucho de los ensayos sobre la electrónica literaria y el azar de William Burroughs, hay fallos, errores de redondeo, Déjà vu. Al tejido de la realidad se le ven las costuras. Casualidades: 28 movimientos exactos en dos partidas separadas por una década. En mis clases de permutaciones, de combinatoria, podría hacer un cálculo probabilístico. Más me preocupa (o me libera, me hace disfrutar de alguna manera) que existan publicaciones (sean en alemán o sean en el idioma que sean) que no están registradas en formato digital, por lo que son invisibles, todavía únicas, apócrifas de electrones y redes. Invisibles.. La probabilidad discreta perdió la batalla con las funciones de probabilidad para la conversión cuántica del electrón dentro del átomo. Pero eso son palabras mayores.. ¿Peces extraterrestres? Concebidos en el espacio. No somos capaces de distinguir a ellos de otros. En Bot, en Bot todos nos damos cuenta de que hoy no pasaríamos ninguno de nosotros el Test de Turing. Todos seguimos jugando al tres en raya. Colocamos la primera pieza en el centro. Y ahí termina. El álgebra. La serendipia literaria y vital. Nadie lee enciclopedias o diccionarios. Por lo menos no en orden alfabético. Así que si buscas o encuentras, solo será el azar. La serendipia. Las enciclopedias, los diccionarios, son textos invisibles, solo están ahí por seguridad, por si hay una emergencia.. Teoría de la ficción o teoría de la comunicación o teoría de la creación: «La ficción siempre tiene espacios en blanco en su cabeza, así el receptor se ocupa de completar, de acabar, de llenar los huecos en su cabeza».. Poetas, sufíes, derviches, todos sabemos que se refiere a Franco Battiato. Canciones y conceptos que nos hicieron cosmopolitas, más allá de la parte más europea. ¿Quién fue el último poeta que giraba como una peonza cada vez que quería escribir? ¿Es importante estar mareado para producir auténtica poesía? La intoxicación para amanuenses y creadores.. RecorteOctavio Gómez. Volvemos a la estadística. Disculpadme, pero con esto aprobé mis oposiciones. Ya hemos hablado de la distribución de la función del electrón, más bien un análisis estadístico, los huecos que deja la realidad, suelen estar llenos de ruido blanco y esa desviación estándar (o típica) no agota. El miedo a que las ciudades se conviertan en Tokio-Minecraft. Una obra de M. C. Escher, todas las tumbas tenían una ranura como la de los disquetes de ordenador, puedes introducir recuerdos o propuestas, una vez más, para interpolar la realidad y luchar contra la muerte con técnicas de simulación. Eso es un BOT. La vida después de la muerte no deja de ser un bot con suficiente información frente a un familiar que se conforma con poco, que se llena con lo que le ofreces.. «El último hombre sobre la tierra estaba sentado solo en una habitación. De repente, tocan a la puerta». La historia de terror más corta del mundo. Fredic Brown. Podéis ir quitándole letras hasta conseguir reducirla más.. El autor escucha, de pasada, un nombre en una charla: Ake Nivelli. Alguien, el ponente, asegura que es la clave para entender la obra del propio autor. Pero él no sabe nada de ella. La busca en distintos lugares, web y demás, nadie sabe nada, nadie la conoce. Alguien que podría entender mejor las novelas que él mismo. Alguien que no existe, eso reduce el total, el absoluto.. Y el final, sobre la realidad y lo impresionante, el viajero y el que vive, lo extraordinario frente a lo cotidiano. No se me ocurre un resumen mejor: mientras acuden a ver el espectáculo natural y único de las auroras boreales el conductor del autobús está leyendo el periódico, sin salir del vehículo, acostumbrado, un día tras otro, a ver esas luces en el cielo. Un libro excepcional.
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