Millones de venezolanos, dentro y fuera de su país, amanecieron el 3 de enero con una sonrisa de esperanza en sus rostros, al conocer que estaba en marcha una operación militar de Estados Unidos para ¿acabar con el chavismo? Tantos años después, y con mucho sufrimiento acumulado, creían llegado el fin de un régimen criminal y liberticida, que ha destruido la vida de tantas personas. Error.. Durante meses, los líderes de la oposición habían tratado de camelar a Donald Trump, en quien depositaban la fe en una Venezuela democrática. No merece la pena transcribir aquí las declaraciones públicas ni los mensajes en redes sociales que, con su mejor voluntad, emitieron para halagar los oídos y alimentar el ego inabarcable del presidente de Estados Unidos. Se equivocaban. Desvelado abruptamente de ese sueño, Pedro Burelli, persona cercana a María Corina Machado, se desahogaba en las redes sociales destacando el «impecable» operativo militar, frente al plan político que calificaba como «extravagante». Acababa de escuchar, incrédulo, la rueda de prensa en la que Trump no utilizó la palabra «democracia», ignoró que las últimas elecciones las ganó el opositor Edmundo González (cuyo nombre no citó), despreció a Machado, no dijo una palabra de convocar nuevas elecciones, y ¡habló bien de Delcy Rodríguez! Porque Trump está convencido (algún dato tendrá) de que Delcy facilitará la consecución del único objetivo que tiene el presidente americano en esta operación: los recursos naturales de Venezuela para él, para su familia y para sus amigos milmillonarios.. ¿Tan distintas son las formas de proceder de Trump y Maduro? ¿Alguno se comporta con actitudes menos ridículas que el otro? ¿Alguno respeta a sus rivales políticos? ¿Cuál de los dos ama más las fórmulas autocráticas? Trump intentó, sin éxito, robar las elecciones de 2020; Maduro sí robo las suyas de 2024: contaba con la ventaja de que en Venezuela no rige el Estado de derecho, mientras en Estados Unidos sí regía, aunque nadie está en condiciones de asegurar si tal cosa seguirá ocurriendo a medio plazo.. Amigos cubanos del exilio, no piensen que si Trump lanza un operativo similar en La Habana será para que en Cuba nazca una democracia sin castrismo. Solo será para crear un gran resort con Casinos Trump, como pretende hacer en Gaza. También va a por las tierras raras de Groenlandia. Lo único que al empresario Trump le interesa de la política es el beneficio económico. La democracia es un incordio.. Lo ocurrido en Venezuela demuestra que la democracia llegará a los países que carecen de ella acabando con los dictadores desde dentro, no gracias a Trump. Donald Trump nunca ha sido, ni será, la esperanza de nada.
20MINUTOS.ES – Internacional
Millones de venezolanos, dentro y fuera de su país, amanecieron el 3 de enero con una sonrisa de esperanza en sus rostros, al conocer que estaba en marcha una operación militar de Estados Unidos para ¿acabar con el chavismo? Tantos años después, y con mucho sufrimiento acumulado, creían llegado el fin de un régimen criminal y liberticida, que ha destruido la vida de tantas personas. Error.. Durante meses, los líderes de la oposición habían tratado de camelar a Donald Trump, en quien depositaban la fe en una Venezuela democrática. No merece la pena transcribir aquí las declaraciones públicas ni los mensajes en redes sociales que, con su mejor voluntad, emitieron para halagar los oídos y alimentar el ego inabarcable del presidente de Estados Unidos. Se equivocaban. Desvelado abruptamente de ese sueño, Pedro Burelli, persona cercana a María Corina Machado, se desahogaba en las redes sociales destacando el «impecable» operativo militar, frente al plan político que calificaba como «extravagante». Acababa de escuchar, incrédulo, la rueda de prensa en la que Trump no utilizó la palabra «democracia», ignoró que las últimas elecciones las ganó el opositor Edmundo González (cuyo nombre no citó), despreció a Machado, no dijo una palabra de convocar nuevas elecciones, y ¡habló bien de Delcy Rodríguez! Porque Trump está convencido (algún dato tendrá) de que Delcy facilitará la consecución del único objetivo que tiene el presidente americano en esta operación: los recursos naturales de Venezuela para él, para su familia y para sus amigos milmillonarios.. ¿Tan distintas son las formas de proceder de Trump y Maduro? ¿Alguno se comporta con actitudes menos ridículas que el otro? ¿Alguno respeta a sus rivales políticos? ¿Cuál de los dos ama más las fórmulas autocráticas? Trump intentó, sin éxito, robar las elecciones de 2020; Maduro sí robo las suyas de 2024: contaba con la ventaja de que en Venezuela no rige el Estado de derecho, mientras en Estados Unidos sí regía, aunque nadie está en condiciones de asegurar si tal cosa seguirá ocurriendo a medio plazo.. Amigos cubanos del exilio, no piensen que si Trump lanza un operativo similar en La Habana será para que en Cuba nazca una democracia sin castrismo. Solo será para crear un gran resort con Casinos Trump, como pretende hacer en Gaza. También va a por las tierras raras de Groenlandia. Lo único que al empresario Trump le interesa de la política es el beneficio económico. La democracia es un incordio.. Lo ocurrido en Venezuela demuestra que la democracia llegará a los países que carecen de ella acabando con los dictadores desde dentro, no gracias a Trump. Donald Trump nunca ha sido, ni será, la esperanza de nada.
