Ovo es la aventura con que la factoría Cirque du Soleil llega a Madrid dentro de una gira por Europa. A pesar de ser un espectáculo que ya lleva recorridos más de cuarenta países desde 2009, no había pasado nunca por nuestra capital. Acróbatas, trapecistas y equilibristas surcan el aire con sus piruetas, en un espectáculo vivido a lo grande en Movistar Arena. Hasta ese gran recinto se ha desplazado 20minutos para conocer desde dentro los entresijos de un mecanismo de relojería que se pone en hora en cualquier lugar del mundo. En el recorrido comprobamos entre bastidores la complejidad que supone levantar un espectáculo de primer nivel, como el que siempre ofrece esta compañía canadiense sin parangón en el mundo del circo.. A Kevin se le abrió una ventana a otro mundo al toparse con un anuncio que requería técnicos locales que supieran inglés, para trabajar en un espectáculo internacional. Vivía en Benidorm. Ni siquiera sabía que se trataba de Cirque du Soleil cuando decidió aceptar el reto y acudir a la llamada. Realmente él era estudiante de piano, pero poco a poco ha ido adentrándose en las mesas de sonido, el diseño de espacios sonoros y la instalación de equipos técnicos para reproducir la música en las mejores condiciones. Tanto para el público de cualquier recinto donde aterrice un espectáculo de Cirque du Soleil, como para los propios artistas que ejecutan sus arriesgados números. Kevin es hoy el que dirige ese apartado, el ‘head of sound’.. «Por seguridad, tenemos que conseguir que los artistas escuchen la música siempre del mismo modo, independientemente de donde estemos, ya que de lo contrario podría perturbarles y hacer que fallaran su ejecución», nos comenta Kevin. Por supuesto, añadido a ello está la labor principal de su misión: que cualquier espectador desde su butaca tenga la mejor experiencia sonora. «En nuestro próximo destino, Marsella, la estructura del recinto no permite emplear nuestro sistema de altavoces y tendremos que usar el equipo de sonido del recinto. Es un reto, y estoy un poco… «, dice Kevin mientras se lleva la mano al cuello con una sonrisa. No hace falta completar la frase.. Habiendo recorrido cientos de recintos, Kevin reconoce que Movistar Arena está a la altura técnica de los mejores estadios de NBA y la liga de Hockey en Nueva York o Washington. Siente que está aprendiendo mucho en este puesto y su sonrisa denota que disfruta con lo que hace, con la ilusión que despierta realizando su trabajo, aunque no ha abandonado su pasión por el piano.. Hasta llegar a la mesa de control de sonido, el centro de operaciones desde el que Kevin ajusta cada detalle frente al escenario, hay que recorrer otros muchos espacios repletos de vestuario, atrezzo y almacenamiento; atravesar lugares habilitados como gimnasio y calentamiento; bordear estructuras para sustentar la escenografía y aparatos preparados para salir a escena. Todo lo necesario para que cada número del espectáculo se ejecute a la perfección.. Veintiún trailers transportan todo el material necesario para montar Ovo en cualquier espacio multiusos. En cada uno de esos camiones se encaja, como si fuera un tetris, toda la escenografía, estructuras, equipo de sonido, tramoya, ‘catering’, vestuario… También las 60 lavadoras que limpian las más de 800 piezas de vestuario que se emplean en cada jornada, todas confeccionadas a medida en Montreal donde se encuentra la central de Cirque du Soleil.. Durante el recorrido que 20minutos realiza por el ‘backstage’ del espectáculo, pasamos por la zona donde se almacena y repara el vestuario. Cada pieza aparece marcada con un código de barras y un número que la asigna a un artista, y están preparadas para un rápido uso. En el apartado de zapatería llama la atención el calzado de los payasos, de un tamaño que solo de verlo ya causa risa. Cerca de ese área, algunas pelucas, antenas, alas de libélula, ojos de mosquito….. El espectáculo Ovo data de 2009 y cuenta la historia de una mosca azul que viaja por el mundo con un huevo a sus espaldas, de ahí el nombre del show. ‘Ovo’ significa huevo en portugués. En su periplo conocerá a una colonia de insectos, entre los que se