El invierno meteorológico podría adelantarse en algunas zonas del hemisferio norte. La atmósfera está mostrando una configuración poco habitual para esta época del año: el vórtice polar, una extensa circulación de aire muy frío que gira alrededor del Polo Norte, está experimentando una división que ha despertado el interés de los especialistas.. Este fenómeno resulta especialmente llamativo por el momento en el que se está produciendo. Los modelos están identificando una evolución poco frecuente del vórtice polar, cuya estructura estaría comenzando a separarse en diversos núcleos. La importancia de este proceso está relacionada con su posible influencia sobre la circulación de las masas de aire. Cuando el vórtice pierde estabilidad, puede favorecer que el aire frío se desplace hacia latitudes más bajas y alcance regiones que normalmente presentan temperaturas más suaves.. La principal incógnita está en cómo se trasladará esta alteración de la estratosfera a las capas inferiores de la atmósfera, donde se desarrollan los fenómenos meteorológicos. Según explica Meteored, los modelos del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo (ECMWF) y del sistema estadounidense GFS contemplan escenarios en los que una masa de aire polar podría desplazarse hacia Europa central a partir del 10 de noviembre.. Si esta predicción se terminara cumpliendo, algunas regiones podrían experimentar un descenso acusado de las temperaturas, heladas e incluso nevadas en zonas de menor altitud. De hecho, en determinadas áreas de Alemania y países vecinos, algunas simulaciones apuntan a máximas de apenas entre 0 y 3 grados, con mínimas que podrían alcanzar los -10 grados en las noches más frías.. Sin embargo, no existe un pronóstico confirmado. Y los expertos sostienen que, a pesar de que el vórtice polar se debilite, no quiere decir que necesariamente toda Europa vaya a sufrir una ola de frío.. En el caso de España, todavía existe incertidumbre sobre las consecuencias que podría tener esta alteración atmosférica. Los primeros escenarios apuntan a que podrían imponerse los vientos ábregos, procedentes del suroeste, que suelen transportar aire templado y húmedo y favorecer las precipitaciones.. Esto quiere decir que el comportamiento del vórtice polar no implica que nuestro país vaya a experimentar automáticamente un desplome de temperaturas. La posición de los anticiclones, las borrascas y las corrientes de aire serán determinante para conocer qué zonas podrían recibir lluvias o frío.
El invierno meteorológico podría adelantarse en algunas zonas del hemisferio norte. La atmósfera está mostrando una configuración poco habitual para esta época del año: el vórtice polar, una extensa circulación de aire muy frío que gira alrededor del Polo Norte, está experimentando una división que ha despertado el interés de los especialistas.
Este fenómeno resulta especialmente llamativo por el momento en el que se está produciendo. Los modelos están identificando una evolución poco frecuente del vórtice polar, cuya estructura estaría comenzando a separarse en diversos núcleos. La importancia de este proceso está relacionada con su posible influencia sobre la circulación de las masas de aire. Cuando el vórtice pierde estabilidad, puede favorecer que el aire frío se desplace hacia latitudes más bajas y alcance regiones que normalmente presentan temperaturas más suaves.
Qué puede ocurrir tras la división del vórtice polar
La principal incógnita está en cómo se trasladará esta alteración de la estratosfera a las capas inferiores de la atmósfera, donde se desarrollan los fenómenos meteorológicos. Según explica Meteored, los modelos del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo (ECMWF) y del sistema estadounidense GFS contemplan escenarios en los que una masa de aire polar podría desplazarse hacia Europa central a partir del 10 de noviembre.
Si esta predicción se terminara cumpliendo, algunas regiones podrían experimentar un descenso acusado de las temperaturas, heladas e incluso nevadas en zonas de menor altitud. De hecho, en determinadas áreas de Alemania y países vecinos, algunas simulaciones apuntan a máximas de apenas entre 0 y 3 grados, con mínimas que podrían alcanzar los -10 grados en las noches más frías.
Sin embargo, no existe un pronóstico confirmado. Y los expertos sostienen que, a pesar de que el vórtice polar se debilite, no quiere decir que necesariamente toda Europa vaya a sufrir una ola de frío.
En el caso de España, todavía existe incertidumbre sobre las consecuencias que podría tener esta alteración atmosférica. Los primeros escenarios apuntan a que podrían imponerse los vientos ábregos, procedentes del suroeste, que suelen transportar aire templado y húmedo y favorecer las precipitaciones.
Esto quiere decir que el comportamiento del vórtice polar no implica que nuestro país vaya a experimentar automáticamente un desplome de temperaturas. La posición de los anticiclones, las borrascas y las corrientes de aire serán determinante para conocer qué zonas podrían recibir lluvias o frío.
