La guerra entre EEUU e Israel contra Irán se ha recrudecido en el noveno día desde el inicio de este conflicto, cuya escalada se extiende ya por buena parte de Oriente Medio. Las infraestructuras energéticas iraníes se han convertido en el blanco de los ataques de Israel, que este fin de semana ha entrado en una segunda fase donde no ha dejado de atacar casi de forma ininterrumpida Irán. Su capital, Teherán, amaneció el domingo envuelta en una nube tóxica, mezcla de lluvia y humo, después de que la aviación bombardeara por primera vez depósitos de combustible que, según Israel, eran usados por las fuerzas armadas iraníes para «operar la infraestructura militar». Durante la tarde, esos bombardeos «a gran escala» han ido dirigidos, entre otros objetivos, a los cuarteles generales de la Fuerza Aérea y de la Fuerza Espacial de la Guardia Revolucionaria iraní, donde aseguran que se controlaba un satélite con el que «observaba al Estado de Israel y sus residentes».. En Irán, la Asamblea de Expertos, formada por clérigos encargados de elegir al nuevo líder supremo iraní han anunciado que Mojtaba Jamenei, hijo del asesinado ayatolá Alí Jamenei será su sucesor en el cargo. La noticia llega después de días de presiones de varios ayatolás para acelerar el proceso, en el que ha intentado influir el presidente estadounidense, Donald Trump, para que no se eligiese precisamente al hijo del líder fallecido, a quien consideraba un candidato «inaceptable».. Sin ir más lejos, el propio Trump se refirió este domingo al sucesor al asegurar que «no durará mucho» en el cargo si no obtiene su «aprobación». Estas palabras, en cambio, chocan con las pronunciadas por el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araqchi, que rechazó cualquier interferencia externa. «No permitimos que nadie interfiera en nuestros asuntos internos. Corresponde al pueblo iraní elegir a su nuevo líder», sentenció.. Este domingo se ha conocido además la muerte de otro soldado estadounidense —y ya van siete en total— que había resultado gravemente herido en Arabia Saudí el pasado 1 de marzo durante uno de los primeros ataques de Irán en la guerra.. Mientras tanto, el régimen de Teherán ha extendido sus represalias a otros países del Golfo, a pesar de que este sábado, su presidente, Masud Pezeshkian, afirmara que su país había decidido poner fin a los ataques contra los países vecinos a menos que sea atacado desde esos territorios, un gesto que EEUU ha calificado como de una rendición, y que le valió las críticas internas. Este domingo ha golpeado bases estadounidenses en Kuwait y Bahrein, donde las autoridades también han denunciado que los ataques han tenido como objetivo infraestructuras civiles, como plantas desalinizadoras, esenciales en una región cuyos países dependen de ello para obtener agua potable. En Arabia Saudí, dos personas han muerto y doce más han resultado heridas tras el impacto de un proyectil militar en una zona residencial de la provincia de Al Jarj, al sureste de la capital, Riad. En un nuevo mensaje, Pezeshkian ha aclarado que EEUU «se ha hecho una idea errónea de mis palabras y la realidad es que no vamos a permitir que se apoderen ni de un solo centímetro del suelo del país».. En el marco de estos ataques a países del Golfo, el ejército iraní ha anunciado la destrucción de «cuatro radares ultraavanzados del sistema estadounidense THAAD» en las bases de Al Ruba (Irak), Al Ruwais (en Emiratos Árabes Unidos), Al Jarj (Arabia Saudí) y Al Azraq (Jordania). Este sistema está formado por una batería de misiles acompañada de un radar transportable y representa una de las más importantes líneas de defensa frente a ataques aéreos como los que Irán está desencadenando en la región.. La Guardia Revolucionaria iraní también ha amenazado con intensificar sus ataques. «Para contrarrestar la brutalidad de Trump y la Casa Blanca, la Guardia Revolucionaria aumentará el volumen de sus operaciones con drones en un 20%. El uso de misiles superpesados y estratégicos también se duplicará y aumentará en un 100%», ha comentado un alto cargo de la Guardia bajo condición de anonimato a la agencia semioficial iraní Fars.. Por otro lado, Israel ha continuado con su campaña de bombardeos en el Líbano, donde ha bombardeado por primera vez de lleno la capital, Beirut, en un ataque al hotel Ramada del paseo marítimo. Hasta ahora, la ofensiva había afectado a los suburbios meridionales de la ciudad, sobre los que pesa una orden de evacuación masiva. El ataque ha dejado cinco víctimas mortales, tres de ellas identificadas por Tel Aviv como miembros de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní. «No hay lugar seguro para el eje del mal iraní en ningún lugar de Oriente Medio: ni en Beirut ni en ningún otro lugar», ha dicho el jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir.. En el último día, Israel ha llevado a cabo más de un centenar de ataques en todo Líbano contra «infraestructura de la organización terrorista Hezbolá», así como depósitos de armas y «decenas de instalaciones militares». En el marco de esos ataques, el ejército israelí anunció la muerte de los dos primeros soldados en la guerra que está librando desde que inició su ofensiva en Irán el pasado 28 de febrero. Según el último balance de las autoridades libanesas, la campaña aérea de Israel en el Líbano, iniciada el pasado lunes, ha dejado ya 394 muertos, entre ellos 83 niños.
