20MINUTOS.ES – Televisión
La pasión y las ganas de vivir no tienen edad, o por lo menos eso han demostrado Antonio, un cantaor flamenco jubilado de 80 años y Lola, de 78, en First Dates.. Ambos acudieron al programa de Cuatro buscando el amor y su alegría y ganas de vivir enseguida les hicieron congeniar, en una cena en la que se contaron su vida y enseguida conectaron por su sentido del humor y picardía.. Antonio contaba al llegar al restaurante que estuvo seis años cuidando a su mujer, aquejada de alzheimer hasta que falleció hace cuatro años. Lola, de 78 años, también es viuda y ha tenido 7 hijos.. Ambos comenzaron pronto a lanzarse indirectas pícaras. «¿Vamos a hacer un poco de gimnasia?», decía jugando Lola, a lo que Antonio respondía sin dudar: «La del cucurucho».. Después de cenar iban al reservado del programa, donde acababan dándose besos en el sofá. «Pues ole, vámonos que nos vamos, qué beso. Me ha gustado mucho. Llevaba mucho sin ese abrazo y esos besos», decía Antonio tras el primer contacto.. «Mis hijos dirán mamá, no has apagado la luz, ¡si es que no me ha dado tiempo!», se reía Lola, que procedía a apagar el interruptor de la sala, dejándoles a oscuras, tras lo que siguieron besándose.. «Me ha gustado cómo eres, muy simpático, muy agradable, me gusta cómo te vistes», decía Lola a su cita en la decisión final. «¿Y cuántos niños quieres que tengamos?», le decía Antonio bromeando.. «Yo no puedo decir que no quiera una segunda cita porque Dios es el que manda. Estamos un poco retirados el uno del otro pero quiero una segunda cita para que nos veamos un fin de semana», decía Antonio.. «Vamos a tu casa, que en la mía no cabes, que hay mucha gente», le advertía Lola, que tiene su hogar lleno de familia. «¿Te apetece un cafetito o una manzanilla para dormir tranquilitos?», le ofrecía Antonio y Lola acababa con otra picardía: «Te relajaré yo».
La pasión y las ganas de vivir no tienen edad, o por lo menos eso han demostrado Antonio, un cantaor flamenco jubilado de 80 años y Lola, de 78, en First Dates.. Ambos acudieron al programa de Cuatro buscando el amor y su alegría y ganas de vivir enseguida les hicieron congeniar, en una cena en la que se contaron su vida y enseguida conectaron por su sentido del humor y picardía.. Antonio contaba al llegar al restaurante que estuvo seis años cuidando a su mujer, aquejada de alzheimer hasta que falleció hace cuatro años. Lola, de 78 años, también es viuda y ha tenido 7 hijos.. Ambos comenzaron pronto a lanzarse indirectas pícaras. «¿Vamos a hacer un poco de gimnasia?», decía jugando Lola, a lo que Antonio respondía sin dudar: «La del cucurucho».. Después de cenar iban al reservado del programa, donde acababan dándose besos en el sofá. «Pues ole, vámonos que nos vamos, qué beso. Me ha gustado mucho. Llevaba mucho sin ese abrazo y esos besos», decía Antonio tras el primer contacto.. «Mis hijos dirán mamá, no has apagado la luz, ¡si es que no me ha dado tiempo!», se reía Lola, que procedía a apagar el interruptor de la sala, dejándoles a oscuras, tras lo que siguieron besándose.. «Me ha gustado cómo eres, muy simpático, muy agradable, me gusta cómo te vistes», decía Lola a su cita en la decisión final. «¿Y cuántos niños quieres que tengamos?», le decía Antonio bromeando.. «Yo no puedo decir que no quiera una segunda cita porque Dios es el que manda. Estamos un poco retirados el uno del otro pero quiero una segunda cita para que nos veamos un fin de semana», decía Antonio.. «Vamos a tu casa, que en la mía no cabes, que hay mucha gente», le advertía Lola, que tiene su hogar lleno de familia. «¿Te apetece un cafetito o una manzanilla para dormir tranquilitos?», le ofrecía Antonio y Lola acababa con otra picardía: «Te relajaré yo».
