Bruselas ha tenido que salir este miércoles al paso de las críticas por recibir a una delegación de los talibanes en la capital comunitaria para tratar con ellos las opciones para la deportación de ciudadanos a Afganistán. De hecho, el comisario de Interior y Migraciones, Magnus Brunner, ha negado «concesiones» al régimen al ser preguntado por el tema en rueda de prensa. «No se trata de concesiones, no se trata de concesiones en absoluto. Se trata simplemente de conversaciones operativas, de cómo podemos enviar de vuelta a los criminales», zanjó, y apuntó que él no había estado presente en los encuentros y que el objetivo fue comunicar a los talibanes que es «obligación» en base al derecho internacional que reciban de vuelta a sus nacionales.. Este paso, envuelto en secretismo y polémica, viene después de que veinte países reclamasen medidas al Ejecutivo comunitario en este sentido y desde la Comisión han insistido, según fuentes consultadas por 20minutos, que se ha tratado solo de encuentros «a nivel técnico» y sobre un tema concreto como es la gestión migratoria, matizaron. Además, las mismas fuentes reiteraron que los canales no van a ir más allá y que no habrá contactos diplomáticos a mayor escala. Esto va en contra de la posición de la delegación talibán, que sí se ha mostrado a favor de abrir opciones para retomar contactos más constantes y directos.. De hecho, el líder de la misión y portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores afgano y jefe de la delegación, Abdulqahar Balji, matizó que fueron «reuniones multilaterales y bilaterales con los Estados miembros de la UE sobre la reanudación de los servicios consulares para los afganos que viven en Europa, el fomento de la confianza, la presencia efectiva y las formas de resolver los problemas de los afganos cuyas solicitudes de asilo no han sido aceptadas en Europa y que se enfrentan a numerosas dificultades» y recalcó la intención de Kabul de tener «interacciones positivas en el futuro». Al mismo tiempo, aclaró que los encuentros se produjeron «a petición de la Comisión Europea».. De estas reuniones, eso sí, no han trascendido más detalles, pero sí han servido para elevar las quejas de la sociedad civil y de las ONG, que consideran que los movimientos «legitiman» al régimen talibán, que recuperó el poder en 2021 y con los que hasta ahora la UE no había tenido ningún tipo de lazo diplomático.. Desde el Parlamento Europeo llegaron más críticas, sobre todo después de que hace ya dos semanas 37 eurodiputados de los Verdes, La Izquierda, Socialistas y Demócratas y algunos miembros de Renew Europe, entre los que se encuentran los españoles Ana María Gallego (BNG), Vicent Marzà (Compromís) y Jaume Asens (Comuns) reclamaran a Bélgica que no permitiera la entrada en la país de la delegación talibán. «La Comisión Europea está invitando a los opresores de millones de mujeres afganas. No se les permite hacer oír sus voces. Ni ir a un parque. Ni trabajar ni estudiar. Invitar a este régimen malvado es una bofetada para ellos. Y una derrota para nuestros valores», expuso por su parte en un comunicado la presidenta de la delegación de la Eurocámara para Afganistán, Raquel García Hermida van der Walle.. Con todo, desde Bruselas ven estas reuniones como «una oportunidad para que los Estados miembros, y sus representantes a nivel técnico, establezcan contactos». Eso sí, el proceso para que se produjeran ha estado lleno de matices: por ejemplo, teniendo en cuenta las sanciones que pesan sobre el régimen, Bélgica -país encargado de ello- emitió una serie de visados para los representantes de los talibanes con vigencia de solamente un día, es decir, para la jornada que iban a pasar en Bruselas. De hecho, el Gobierno belga se mostró contrario a estos encuentros, tal como expresó su ministro de Exteriores, Maxime Prevot.. Desde el Ejecutivo comunitario insisten en que la decisión es una respuesta a la petición que hicieron veinte Estados miembros el pasado mes de octubre para «explorar posibilidades de una devolución forzada a Afganistán», poniendo énfasis en aquellas personas que “suponen una amenaza al