Daba un poco igual la profesión que eligiese, porque de cualquier forma iba a ser tildado de nepo-baby, los hijos de estrellas que obtienen fama y renombre desde que empiezan una vida laboral única y exclusivamente por quiénes son sus padres. Y, en su caso, nada menos que ser el primogénito que David y Victoria Beckham. Pero Brooklyn Beckham ha decidido desvincularse del todo de sus raíces con un demoledor comunicado en el que carga contra todo y contra todos allende los mares.
Porque su vida actual en Estados Unidos dista un tanto de la que llevaba en Reino Unido junto al exfutbolista y la excantante de las Spice Girls, a quienes ha dirigido unas durísimas palabras que le han convertido en la comidilla de las redes, escrutando los usuarios su pasado para resolver los momentos que tanto molestaron a Brooklyn y a su esposa, Nicola Peltz, y por lo que se han acabado alejando de sus progenitores. Pero eso también ha hecho que vuelva a la primera línea el pasado polémico del joven, que hoy por hoy tiene 26 años pero cuya vida no ha estado exenta de controversias.
Porque aunque en teoría quería ser fotógrafo y modelo, profesiones que todavía realiza y de las que pueden dar cuenta los algo más de 17 millones de seguidores que tiene en Instagram —aunque se dio de baja solo un año después de comenzar sus estudios de fotografía en la Parsons School of Design de Nueva York—, su siguiente paso fue dedicarse a ser chef. «Aspirante a cocinero», como comenzó definiéndose. Una decisión que se vio sobre todo definida durante la pandemia del coronavirus, dado que la cuarentena le hizo estar día tras día delante de los fogones.
«Desde ese momento he estado cocinando todos los días. Es lo que mejor consigue despejar mi mente. He aprendido casi el cien por cien yo solo», llegó a decir al dedicarse en cuerpo y alma a su nueva pasión y al comenzar incluso su propio programa de cocina, al que bautizó como Cookin’ with Brooklyn. Sin embargo, y a pesar de que a su lado se pusieron famosos como Sebastián Yatra, pronto salió a la luz la verdad gracias a un reportaje del periódico The New York Post, una polémica para la que quizá no estaba del todo preparado.
Porque aunque parecía todo de cara para convertirse en un influencer de cocina, con platos muy elaborados y otros más accesibles, posando incluso al lado de un gran amigo de sus padres, el reconocido chef Gordon Ramsay, quien le dio algún que otro consejo, el diario estadounidense descubrió la verdad. «No sabe cómo rebozar o siquiera freír un trozo de pescado. No tiene ni idea de cuánto tiempo puede tardar en llegar a freírse una patata frita», aseguraban desde el medio.
La razón era que, tal y como había descubierto el diario, Brooklyn contaba, para unos vídeos que a lo sumo duraban unos ocho minutos y que compartía en Instagram o Facebook, un equipo de 62 profesionales, «incluido un ‘productor culinario’ que le aprueba las recetas, cinco operadores de cámara y nueve productores». Una barrabasada que The New York Post era tajante: se trataba de «algo inaudito» porque con tantísima gente se podía levantar «un buen programa de televisión».
Por si fuera poco, los detalles no dejaban en demasiado buen lugar a Brooklyn, ya que se calculó en unos 100.000 dólares (aproximadamente 87.000 euros) lo que costaba la producción de cada vídeo. Y a eso había que sumarle los testimonios de los empleados: desde que «enseñarle como preparar un sándwich» —falló al intentar elaborar uno sencillo de tocino, salchicha y huevo— a que, en una de las recetas de pescado frito más tradicionales de Inglaterra, él «solo puso el alioli».
A partir de ahí, las críticas no cesaron, máxime cuando gastó una auténtica exageración de aceite solo para preparar dos pechugas de pollo. Pero lo peor, al menos para él, es que su canal y lo que hacía como «chef» —se comenzó a llamar así— repercutió en sus otros trabajos. Lo más recordado es el contrato de un millón de dólares que perdió a los ocho meses de firmarlo con la firma de moda Superdry y que había presentado, con bastante pompa y boato en noviembre de 2021 como embajador de la firma, en un evento realizado en la tienda física de Londres.
Y es que una de las últimas prendas que le tocó promocionar fueron unas «zapatillas de deporte veganas» que subió a su Instagram. Y llegaron los comentarios. Porque en los vídeos tanto anteriores como posteriores, Brooklyn cocinaba carnes, pescados y otros alimentos de origen animal, lo que hizo que hasta la organización PETA entrase a la polémica, repasando las razones por las que ni la marca ni el joven estaban siendo consecuentes. Resultado: la pérdida del contrato.