encuentra una mariquita de la cual se enamorará. Hay que reconocer que dentro de los invertebrados, la mariquita es una privilegiada. Los niños las meten en casa y a nadie se le ocurre aplastarla de un manotazo. Alguna ventaja habría de sacar esta pintoresca especie llevando un disfraz tan ridículo de por vida.. La música se interpreta en directo a cargo de siete instrumentistas que, ocultos en la escenografía, siguen a través de unas ventanitas el desarrollo del show. Las composiciones son de inspiración brasileña, ya que la coreógrafa y directora del espectáculo, Deborah Colker, nació en Río de Janeiro.. Cada artista se maquilla a sí mismo siguiendo unas instrucciones donde se indica el tipo de brocha y pintura que debe emplear, con fotografías que le sirven de guía. Todo parece perfectamente organizado en este universo circense de alta tecnología. La imagen nostálgica de un payaso anciano desmaquillándose frente al espejo en un carromato destartalado, poco tiene que ver con el trasiego continuo de gente joven que se advierte en la trastienda del Movistar Arena. Este circo 3.0 es una maquinaria de relojería itinerante. Unos pasos más allá, varios acróbatas se ejercitan en un aro suspendido, o haciendo girar en el aire un objeto a gran velocidad, empleando solo los pies. Pesas de todos los tamaños les rodean, para mantener la musculatura tonificada.. La gestión del tiempo es esencial en una gira internacional y cada acción debe estar sincronizada. Sólo así se consigue que el domingo próximo, cuando finalice la última función de Ovo en Madrid, se requieran tan sólo tres horas para que todo el material que vemos se encuentre empaquetado e introducido en los camiones, listo para partir hacia Marsella, siguiente parada de esta troupe. Es como una escudería de Fórmula 1 que traslada todo su material de gran premio en gran premio. Sólo Mercedes, Ferrari o McLaren pueden llegar a lo más alto, y Cirque du Soleil sería un compendio de todas ellas. El top mundial. Llevando el símil al extremo, me temo que Aston Martin no llegaría a montar hoy en día ni cuatro verbenas en Soria.. Kilian Mongey es uno de los protagonistas del último número del espectáculo, en el que participan seis acróbatas de cuatro distintas nacionalidades. Practica el ‘tumbling’, una especialidad de gimnasia realizada en suelo que incluye la realización de saltos mortales con giros a gran altura, ayudado en ocasiones por un trampolín. También se ejercitan en cama elástica. Todo requiere una gran precisión para ajustar al máximo las recepciones y evitar lesiones.. Mientras conversamos con él, otros acróbatas se lanzan desde varios metros de altura sobre una colchoneta. Durante nuestra visita se nos solicita no emplear flash ni otras luces que puedan distraer a los artistas. Sobre las butacas vacías se ajusta la iluminación que destaca unas flores gigantes suspendidas desde el techo. Estamos en un mundo de insectos.. Finalmente, lo que más le motiva a Kilian es escuchar las expresiones de admiración del público cuando ejecuta uno de sus giros a gran velocidad. Lo hace disfrazado de grillo, lo cual no deja de ser una dificultad añadida. También le emociona escuchar a los más pequeños reír y gritar durante el espectáculo, causar esa sensación entre miedo y asombro, cóctel mágico que el circo proporciona a los espectadores sea cual sea la edad.. Cuando de pequeño veía los espectáculos de Cirque du Soleil, soñaba algún día hacer algo parecido, y al cabo de diez años estaba formando parte de esa compañía que le entusiasmaba. Hoy es uno de los 53 artistas que conforman el equipo de 100 personas agrupadas alrededor de Ovo, y pasado mañana estará en otro lugar, trasladando la ilusión allá por donde pase y despertando la vocación del circo entre los más jóvenes.