orden público o a la seguridad nacional», recogieron textualmente en la misiva, que no firmó por ejemplo España, por lo que el país tampoco estuvo presente en los encuentros celebrados, tal como confirmaron también fuentes diplomáticas.. Bélgica insistió en sus críticas, al igual que otros socios, pero Suecia, que sí firmó la mencionada carta, sostuvo que ha sido un paso adelante positivo para los intereses de la UE. «Me satisface que Suecia haya sido capaz de facilitar el avance del diálogo técnico con las autoridades de facto sobre retornos a Afganistán», comentó sobre las reuniones el ministro de Migración, Johan Forssell. «La capacidad de devolver a individuos que no tienen derecho legal a permanecer en el país es una piedra angular de un sistema de asilo y migración creíble y que funcione correctamente, tanto para Suecia como para la Unión Europea», sentenció.. Acogida masiva de refugiados desde 2021. La realidad es que desde la toma de Kabul por los talibanes en agosto de 2021, la Unión Europea ha recibido un número muy elevado de solicitudes de protección de ciudadanos afganos. Aunque no existe una única cifra que recoja a todos los afganos acogidos por los distintos mecanismos (asilo, protección subsidiaria, reasentamiento y programas nacionales de evacuación), los datos de la UE muestran que los afganos han sido de forma constante uno de los principales grupos beneficiarios de protección internacional. Solo en 2024, los afganos representaron el 17% de todas las personas a las que los Estados miembros concedieron algún tipo de protección internacional, lo que equivale a unas 74.000 personas de un total de 437.900 beneficiarios, según los datos de las instituciones europeas.. Por países, Alemania ha sido con diferencia el principal Estado miembro receptor, seguida por Francia, España y otros socios comunitarios. Además, la UE y sus países han mantenido programas de reasentamiento específicos para afganos vulnerables; en 2024 se reubicaron alrededor de 2.300 afganos desde terceros países hacia Estados europeos.
20MINUTOS.ES – Internacional
Bruselas ha tenido que salir este miércoles al paso de las críticas por recibir a una delegación de los talibanes en la capital comunitaria para tratar con ellos las opciones para la deportación de ciudadanos a Afganistán. De hecho, el comisario de Interior y Migraciones, Magnus Brunner, ha negado «concesiones» al régimen al ser preguntado por el tema en rueda de prensa. «No se trata de concesiones, no se trata de concesiones en absoluto. Se trata simplemente de conversaciones operativas, de cómo podemos enviar de vuelta a los criminales», zanjó, y apuntó que él no había estado presente en los encuentros y que el objetivo fue comunicar a los talibanes que es «obligación» en base al derecho internacional que reciban de vuelta a sus nacionales.. Este paso, envuelto en secretismo y polémica, viene después de que veinte países reclamasen medidas al Ejecutivo comunitario en este sentido y desde la Comisión han insistido, según fuentes consultadas por 20minutos, que se ha tratado solo de encuentros «a nivel técnico» y sobre un tema concreto como es la gestión migratoria, matizaron. Además, las mismas fuentes reiteraron que los canales no van a ir más allá y que no habrá contactos diplomáticos a mayor escala. Esto va en contra de la posición de la delegación talibán, que sí se ha mostrado a favor de abrir opciones para retomar contactos más constantes y directos.. De hecho, el líder de la misión y portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores afgano y jefe de la delegación, Abdulqahar Balji, matizó que fueron «reuniones multilaterales y bilaterales con los Estados miembros de la UE sobre la reanudación de los servicios consulares para los afganos que viven en Europa, el fomento de la confianza, la presencia efectiva y las formas de resolver los problemas de los afganos cuyas solicitudes de asilo no han sido aceptadas en Europa y que se enfrentan a numerosas dificultades» y recalcó la intención de Kabul de tener «interacciones positivas en el futuro». Al mismo tiempo, aclaró que los encuentros se produjeron «a petición de la Comisión Europea».. De estas reuniones, eso sí, no han trascendido más detalles, pero sí han servido para elevar las quejas de la sociedad civil y de las ONG, que consideran que los movimientos «legitiman» al régimen talibán, que recuperó el poder en 2021 y con los que hasta ahora la UE no había tenido ningún tipo de lazo diplomático.. Desde el Parlamento Europeo llegaron más críticas, sobre todo después de que hace ya dos semanas 37 eurodiputados de los Verdes, La Izquierda, Socialistas y Demócratas y algunos miembros de Renew Europe, entre los que se encuentran los españoles Ana María Gallego (BNG), Vicent Marzà (Compromís) y Jaume Asens (Comuns) reclamaran a Bélgica que no permitiera la entrada en la país de la delegación talibán. «La Comisión Europea está invitando a los opresores de millones de mujeres afganas. No se les permite hacer oír sus voces. Ni ir a un parque. Ni trabajar ni estudiar. Invitar a este régimen malvado es una bofetada para ellos. Y una derrota para nuestros valores», expuso por su parte en un comunicado la presidenta de la delegación de la Eurocámara para Afganistán, Raquel García Hermida van der Walle.. Con todo, desde Bruselas ven estas reuniones como «una oportunidad para que los Estados miembros, y sus representantes a nivel técnico, establezcan contactos». Eso sí, el proceso para que se produjeran ha estado lleno de matices: por ejemplo, teniendo en cuenta las sanciones que pesan sobre el régimen, Bélgica -país encargado de ello- emitió una serie de visados para los representantes de los talibanes con vigencia de solamente un día, es decir, para la jornada que iban a pasar en Bruselas. De hecho, el Gobierno belga se mostró contrario a estos encuentros, tal como expresó su ministro de Exteriores, Maxime Prevot.. Desde el Ejecutivo comunitario insisten en que la decisión es una respuesta a la petición que hicieron veinte Estados miembros el pasado mes de octubre para «explorar posibilidades de una devolución forzada a Afganistán», poniendo énfasis en aquellas personas que “suponen una amenaza al orden público o a la seguridad nacional», recogieron textualmente en la misiva, que no firmó por ejemplo España, por lo que el país tampoco estuvo presente en los encuentros celebrados, tal como confirmaron también fuentes diplomáticas.. Bélgica insistió en sus críticas, al igual que otros socios, pero Suecia, que sí firmó la mencionada carta, sostuvo que ha sido un paso adelante positivo para los intereses de la UE. «Me satisface que Suecia haya sido capaz de facilitar el avance del diálogo técnico con las autoridades de facto sobre retornos a Afganistán», comentó sobre las reuniones el ministro de Migración, Johan Forssell. «La capacidad de devolver a individuos que no tienen derecho legal a permanecer en el país es una piedra angular de un sistema de asilo y migración creíble y que funcione correctamente, tanto para Suecia como para la Unión Europea», sentenció.. Acogida masiva de refugiados desde 2021. La realidad es que desde la toma de Kabul por los talibanes en agosto de 2021, la Unión Europea ha recibido un número muy elevado de solicitudes de protección de ciudadanos afganos. Aunque no existe una única cifra que recoja a todos los afganos acogidos por los distintos mecanismos (asilo, protección subsidiaria, reasentamiento y programas nacionales de evacuación), los datos de la UE muestran que los afganos han sido de forma constante uno de los principales grupos beneficiarios de protección internacional. Solo en 2024, los afganos representaron el 17% de todas las personas a las que los Estados miembros concedieron algún tipo de protección internacional, lo que equivale a unas 74.000 personas de un total de 437.900 beneficiarios, según los datos de las instituciones europeas.. Por países, Alemania ha sido con diferencia el principal Estado miembro receptor, seguida por Francia, España y otros socios comunitarios. Además, la UE y sus países han mantenido programas de reasentamiento específicos para afganos vulnerables; en 2024 se reubicaron alrededor de 2.300 afganos desde terceros países hacia Estados europeos.