Esto no lo desanimó… Pero tampoco a sus detractores. Sobre todo cuando le entrevistó un famoso tiktoker que se acerca a los conductores de Los Ángeles a preguntarles cómo consiguieron su coche. En el caso de Brooklyn, un McLaren P1 rojo valorado en 1,2 millones de dólares que conducía por las calles de Beverly Hills. «¡Oye, tío! ¿A qué te dedicas? Tu coche es impresionante», preguntó el tiktoker, a lo que el hijo de David y Victoria contestó: «Soy chef». «¡Eres chef! ¿De verdad? ¿Eres como el mejor chef del mundo, no?», inquirió el entrevistador. «¡Intento serlo!», finalizó Brooklyn.
Una interacción que molestó a los usuarios, que con ironía respondieron al vídeo. «¿A qué te dedicas? Nací», «Se dedica a ser hijo de David Beckham» o «Nació en una familia multimillonaria y ahora se ha casado con la hija de un multimillonario» fueron algunos de los comentarios, que finalmente hicieron que Brooklyn concediese una entrevista a la revista Insider contestándoles.
«La verdad es que no me molesta. Cocinar me hace feliz. Tengo cosas más importantes de las que preocuparme que el hecho de que la gente se ponga a decir unas cuantas tonterías sobre mí. Mi mensaje para ellos es que sigan escribiendo de lo que quieran. Siempre habrá gente que va a intentar hundirte. Yo estoy haciendo lo que me gusta y, además, currándomelo», explicó.
¿Lo más curioso? Poco después sería su madre, Victoria Beckham, en sus stories, quien le echaba un capote a su hijo tras las críticas por un rosbif que según los usuarios se le había quedado crudo. «Pues yo voy a intentar hacer esto para tu padre y tus hermanos y hermanas», escribió su madre, quizá en un último gesto por recuperar el amor de un hijo que no ha dudado en decir que ha sentido «odio toda su vida».
El joven ha recibido multitud de críticas, incluida la organización PETA, antes del actual enfrentamiento con su familia.
Daba un poco igual la profesión que eligiese, porque de cualquier forma iba a ser tildado de nepo-baby, los hijos de estrellas que obtienen fama y renombre desde que empiezan una vida laboral única y exclusivamente por quiénes son sus padres. Y, en su caso, nada menos que ser el primogénito que David y Victoria Beckham. Pero Brooklyn Beckham ha decidido desvincularse del todo de sus raíces con un demoledor comunicado en el que carga contra todo y contra todos allende los mares.. Porque su vida actual en Estados Unidos dista un tanto de la que llevaba en Reino Unido junto al exfutbolista y la excantante de las Spice Girls, a quienes ha dirigido unas durísimas palabras que le han convertido en la comidilla de las redes, escrutando los usuarios su pasado para resolver los momentos que tanto molestaron a Brooklyn y a su esposa, Nicola Peltz, y por lo que se han acabado alejando de sus progenitores. Pero eso también ha hecho que vuelva a la primera línea el pasado polémico del joven, que hoy por hoy tiene 26 años pero cuya vida no ha estado exenta de controversias.. Porque aunque en teoría quería ser fotógrafo y modelo, profesiones que todavía realiza y de las que pueden dar cuenta los algo más de 17 millones de seguidores que tiene en Instagram —aunque se dio de baja solo un año después de comenzar sus estudios de fotografía en la Parsons School of Design de Nueva York—, su siguiente paso fue dedicarse a ser chef. «Aspirante a cocinero», como comenzó definiéndose. Una decisión que se vio sobre todo definida durante la pandemia del coronavirus, dado que la cuarentena le hizo estar día tras día delante de los fogones.. «Desde ese momento he estado cocinando todos los días. Es lo que mejor consigue despejar mi mente. He aprendido casi el cien por cien yo solo», llegó a decir al dedicarse en cuerpo y alma a su nueva pasión y al comenzar incluso su propio programa de cocina, al que bautizó como Cookin’ with Brooklyn. Sin embargo, y a pesar de que a su lado se pusieron famosos como Sebastián Yatra, pronto salió a la luz la verdad gracias a un reportaje del periódico The New York Post, una polémica para la que quizá no estaba del todo preparado.. Porque aunque parecía todo de cara para convertirse en un influencer de cocina, con