El actor Fernando Tejero (Córdoba, 1965), que debuta en el Festival de Teatro de Mérida con Cómicos de Roma, reconoce que hacer teatro es «como saltar al vacío» porque «no hay corta y pega» y confiesa que, aunque le «encanta» hacer cine y televisión, se hizo actor por el teatro.. El intérprete ha defendido que el teatro es como «un fragmento más de la vida», en el que uno «deja de ser por un rato la persona» para convertirse en un «personaje», que crea una conexión con el público a través de una conversación «aunque el espectador no hable».. Asegura que al igual que en la vida «donde uno con el autoconocimiento o con la terapia intenta ser mejor persona», en el teatro, «a medida que tú vas haciendo la función que vas ensayando, que vas conociendo más a tu personaje y vas transitando por él, tienes la posibilidad de conocerlo cada día más y de mejorarlo cada día más.. Fernando Tejero está convencido de que pasará el tiempo y el teatro seguirá ahí y afirma que él hará «todo lo posible por fomentarlo porque la vida es teatro». «¿Quién de nosotros no actúa en la vida ante una situación?», se pregunta.. Por eso, afirma que el desafío es promoverlo y conseguir que el público no deje nunca de ir al teatro. Y es que, para el actor, los avances tecnológicos como las plataformas de streaming o la inteligencia artificial, «pueden ser un beneficio para la cultura», pero también «una trampa» pues, por desgracia, el público cada vez se desplaza menos para consumir cultura.. «Yo creo que al final lo que quedará es el teatro y tengo mucha suerte porque me encanta hacer cine y televisión, pero yo quería ser actor por el teatro», porque esa pasión empezó gracias a Federico García Lorca.. «En el instituto me aficioné al teatro. Bueno, de pequeño era muy cómico y ya me escogieron para las funciones de fin de curso», ha dicho Tejero, que recuerda que con 15 años fue a ver un montaje de ‘Bodas de Sangre’ en Córdoba y le impresionó.. Fernando Tejero da vida en Cómicos de Roma a Strabo, un personaje que aborda lo duro de la profesión de actor, pues «un día estás aquí en lo más alto y de un día para otro te dejan de llamar», algo que le hace calificar su oficio como «injusto» en algunas ocasiones.. «Strabo es un actor que está pasando por una crisis, pero él sigue siendo la diva que fue, aunque la procesión va por dentro», asegura Tejero, que reconoce las inseguridades e incertidumbres que puede ocasionar esta carrera.. En la obra, Strabo tiende a pensar que en su profesión «hay modas» y que en ese momento le ha tocado a otra compañía «mucho más mala que la suya» estar por encima, un dilema que afrontó «desde el amor».. Precisamente esa es la similitud que encuentra con su personaje, «el amor a esto, al teatro y a la vida…». «Yo me considero un superviviente porque tuve que luchar mucho, ya que llegué a Madrid con 28 años sin contacto ninguno y me tiré de cabeza».. Desde ese momento «todo amor, lucha y dedicación», cualidades que quizá han logrado que Tejero tenga épocas en las que ha tenido «diez proyectos en la mesa», aunque en otras «solo ha habido uno» e ironiza con «tocar madera» porque «todavía no ha pasado que no haya tenido ninguno».. No obstante, sabe que «en cualquier momento podría llegar» y en ese momento, como su personaje, luchará «hasta el final» de sus días «por volver a pisar las tablas».
El actor Fernando Tejero (Córdoba, 1965), que debuta en el Festival de Teatro de Mérida con Cómicos de Roma, reconoce que hacer teatro es «como saltar al vacío» porque «no hay corta y pega» y confiesa que, aunque le «encanta» hacer cine y televisión, se hizo actor por el teatro.. El intérprete ha defendido que el teatro es como «un fragmento más de la vida», en el que uno «deja de ser por un rato la persona» para convertirse en un «personaje», que crea una conexión con el público a través de una conversación «aunque el espectador no hable».. Asegura que al igual que en la vida «donde uno con el autoconocimiento o con la terapia intenta ser mejor persona», en el teatro, «a medida que tú vas haciendo la función que vas ensayando, que vas conociendo más a tu personaje y vas transitando por él, tienes la posibilidad de conocerlo cada día más y de mejorarlo cada día más.. Fernando Tejero está convencido de que pasará el tiempo y el teatro seguirá ahí y afirma que él hará «todo lo posible por fomentarlo porque la vida es teatro». «¿Quién de nosotros no actúa en la vida ante una situación?», se pregunta.. Por eso, afirma que el desafío es promoverlo y conseguir que el público no deje nunca de ir al teatro. Y es que, para el actor, los avances tecnológicos como las plataformas de streaming o la inteligencia artificial, «pueden ser un beneficio para la cultura», pero también «una trampa» pues, por desgracia, el público cada vez se desplaza menos para consumir cultura.. «Yo creo que al final lo que quedará es el teatro y tengo mucha suerte porque me encanta hacer cine y televisión, pero yo quería ser actor por el teatro», porque esa pasión empezó gracias a Federico García Lorca.. «En el instituto me aficioné al teatro. Bueno, de pequeño era muy cómico y ya me escogieron para las funciones de fin de curso», ha dicho Tejero, que recuerda que con 15 años fue a ver un montaje de ‘Bodas de Sangre’ en Córdoba y le impresionó.. Fernando Tejero da vida en Cómicos de Roma a Strabo, un personaje que aborda lo duro de la profesión de actor, pues «un día estás aquí en lo más alto y de un día para otro te dejan de llamar», algo que le hace calificar su oficio como «injusto» en algunas ocasiones.. «Strabo es un actor que está pasando por una crisis, pero él sigue siendo la diva que fue, aunque la procesión va por dentro», asegura Tejero, que reconoce las inseguridades e incertidumbres que puede ocasionar esta carrera.. En la obra, Strabo tiende a pensar que en su profesión «hay modas» y que en ese momento le ha tocado a otra compañía «mucho más mala que la suya» estar por encima, un dilema que afrontó «desde el amor».. Precisamente esa es la similitud que encuentra con su personaje, «el amor a esto, al teatro y a la vida…». «Yo me considero un superviviente porque tuve que luchar mucho, ya que llegué a Madrid con 28 años sin contacto ninguno y me tiré de cabeza».. Desde ese momento «todo amor, lucha y dedicación», cualidades que quizá han logrado que Tejero tenga épocas en las que ha tenido «diez proyectos en la mesa», aunque en otras «solo ha habido uno» e ironiza con «tocar madera» porque «todavía no ha pasado que no haya tenido ninguno».. No obstante, sabe que «en cualquier momento podría llegar» y en ese momento, como su personaje, luchará «hasta el final» de sus días «por volver a pisar las tablas».
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