¿Qué es, cerdo o pollo lo que acompaña al arroz? Buena pregunta. Como todas las que te llegan cuando lees Elmer de Gerry Alanguilan editado por La Cúpula. Sumergido en un tebeo, blanco y negro, un juego hipotético donde se mezcla las relaciones paterno filial, la distopía, el absurdo, Filipinas, la violencia, el acoso. Uno de los tebeos más interesantes del pasado 2025. Acercarse a las grandes dudas, bestialismo y amor. Imagina volver a «Amores perros» pero usando las peleas de gallos como si fuera una metáfora del racismo entre especies. ¿Es, en realidad, un simple caso de miedo a lo desconocido?. Un autor que es capaz de gestionar una narrativa heroica, literaria y familiar, donde confluyen los orígenes de un estadio futuro, en una escalada de metáforas, en un dibujo inquietante, laberíntico, un blanco y negro en el que la sangre (dolor y muerte) tiene que construirse a través de la sensación: algo espeso, visceral. La frase: «Esto se va a poner feo antes que se normalice». El presente y el pasado, el origen y la realidad de hoy. Jake Gallo, la banda de Gallus Rex, venganza y abuso. Un blanco completo, como la mezcla de roles, el miedo a lo desconocido.. Uno se acerca a Elmer asumiendo que es una cuestión de anécdotas y encuentra una profunda reflexión donde hay reflejos de la civilización, de la memoria triste, de los roles y lo extraño: gripe aviar, niños y muerte (no es casual que la enfermedad aparezca en 1987, como el SIDA), la homosexualidad paralela a las relaciones entre especies o entre los mismos animales, dotados de conocimiento, pero ausente su consideración legal, moral, política («Hay un sacerdote casando pollos»), matrimonios mixtos, grupos supremacistas, la violencia, sí, la violencia frente a lo extraño.. Una novela gráfica, un tebeo, que impacta, que te absorbe, situándote en un lugar intermedio, loco, exigente, un lugar donde todo se tambalea y, de este modo, uno tiene que ser consciente de las contradicciones, de los grises, del concepto de normalidad.
¿Qué es, cerdo o pollo lo que acompaña al arroz? Buena pregunta. Como todas las que te llegan cuando lees Elmer de Gerry Alanguilan editado por La Cúpula. Sumergido en un tebeo, blanco y negro, un juego hipotético donde se mezcla las relaciones paterno filial, la distopía, el absurdo, Filipinas, la violencia, el acoso. Uno de los tebeos más interesantes del pasado 2025. Acercarse a las grandes dudas, bestialismo y amor. Imagina volver a «Amores perros» pero usando las peleas de gallos como si fuera una metáfora del racismo entre especies. ¿Es, en realidad, un simple caso de miedo a lo desconocido?. Un autor que es capaz de gestionar una narrativa heroica, literaria y familiar, donde confluyen los orígenes de un estadio futuro, en una escalada de metáforas, en un dibujo inquietante, laberíntico, un blanco y negro en el que la sangre (dolor y muerte) tiene que construirse a través de la sensación: algo espeso, visceral. La frase: «Esto se va a poner feo antes que se normalice». El presente y el pasado, el origen y la realidad de hoy. Jake Gallo, la banda de Gallus Rex, venganza y abuso. Un blanco completo, como la mezcla de roles, el miedo a lo desconocido.. Uno se acerca a Elmer asumiendo que es una cuestión de anécdotas y encuentra una profunda reflexión donde hay reflejos de la civilización, de la memoria triste, de los roles y lo extraño: gripe aviar, niños y muerte (no es casual que la enfermedad aparezca en 1987, como el SIDA), la homosexualidad paralela a las relaciones entre especies o entre los mismos animales, dotados de conocimiento, pero ausente su consideración legal, moral, política («Hay un sacerdote casando pollos»), matrimonios mixtos, grupos supremacistas, la violencia, sí, la violencia frente a lo extraño.. Una novela gráfica, un tebeo, que impacta, que te absorbe, situándote en un lugar intermedio, loco, exigente, un lugar donde todo se tambalea y, de este modo, uno tiene que ser consciente de las contradicciones, de los grises, del concepto de normalidad.
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