Ovo es la aventura con que la factoría Cirque du Soleil llega a Madrid dentro de una gira por Europa. A pesar de ser un espectáculo que ya lleva recorridos más de cuarenta países desde 2009, no había pasado nunca por nuestra capital. Acróbatas, trapecistas y equilibristas surcan el aire con sus piruetas, en un espectáculo vivido a lo grande en Movistar Arena. Hasta ese gran recinto se ha desplazado 20minutos para conocer desde dentro los entresijos de un mecanismo de relojería que se pone en hora en cualquier lugar del mundo. En el recorrido comprobamos entre bastidores la complejidad que supone levantar un espectáculo de primer nivel, como el que siempre ofrece esta compañía canadiense sin parangón en el mundo del circo.. Vestuario del espectáculo ‘Ovo’, de Cirque du Soleil.Hazhard Espinoza Vallejos. A Kevin se le abrió una ventana a otro mundo al toparse con un anuncio que requería técnicos locales que supieran inglés, para trabajar en un espectáculo internacional. Vivía en Benidorm. Ni siquiera sabía que se trataba de Cirque du Soleil cuando decidió aceptar el reto y acudir a la llamada. Realmente él era estudiante de piano, pero poco a poco ha ido adentrándose en las mesas de sonido, el diseño de espacios sonoros y la instalación de equipos técnicos para reproducir la música en las mejores condiciones. Tanto para el público de cualquier recinto donde aterrice un espectáculo de Cirque du Soleil, como para los propios artistas que ejecutan sus arriesgados números. Kevin es hoy el que dirige ese apartado, el ‘head of sound’.. Kevin Lorenzo Adkinson, responsable de sonido en ‘Ovo’, espectáculo de Cirque du Soleil.Hazhard Espinoza Vallejos. «Por seguridad, tenemos que conseguir que los artistas escuchen la música siempre del mismo modo, independientemente de donde estemos, ya que de lo contrario podría perturbarles y hacer que fallaran su ejecución», nos comenta Kevin. Por supuesto, añadido a ello está la labor principal de su misión: que cualquier espectador desde su butaca tenga la mejor experiencia sonora. «En nuestro próximo destino, Marsella, la estructura del recinto no permite emplear nuestro sistema de altavoces y tendremos que usar el equipo de sonido del recinto. Es un reto, y estoy un poco… «, dice Kevin mientras se lleva la mano al cuello con una sonrisa. No hace falta completar la frase.. Habiendo recorrido cientos de recintos, Kevin reconoce que Movistar Arena está a la altura técnica de los mejores estadios de NBA y la liga de Hockey en Nueva York o Washington. Siente que está aprendiendo mucho en este puesto y su sonrisa denota que disfruta con lo que hace, con la ilusión que despierta realizando su trabajo, aunque no ha abandonado su pasión por el piano.. Hasta llegar a la mesa de control de sonido, el centro de operaciones desde el que Kevin ajusta cada detalle frente al escenario, hay que recorrer otros muchos espacios repletos de vestuario, atrezzo y almacenamiento; atravesar lugares habilitados como gimnasio y calentamiento; bordear estructuras para sustentar la escenografía y aparatos preparados para salir a escena. Todo lo necesario para que cada número del espectáculo se ejecute a la perfección.. Una trabajadora de Cirque du Soleil, retocando el vestuario de ‘Ovo’ en Movistar Arena.Hazhard Espinoza Vallejos. Veintiún trailers transportan todo el material necesario para montar Ovo en cualquier espacio multiusos. En cada uno de esos camiones se encaja, como si fuera un tetris, toda la escenografía, estructuras, equipo de sonido, tramoya, ‘catering’, vestuario… También las 60 lavadoras que limpian las más de 800 piezas de vestuario que se emplean en cada jornada, todas confeccionadas a medida en Montreal donde se encuentra la central de Cirque du Soleil.. Durante el recorrido que 20minutos realiza por el ‘backstage’ del espectáculo, pasamos por la zona donde se almacena y repara el vestuario. Cada pieza aparece marcada con un código de barras y un número que la asigna a un artista, y están preparadas para un rápido uso. En el apartado de zapatería llama la atención el calzado de los payasos, de un tamaño que solo de verlo ya causa risa. Cerca de ese área, algunas pelucas, antenas, alas de libélula, ojos de mosquito….. Uno de los zapatos de payaso que se emplea en el espectáculo ‘Ovo’, de Cirque du Soleil.Adolfo Ortega. El espectáculo Ovo data de 2009 y cuenta la historia de una mosca azul que viaja por el mundo con un huevo a sus espaldas, de ahí el nombre del show. ‘Ovo’ significa huevo en portugués. En su periplo conocerá a una