La incertidumbre geopolítica sigue presente, pero ha dejado de ser el principal motor del mercado. Tras más de tres meses y medio de guerra, y con las señales diplomáticas cada vez menos creíbles, el foco se desplaza ahora hacia otro frente también determinante: la tecnología. El hasta ahora gran sostén del rally de la Bolsa, con meses de subidas sin freno de las grandes cotizadas ligadas a la inteligencia artificial (sobre todo fabricantes de chips), afronta un serio test de solidez. Las primeras señales de fatiga empiezan a poner en duda tanto la fortaleza de los avances como la sostenibilidad de unas valoraciones que ya descuentan escenarios muy exigentes.
La incertidumbre geopolítica sigue presente, pero ha dejado de ser el principal motor del mercado. Tras más de tres meses y medio de guerra, y con las señales diplomáticas cada vez menos creíbles, el foco se desplaza ahora hacia otro frente también determinante: la tecnología. El hasta ahora gran sostén del rally de la Bolsa, con meses de subidas sin freno de las grandes cotizadas ligadas a la inteligencia artificial (sobre todo fabricantes de chips), afronta un serio test de solidez. Las primeras señales de fatiga empiezan a poner en duda tanto la fortaleza de los avances como la sostenibilidad de unas valoraciones que ya descuentan escenarios muy exigentes.. Seguir leyendo
