El reciente estreno de la serie El escándalo Lollobrigida ha puesto en el ojo público una batalla legal por las cuentas de la famosa actriz italiana, que falleció en 2023 a los 95 años de edad.
En el centro de este movimiento sobre sus finanzas se encuentra Andrea Piazzolla, el joven asistente que llegó a la vida de Gina en 2009. Lo que empezó como una colaboración profesional derivó en una convivencia. En 2015, Piazzolla se instaló en la villa con su pareja y su hija, a quien bautizaron como Gina en su honor.
Las cifras que maneja Piazzolla en el documental son elevadísimas. El asistente describe un estilo de vida en el que la actriz no tenía límites en el gasto. «En vacaciones de verano nos gastábamos entre 80.000 y 120.000 euros al mes, incluso vino Silvio Berlusconi y actuó Ricky Martin para nosotros», confiesa Andrea.
El trabajo audiovisual revela que, en apenas dos años, Lollobrigida llegó a adquirir 28 coches de lujo para Javier Rigau, el empresario catalán que mantuvo un tormentoso matrimonio con la actriz. Según Piazzolla, «lo primero que hizo fue apartar a Gina de toda su familia con un único objetivo, desplumarla económicamente».
Rigau, que fue absuelto en 2017 de las acusaciones de estafa por su matrimonio por poderes con la actriz carga, sin embargo, contra el asistente: «El delincuente eres tú», responde en el documental.

Al abrirse el testamento, llegó la sorpresa: de los 10 millones de euros que se esperaba encontrar en su haber, apenas nada. Alessandro Gentiloni, abogado de los familiares, es tajante: «Todo el mundo se pregunta dónde fue a parar su patrimonio. Una buena parte desapareció en una misteriosa sociedad en el extranjero».
Las investigaciones apuntan hacia paraísos fiscales como Panamá, mientras en Italia, Gina dejaba tras de sí facturas impagadas a proveedores y deudas con sus propios abogados.
Durante seis décadas, Gina acumuló un patrimonio que en su día se cifró entre los 36 y los 50 millones de euros. Poseía una villa de 900 metros cuadrados en la histórica Via Appia Antica de Roma, apartamentos en la Plaza de España y una casa en Montecarlo.

Su único hijo, Milko Skofic Jr, relata la decadencia financiera de su madre: «Vendimos los muebles para pagar a los acreedores». Según Milko, el desfalco comenzó con la venta de activos clave. «Después de las joyas valoradas en 4 millones de euros, vendió el apartamento de Montecarlo» y se deshizo de propiedades cercanas a la Plaza de España por un valor muy inferior al de mercado: «Los vendió por unos 2 millones».
Dimitri, el único nieto de la intérprete, fue expulsado por su propia abuela de la propiedad familiar en 2017, cuando la actriz ya presentaba problemas de memoria y de vulnerabilidad. Para Milko, su madre ya no era la dueña de sus actos: «Andrea le decía lo que tenía que hacer».
Piazzolla, por su parte, se defiende con ironía ante las acusaciones de haberla «secuestrado» emocionalmente y se pregunta: «¿Por qué no vinisteis a liberarla?».
Andrea ha sido condenado a tres años de prisión por aprovecharse de la fragilidad de la actriz, además de ser ordenado a pagar una indemnización de 500.000 euros a la familia.
Sus descendientes acusan a su asistente de haberla manipulado.
El reciente estreno de la serie El escándalo Lollobrigida ha puesto en el ojo público una batalla legal por las cuentas de la famosa actriz italiana, que falleció en 2023 a los 95 años de edad.. En el centro de este movimiento sobre sus finanzas se encuentra Andrea Piazzolla, el joven asistente que llegó a la vida de Gina en 2009. Lo que empezó como una colaboración profesional derivó en una convivencia. En 2015, Piazzolla se instaló en la villa con su pareja y su hija, a quien bautizaron como Gina en su honor.. Las cifras que maneja Piazzolla en el documental son elevadísimas. El asistente describe un estilo de vida en el que la actriz no tenía límites en el gasto. «En vacaciones de verano nos gastábamos entre 80.000 y 120.000 euros al mes, incluso vino Silvio Berlusconi y actuó Ricky Martin para nosotros», confiesa Andrea.. El trabajo audiovisual revela que, en apenas dos años, Lollobrigida llegó a adquirir 28 coches de lujo para Javier Rigau, el empresario catalán que mantuvo un tormentoso matrimonio con la actriz. Según Piazzolla, «lo primero que hizo fue apartar a Gina de toda su familia con un único objetivo, desplumarla económicamente».. Rigau, que fue absuelto en 2017 de las acusaciones de estafa por su matrimonio por poderes con la actriz carga, sin embargo, contra el asistente: «El delincuente eres tú», responde en el documental.. Al abrirse el testamento, llegó la sorpresa: de los 10 millones de euros que se esperaba encontrar en su haber, apenas nada. Alessandro Gentiloni, abogado de los familiares, es tajante: «Todo el mundo se pregunta dónde fue a parar su patrimonio. Una buena parte desapareció en una misteriosa sociedad en el extranjero».. Las investigaciones apuntan hacia paraísos fiscales como Panamá, mientras en Italia, Gina dejaba tras de sí facturas impagadas a proveedores y deudas con sus propios abogados.. Durante seis décadas, Gina acumuló un patrimonio que en su día se cifró entre los 36 y los 50 millones de euros. Poseía una villa de 900 metros cuadrados en la histórica Via Appia Antica de Roma, apartamentos en la Plaza de España y una casa en Montecarlo.. Su único hijo, Milko Skofic Jr, relata la decadencia financiera de su madre: «Vendimos los muebles para pagar a los acreedores». Según Milko, el desfalco comenzó con la venta de activos clave. «Después de las joyas valoradas en 4 millones de euros, vendió el apartamento de Montecarlo» y se deshizo de propiedades cercanas a la Plaza de España por un valor muy inferior al de mercado: «Los vendió por unos 2 millones».. Dimitri, el único nieto de la intérprete, fue expulsado por su propia abuela de la propiedad familiar en 2017, cuando la actriz ya presentaba problemas de memoria y de vulnerabilidad. Para Milko, su madre ya no era la dueña de sus actos: «Andrea le decía lo que tenía que hacer».. Piazzolla, por su parte, se defiende con ironía ante las acusaciones de haberla «secuestrado» emocionalmente y se pregunta: «¿Por qué no vinisteis a liberarla?».. Andrea ha sido condenado a tres años de prisión por aprovecharse de la fragilidad de la actriz, además de ser ordenado a pagar una indemnización de 500.000 euros a la familia.