colonia de insectos, entre los que se encuentra una mariquita de la cual se enamorará. Hay que reconocer que dentro de los invertebrados, la mariquita es una privilegiada. Los niños las meten en casa y a nadie se le ocurre aplastarla de un manotazo. Alguna ventaja habría de sacar esta pintoresca especie llevando un disfraz tan ridículo de por vida.. La música se interpreta en directo a cargo de siete instrumentistas que, ocultos en la escenografía, siguen a través de unas ventanitas el desarrollo del show. Las composiciones son de inspiración brasileña, ya que la coreógrafa y directora del espectáculo, Deborah Colker, nació en Río de Janeiro.. Cada artista se maquilla a sí mismo siguiendo unas instrucciones donde se indica el tipo de brocha y pintura que debe emplear, con fotografías que le sirven de guía. Todo parece perfectamente organizado en este universo circense de alta tecnología. La imagen nostálgica de un payaso anciano desmaquillándose frente al espejo en un carromato destartalado, poco tiene que ver con el trasiego continuo de gente joven que se advierte en la trastienda del Movistar Arena. Este circo 3.0 es una maquinaria de relojería itinerante. Unos pasos más allá, varios acróbatas se ejercitan en un aro suspendido, o haciendo girar en el aire un objeto a gran velocidad, empleando solo los pies. Pesas de todos los tamaños les rodean, para mantener la musculatura tonificada.. Artistas de Cirque du Soleil en un entrenamiento, en Movistar Arena de Madrid.Hazhard Espinoza Vallejos. La gestión del tiempo es esencial en una gira internacional y cada acción debe estar sincronizada. Sólo así se consigue que el domingo próximo, cuando finalice la última función de Ovo en Madrid, se requieran tan sólo tres horas para que todo el material que vemos se encuentre empaquetado e introducido en los camiones, listo para partir hacia Marsella, siguiente parada de esta troupe. Es como una escudería de Fórmula 1 que traslada todo su material de gran premio en gran premio. Sólo Mercedes, Ferrari o McLaren pueden llegar a lo más alto, y Cirque du Soleil sería un compendio de todas ellas. El top mundial. Llevando el símil al extremo, me temo que Aston Martin no llegaría a montar hoy en día ni cuatro verbenas en Soria.. Kilian Mongey, acróbata de ‘tumbling’ en Cirque du Soleil, durante un descanso de sus entrenamientos.Hazhard Espinoza Vallejos. Kilian Mongey es uno de los protagonistas del último número del espectáculo, en el que participan seis acróbatas de cuatro distintas nacionalidades. Practica el ‘tumbling’, una especialidad de gimnasia realizada en suelo que incluye la realización de saltos mortales con giros a gran altura, ayudado en ocasiones por un trampolín. También se ejercitan en cama elástica. Todo requiere una gran precisión para ajustar al máximo las recepciones y evitar lesiones.. Mientras conversamos con él, otros acróbatas se lanzan desde varios metros de altura sobre una colchoneta. Durante nuestra visita se nos solicita no emplear flash ni otras luces que puedan distraer a los artistas. Sobre las butacas vacías se ajusta la iluminación que destaca unas flores gigantes suspendidas desde el techo. Estamos en un mundo de insectos.. Un acróbata de Cirque du Soleil durante un ensayo, en Madrid.Hazhard Espinoza Vallejos. Finalmente, lo que más le motiva a Kilian es escuchar las expresiones de admiración del público cuando ejecuta uno de sus giros a gran velocidad. Lo hace disfrazado de grillo, lo cual no deja de ser una dificultad añadida. También le emociona escuchar a los más pequeños reír y gritar durante el espectáculo, causar esa sensación entre miedo y asombro, cóctel mágico que el circo proporciona a los espectadores sea cual sea la edad.. Cuando de pequeño veía los espectáculos de Cirque du Soleil, soñaba algún día hacer algo parecido, y al cabo de diez años estaba formando parte de esa compañía que le entusiasmaba. Hoy es uno de los 53 artistas que conforman el equipo de 100 personas agrupadas alrededor de Ovo, y pasado mañana estará en otro lugar, trasladando la ilusión allá por donde pase ydespertando la vocación del circo entre los más jóvenes.
20MINUTOS.ES – Cultura
