A los inversores se les agota la paciencia y las correcciones puntuales del petróleo ya no bastan para disipar los temores inflacionistas. La falta de avances en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para rebajar la tensión en torno al estrecho de Ormuz, junto con las dudas sobre la recuperación total de los flujos marítimos, mantiene la incertidumbre sobre la oferta energética. A falta de una sesión para el cierre de mes y de la publicación del índice de gasto en consumo personal (PCE), la referencia de inflación preferida de la Reserva Federal, el mercado continúa desprendiéndose de deuda soberana.
A los inversores se les agota la paciencia y las correcciones puntuales del petróleo ya no bastan para disipar los temores inflacionistas. La falta de avances en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para rebajar la tensión en torno al estrecho de Ormuz, junto con las dudas sobre la recuperación total de los flujos marítimos, mantiene la incertidumbre sobre la oferta energética. A falta de una sesión para el cierre de mes y de la publicación del índice de gasto en consumo personal (PCE), la referencia de inflación preferida de la Reserva Federal, el mercado continúa desprendiéndose de deuda soberana.. Seguir leyendo
