Trump se muestra al mundo como es. Quienes esperaban que haría algo distinto a lo que anunció, se equivocaban.. No muestra ningún respeto por la legalidad internacional. Manifestó con claridad que a él solo le vincula y le limita su propia moral. Imaginemos en qué consiste observando su amistad con Epstein, la persecución indiscriminada de inmigrantes o la justificación del asesinato de la poeta estadounidense Renee Nicole Good a manos de un agente de la ICE.. El asalto al búnker donde fue capturado Maduro, las amenazas de quedarse con Groenlandia y la reunión con las grandes petroleras hace 48 horas en la Casa Blanca son la manifestación de la guía o pauta por la que se rige.. No busca abrir un proceso de transición en Venezuela, ni tan siquiera persigue la democracia, como se traslada de las decisiones que está tomando. Busca solo el control y la decisión de cómo se explotará el petróleo en este país, a manos de quién y en qué condiciones. Resulta más que ilustrativa la imagen de las compañías petroleras negociando la explotación del crudo venezolano en Washington y no en Caracas.. Respecto a Groenlandia, lo ha manifestado con mucha claridad, piensa controlarla ante la posible influencia futura de China o Rusia. Afirma que lo hará mediante el acuerdo y la negociación con Dinamarca o incluso con el uso de la fuerza, si fuera necesario. Este extremo ha sido negado por su Secretario de Estado, Marco Rubio, ante el Congreso estadounidense. En cualquier caso, la decisión que adopte tendrá consecuencias más allá de este territorio ártico, sobre el que lleva bastante tiempo ejerciendo presión para alimentar la pulsión secesionista de los partidos groenlandeses que le facilitarían sus objetivos. Más allá de las consecuencias en sus relaciones con Dinamarca y la Unión Europea, su impacto puede ser letal en el seno de OTAN. La Alianza puede dejar de ser ese espacio de seguridad en el que los europeos hemos delegado nuestra defensa. Desgraciadamente, hemos llegado en un papel secundario a este nuevo orden mundial donde impera la ley del más fuerte.. En este escenario, la reunión con las empresas petroleras nos muestra que nunca fue más evidente la vinculación entre la política y los grandes intereses económicos. El petróleo es usado como arma para intervenir en países y condicionar mercados.. Es cierto que nada sorprende y todo encaja en la visión de Trump, en su desprecio por las normas internacionales y por la propia democracia, como manifestó en su justificación del asalto al Capitolio. Esta misma semana Peter Mandelson, ex embajador británico en EEUU, afirmaba que el sistema basado en reglas llevaba tiempo sin existir. Él lo situaba en el papel desempeñado por China en las últimas dos décadas.. Entretanto, mientras la arbitrariedad se normaliza, Europa se muestra ausente. Hemos cedido nuestra defensa y nuestra seguridad a EEUU y la reacción que expresamos es lenta y tibia ante los desafíos a los que nos enfrentamos. Llama muchísimo la atención el silencio de Von der Leyen frente a las amenazas de Trump sobre un territorio europeo como Groenlandia.. Siendo conscientes del patrón con el que ha decidido actuar la nueva administración norteamericana por decisión expresa de su presidente, Europa deberá decidir si quiere seguir mostrándose como irrelevante, sin capacidad de decisión ni presión en la política internacional y rehén del inquilino de la Casa Blanca o desarrollar su unión en materia de seguridad y defensa que le permita volver a influir en este nuevo orden mundial. Sería la única opción de volver al respeto a las normas y al derecho internacional.
20MINUTOS.ES – Internacional
Trump se muestra al mundo como es. Quienes esperaban que haría algo distinto a lo que anunció, se equivocaban.. No muestra ningún respeto por la legalidad internacional. Manifestó con claridad que a él solo le vincula y le limita su propia moral. Imaginemos en qué consiste observando su amistad con Epstein, la persecución indiscriminada de inmigrantes o la justificación del asesinato de la poeta estadounidense Renee Nicole Good a manos de un agente de la ICE.. El asalto al búnker donde fue capturado Maduro, las amenazas de quedarse con Groenlandia y la reunión con las grandes petroleras hace 48 horas en la Casa Blanca son la manifestación de la guía o pauta por la que se rige.. No busca abrir un proceso de transición en Venezuela, ni tan siquiera persigue la democracia, como se traslada de las decisiones que está tomando. Busca solo el control y la decisión de cómo se explotará el petróleo en este país, a manos de quién y en qué condiciones. Resulta más que ilustrativa la imagen de las compañías petroleras negociando la explotación del crudo venezolano en Washington y no en Caracas.. Respecto a Groenlandia, lo ha manifestado con mucha claridad, piensa controlarla ante la posible influencia futura de China o Rusia. Afirma que lo hará mediante el acuerdo y la negociación con Dinamarca o incluso con el uso de la fuerza, si fuera necesario. Este extremo ha sido negado por su Secretario de Estado, Marco Rubio, ante el Congreso estadounidense. En cualquier caso, la decisión que adopte tendrá consecuencias más allá de este territorio ártico, sobre el que lleva bastante tiempo ejerciendo presión para alimentar la pulsión secesionista de los partidos groenlandeses que le facilitarían sus objetivos. Más allá de las consecuencias en sus relaciones con Dinamarca y la Unión Europea, su impacto puede ser letal en el seno de OTAN. La Alianza puede dejar de ser ese espacio de seguridad en el que los europeos hemos delegado nuestra defensa. Desgraciadamente, hemos llegado en un papel secundario a este nuevo orden mundial donde impera la ley del más fuerte.. En este escenario, la reunión con las empresas petroleras nos muestra que nunca fue más evidente la vinculación entre la política y los grandes intereses económicos. El petróleo es usado como arma para intervenir en países y condicionar mercados.. Es cierto que nada sorprende y todo encaja en la visión de Trump, en su desprecio por las normas internacionales y por la propia democracia, como manifestó en su justificación del asalto al Capitolio. Esta misma semana Peter Mandelson, ex embajador británico en EEUU, afirmaba que el sistema basado en reglas llevaba tiempo sin existir. Él lo situaba en el papel desempeñado por China en las últimas dos décadas.. Entretanto, mientras la arbitrariedad se normaliza, Europa se muestra ausente. Hemos cedido nuestra defensa y nuestra seguridad a EEUU y la reacción que expresamos es lenta y tibia ante los desafíos a los que nos enfrentamos. Llama muchísimo la atención el silencio de Von der Leyen frente a las amenazas de Trump sobre un territorio europeo como Groenlandia.. Siendo conscientes del patrón con el que ha decidido actuar la nueva administración norteamericana por decisión expresa de su presidente, Europa deberá decidir si quiere seguir mostrándose como irrelevante, sin capacidad de decisión ni presión en la política internacional y rehén del inquilino de la Casa Blanca o desarrollar su unión en materia de seguridad y defensa que le permita volver a influir en este nuevo orden mundial. Sería la única opción de volver al respeto a las normas y al derecho internacional.