platos muy elaborados y otros más accesibles, posando incluso al lado de un gran amigo de sus padres, el reconocido chef Gordon Ramsay, quien le dio algún que otro consejo, el diario estadounidense descubrió la verdad. «No sabe cómo rebozar o siquiera freír un trozo de pescado. No tiene ni idea de cuánto tiempo puede tardar en llegar a freírse una patata frita», aseguraban desde el medio.. La razón era que, tal y como había descubierto el diario, Brooklyn contaba, para unos vídeos que a lo sumo duraban unos ocho minutos y que compartía en Instagram o Facebook, un equipo de 62 profesionales, «incluido un ‘productor culinario’ que le aprueba las recetas, cinco operadores de cámara y nueve productores». Una barrabasada que The New York Post era tajante: se trataba de «algo inaudito» porque con tantísima gente se podía levantar «un buen programa de televisión».. Por si fuera poco, los detalles no dejaban en demasiado buen lugar a Brooklyn, ya que se calculó en unos 100.000 dólares (aproximadamente 87.000 euros) lo que costaba la producción de cada vídeo. Y a eso había que sumarle los testimonios de los empleados: desde que «enseñarle como preparar un sándwich» —falló al intentar elaborar uno sencillo de tocino, salchicha y huevo— a que, en una de las recetas de pescado frito más tradicionales de Inglaterra, él «solo puso el alioli».. A partir de ahí, las críticas no cesaron, máxime cuando gastó una auténtica exageración de aceite solo para preparar dos pechugas de pollo. Pero lo peor, al menos para él, es que su canal y lo que hacía como «chef» —se comenzó a llamar así— repercutió en sus otros trabajos. Lo más recordado es el contrato de un millón de dólares que perdió a los ocho meses de firmarlo con la firma de moda Superdry y que había presentado, con bastante pompa y boato en noviembre de 2021 como embajador de la firma, en un evento realizado en la tienda física de Londres.. Y es que una de las últimas prendas que le tocó promocionar fueron unas «zapatillas de deporte veganas» que subió a su Instagram. Y llegaron los comentarios. Porque en los vídeos tanto anteriores como posteriores, Brooklyn cocinaba carnes, pescados y otros alimentos de origen animal, lo que hizo que hasta la organización PETA entrase a la polémica, repasando las razones por las que ni la marca ni el joven estaban siendo consecuentes. Resultado: la pérdida del contrato.. Esto no lo desanimó… Pero tampoco a sus detractores. Sobre todo cuando le entrevistó un famoso tiktoker que se acerca a los conductores de Los Ángeles a preguntarles cómo consiguieron su coche. En el caso de Brooklyn, un McLaren P1 rojo valorado en 1,2 millones de dólares que conducía por las calles de Beverly Hills. «¡Oye, tío! ¿A qué te dedicas? Tu coche es impresionante», preguntó el tiktoker, a lo que el hijo de David y Victoria contestó: «Soy chef». «¡Eres chef! ¿De verdad? ¿Eres como el mejor chef del mundo, no?», inquirió el entrevistador. «¡Intento serlo!», finalizó Brooklyn.. Una interacción que molestó a los usuarios, que con ironía respondieron al vídeo. «¿A qué te dedicas? Nací», «Se dedica a ser hijo de David Beckham» o «Nació en una familia multimillonaria y ahora se ha casado con la hija de un multimillonario» fueron algunos de los comentarios, que finalmente hicieron que Brooklyn concediese una entrevista a la revista Insider contestándoles.. «La verdad es que no me molesta. Cocinar me hace feliz. Tengo cosas más importantes de las que preocuparme que el hecho de que la gente se ponga a decir unas cuantas tonterías sobre mí. Mi mensaje para ellos es que sigan escribiendo de lo que quieran. Siempre habrá gente que va a intentar hundirte. Yo estoy haciendo lo que me gusta y, además, currándomelo», explicó.. ¿Lo más curioso? Poco después sería su madre, Victoria Beckham, en sus stories, quien le echaba un capote a su hijo tras las críticas por un rosbif que según los usuarios se le había quedado crudo. «Pues yo voy a intentar hacer esto para tu padre y tus hermanos y hermanas», escribió su madre, quizá en un último gesto por recuperar el amor de un hijo que no ha dudado en decir que ha sentido «odio toda su vida».
