Enrique Bunbury, estajanovista de la canción, construyendo, piedra a piedra, la obra inagotable, sedienta y hambrienta. Después del aviso apocalíptico llegaron Posible y Curso de Levitación Intensivo, ambos en 2020, el primero siguiendo el orden clásico del creador y el segundo con su sonido de banda engrasada en directo, con canciones inmediatas, de encierro y necesidad. Llegó la escapada al Puerto de Santa María para registrar un EP con Paco Loco, con las ganas de mar, el final de 2021. Ese año habíamos escrito en Motel Margot sobre Exilio Topanga, que publicó con La Bella Varsovia. En 2023 plasmó su pasión por la genética del Movimiento Pánico juntándose con Adan Jodorowsky y entregado al abismo infinito de México, se dejó llevar por la frescura de los músicos de sesión, de varias manos derechas para registrar Greta Garbo. Era 2023 y llevábamos 4 discos en tres años. El comienzo de 2025 la nueva sangre, la banda de la calle E, los halcones, los caballos locos, llámalo como quieras, eran Aracena, los Molina y el mítico Rebenaque (que los que memorizamos créditos no olvidamos sus teclados barceloneses, esos tiempos de rock and roll con Carlos Segarra y compañía) más el impertérrito Ramón Gacías. También, en Motel Margot, dedicamos unos días a la lectura de Los suaves deslices de la lluvia, editado en Cántico. Humo y neón, poesía y muchas autovías de millones de carriles, Morrissey y su banda salvaje, la idea de Los Ángeles como Babilonia, de México como Shiva y, hoy, ayer, mañana ya, la verdadera ceremonia de la confusión, los tiempos de la torre y el rayo, herida, llega, un año más tarde, De un siglo anterior. Y las palabras y las melodías, y la guitarra acústica, los teclados, la vida en el centro de lo que queda del mundo, una especie de viaje entre Juárez y Buyadén. Mañana, siempre mañana, hablaremos de él.
Enrique Bunbury, estajanovista de la canción, construyendo, piedra a piedra, la obra inagotable, sedienta y hambrienta. Después del aviso apocalíptico llegaron Posible y Curso de Levitación Intensivo, ambos en 2020, el primero siguiendo el orden clásico del creador y el segundo con su sonido de banda engrasada en directo, con canciones inmediatas, de encierro y necesidad. Llegó la escapada al Puerto de Santa María para registrar un EP con Paco Loco, con las ganas de mar, el final de 2021. Ese año habíamos escrito en Motel Margot sobre Exilio Topanga, que publicó con La Bella Varsovia. En 2023 plasmó su pasión por la genética del Movimiento Pánico juntándose con Adan Jodorowsky y entregado al abismo infinito de México, se dejó llevar por la frescura de los músicos de sesión, de varias manos derechas para registrar Greta Garbo. Era 2023 y llevábamos 4 discos en tres años. El comienzo de 2025 la nueva sangre, la banda de la calle E, los halcones, los caballos locos, llámalo como quieras, eran Aracena, los Molina y el mítico Rebenaque (que los que memorizamos créditos no olvidamos sus teclados barceloneses, esos tiempos de rock and roll con Carlos Segarra y compañía) más el impertérrito Ramón Gacías. También, en Motel Margot, dedicamos unos días a la lectura de Los suaves deslices de la lluvia, editado en Cántico. Humo y neón, poesía y muchas autovías de millones de carriles, Morrissey y su banda salvaje, la idea de Los Ángeles como Babilonia, de México como Shiva y, hoy, ayer, mañana ya, la verdadera ceremonia de la confusión, los tiempos de la torre y el rayo, herida, llega, un año más tarde, De un siglo anterior. Y las palabras y las melodías, y la guitarra acústica, los teclados, la vida en el centro de lo que queda del mundo, una especie de viaje entre Juárez y Buyadén. Mañana, siempre mañana, hablaremos de él.
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