20MINUTOS.ES – Internacional
La guerra entre EEUU e Israel contra Irán se ha recrudecido en el noveno día desde el inicio de este conflicto, cuya escalada se extiende ya por buena parte de Oriente Medio. Las infraestructuras energéticas iraníes se han convertido en el blanco de los ataques de Israel, que este fin de semana ha entrado en una segunda fase donde no ha dejado de atacar casi de forma ininterrumpida Irán. Su capital, Teherán, amaneció el domingo envuelta en una nube tóxica, mezcla de lluvia y humo, después de que la aviación bombardeara por primera vez depósitos de combustible que, según Israel, eran usados por las fuerzas armadas iraníes para «operar la infraestructura militar». Durante la tarde, esos bombardeos «a gran escala» han ido dirigidos, entre otros objetivos, a los cuarteles generales de la Fuerza Aérea y de la Fuerza Espacial de la Guardia Revolucionaria iraní, donde aseguran que se controlaba un satélite con el que «observaba al Estado de Israel y sus residentes».. En Irán, la Asamblea de Expertos, formada por clérigos encargados de elegir al nuevo líder supremo iraní han anunciado que Mojtaba Jamenei, hijo del asesinado ayatolá Alí Jamenei será su sucesor en el cargo. La noticia llega después de días de presiones de varios ayatolás para acelerar el proceso, en el que ha intentado influir el presidente estadounidense, Donald Trump, para que no se eligiese precisamente al hijo del líder fallecido, a quien consideraba un candidato «inaceptable».. Sin ir más lejos, el propio Trump se refirió este domingo al sucesor al asegurar que «no durará mucho» en el cargo si no obtiene su «aprobación». Estas palabras, en cambio, chocan con las pronunciadas por el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araqchi, que rechazó cualquier interferencia externa. «No permitimos que nadie interfiera en nuestros asuntos internos. Corresponde al pueblo iraní elegir a su nuevo líder», sentenció.. Este domingo se ha conocido además la muerte de otro soldado estadounidense —y ya van siete en total— que había resultado gravemente herido en Arabia Saudí el pasado 1 de marzo durante uno de los primeros ataques de Irán en la guerra.. Mientras tanto, el régimen de Teherán ha extendido sus represalias a otros países del Golfo, a pesar de que este sábado, su presidente, Masud Pezeshkian, afirmara que su país había decidido poner fin a los ataques contra los países vecinos a menos que sea atacado desde esos territorios, un gesto que EEUU ha calificado como de una rendición, y que le valió las críticas internas. Este domingo ha golpeado bases estadounidenses en Kuwait y Bahrein, donde las autoridades también han denunciado que los ataques han tenido como objetivo infraestructuras civiles, como plantas desalinizadoras, esenciales en una región cuyos países dependen de ello para obtener agua potable. En Arabia Saudí, dos personas han muerto y doce más han resultado heridas tras el impacto de un proyectil militar en una zona residencial de la provincia de Al Jarj, al sureste de la capital, Riad. En un nuevo mensaje, Pezeshkian ha aclarado que EEUU «se ha hecho una idea errónea de mis palabras y la realidad es que no vamos a permitir que se apoderen ni de un solo centímetro del suelo del país».. En el marco de estos ataques a países del Golfo, el ejército iraní ha anunciado la destrucción de «cuatro radares ultraavanzados del sistema estadounidense THAAD» en las bases de Al Ruba (Irak), Al Ruwais (en Emiratos Árabes Unidos), Al Jarj (Arabia Saudí) y Al Azraq (Jordania). Este sistema está formado por una batería de misiles acompañada de un radar transportable y representa una de las más importantes líneas de defensa frente a ataques aéreos como los que Irán está desencadenando en la región.. La Guardia Revolucionaria iraní también ha amenazado con intensificar sus ataques. «Para contrarrestar la brutalidad de Trump y la Casa Blanca, la Guardia Revolucionaria aumentará el volumen de sus operaciones con drones en un 20%. El uso de misiles superpesados y estratégicos también se duplicará y aumentará en un 100%», ha comentado un alto cargo de la Guardia bajo condición de anonimato a la agencia semioficial iraní Fars.. Por otro lado, Israel ha continuado con su campaña de bombardeos en el Líbano, donde ha bombardeado por primera vez de lleno la capital, Beirut, en un ataque al hotel Ramada del paseo marítimo. Hasta ahora, la ofensiva había afectado a los suburbios meridionales de la ciudad, sobre los que pesa una orden de evacuación masiva. El ataque ha dejado cinco víctimas mortales, tres de ellas identificadas por Tel Aviv como miembros de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní. «No hay lugar seguro para el eje del mal iraní en ningún lugar de Oriente Medio: ni en Beirut ni en ningún otro lugar», ha dicho el jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir.. En el último día, Israel ha llevado a cabo más de un centenar de ataques en todo Líbano contra «infraestructura de la organización terrorista Hezbolá», así como depósitos de armas y «decenas de instalaciones militares». En el marco de esos ataques, el ejército israelí anunció la muerte de los dos primeros soldados en la guerra que está librando desde que inició su ofensiva en Irán el pasado 28 de febrero. Según el último balance de las autoridades libanesas, la campaña aérea de Israel en el Líbano, iniciada el pasado lunes, ha dejado ya 394 muertos, entre ellos 83 niños.
