Hacer como si no pasara nada y seguir adelante con las rutinas. Pero ya no valen las mismas. Si no funcionan los trenes pasa algo, algo grave. El clima se venga de nosotros. Todo se rompe. Se deshacen pueblos, se caen márgenes, de desgonzan vías y carreteras. Se deshacen las playas. Se ocultan accidentes, como el de Irún, que descarriló un mercancías, sin víctimas.. Hacer como si no pasara nada es humano, quizá es lo único humano. Las IA’s aún no han aprendido ese truco. Hacer que no pasa nada… cuando pasa bastante. El apagón de abril del 2025, Adamuz, Rodalíes y antes múltiples avisos, pequeños sustos, Vox, retrasos ya normalizados, crujidos en el sistema.. Hacer como si nada es adaptarse en vivo al pequeño o gran caos de los días. Seguir como sea.. Aplicar el y tú más refresca la memoria de desastres históricos, que una sola palabra evoque otros cracks, fallos, errores, desidias, corrupciones, desastres. Pasan los días y el que sobrevive ha de hacer como si no pasara nada. Las cajas negras que las exploren, cuando les dejen, los especialistas.. La demora es kafkiana. Kafka no es que esté de actualidad, es que la actualidad obedece a las leyes que él describió, aplazamiento, absurdo, burocracia, miedo, poder omnímodo, lo desconocido.. Han estrenado una nueva peli sobre Kafka, un biopic, una biografía en cine. Para el enchufado a Kafka todo vale, pues encuentra el componente kafkiano, el ingrediente esencial del mundo, en todas partes… incluso o especialmente en una peli sobre él. Kafka es una especie de Einstein de la vida en general, el poder, el sinvivir, el absurdo y la burocracia. El horror corriendo por el mantel de hilo bordado del banquete de pedida.. Algo impactante de la peli, que se titula Franz, y la ha dirigido Agnieszka Holland, es que han construido la máquina de torturar, inconcebible artilugio kafkiano del relato “En la colonia penitenciaria”, una máquina infernal que graba o tatúa la sentencia en la espalda del condenado.. Kafka ha metido en sus textos la fórmula del mundo, y uno de los factores que rigen ese bisturí es el hacer como si no pasara nada. Manuel Vilas lo cuenta muy bien en el librito “Dos tardes con Franz Kafka”.. Estamos en ese mundo, animado con entes fantasmagóricos a los que llamamos algoritmos. BBC publica que TikTok te rastrea incluso si no lo usas, y explica lo básico que se puede hacer para esquivar ese pixel espía, que con ayuda y complicidad de las grandes plataformas, crean tu gemelo digital con todas tus vidas, Juan L. Fernández Recuero ha publicado un librito titulado “Contraalgoritmia”, que recoge sus artículos publicados en JotDown, de la que es editor, sobre la dictadura y omnipresencia de los algoritmos, el poder omnímodo de las plataformas para extirpar y vender nuestras vidas.. Es la típica lectura de terror cotidiano, kafkiano, que la devoras y dices, o no lo dices pero lo piensas, voy a seguir como si no pasara nada. Que es lo que solemos hacer con casi todo lo demás. El “casi” podría salvarnos un poco, si hiciéramos algo. Estudiar más este mundo, estudiar a Kafka, y hablarlo. Pero hay días que llueven chuzos de punta, misiles, huracanes, inflaciones… y para sobrevivir un rato más en el mundo respirable pedimos una tregua y… hacemos como que no pasa nada.
20MINUTOS.ES – Internacional
Hacer como si no pasara nada y seguir adelante con las rutinas. Pero ya no valen las mismas. Si no funcionan los trenes pasa algo, algo grave. El clima se venga de nosotros. Todo se rompe. Se deshacen pueblos, se caen márgenes, de desgonzan vías y carreteras. Se deshacen las playas. Se ocultan accidentes, como el de Irún, que descarriló un mercancías, sin víctimas.. Hacer como si no pasara nada es humano, quizá es lo único humano. Las IA’s aún no han aprendido ese truco. Hacer que no pasa nada… cuando pasa bastante. El apagón de abril del 2025, Adamuz, Rodalíes y antes múltiples avisos, pequeños sustos, Vox, retrasos ya normalizados, crujidos en el sistema.. Hacer como si nada es adaptarse en vivo al pequeño o gran caos de los días. Seguir como sea.. Aplicar el y tú más refresca la memoria de desastres históricos, que una sola palabra evoque otros cracks, fallos, errores, desidias, corrupciones, desastres. Pasan los días y el que sobrevive ha de hacer como si no pasara nada. Las cajas negras que las exploren, cuando les dejen, los especialistas.. La demora es kafkiana. Kafka no es que esté de actualidad, es que la actualidad obedece a las leyes que él describió, aplazamiento, absurdo, burocracia, miedo, poder omnímodo, lo desconocido.. Han estrenado una nueva peli sobre Kafka, un biopic, una biografía en cine. Para el enchufado a Kafka todo vale, pues encuentra el componente kafkiano, el ingrediente esencial del mundo, en todas partes… incluso o especialmente en una peli sobre él. Kafka es una especie de Einstein de la vida en general, el poder, el sinvivir, el absurdo y la burocracia. El horror corriendo por el mantel de hilo bordado del banquete de pedida.. Algo impactante de la peli, que se titula Franz, y la ha dirigido Agnieszka Holland, es que han construido la máquina de torturar, inconcebible artilugio kafkiano del relato “En la colonia penitenciaria”, una máquina infernal que graba o tatúa la sentencia en la espalda del condenado.. Kafka ha metido en sus textos la fórmula del mundo, y uno de los factores que rigen ese bisturí es el hacer como si no pasara nada. Manuel Vilas lo cuenta muy bien en el librito “Dos tardes con Franz Kafka”.. Estamos en ese mundo, animado con entes fantasmagóricos a los que llamamos algoritmos. BBC publica que TikTok te rastrea incluso si no lo usas, y explica lo básico que se puede hacer para esquivar ese pixel espía, que con ayuda y complicidad de las grandes plataformas, crean tu gemelo digital con todas tus vidas, Juan L. Fernández Recuero ha publicado un librito titulado “Contraalgoritmia”, que recoge sus artículos publicados en JotDown, de la que es editor, sobre la dictadura y omnipresencia de los algoritmos, el poder omnímodo de las plataformas para extirpar y vender nuestras vidas.. Es la típica lectura de terror cotidiano, kafkiano, que la devoras y dices, o no lo dices pero lo piensas, voy a seguir como si no pasara nada. Que es lo que solemos hacer con casi todo lo demás. El “casi” podría salvarnos un poco, si hiciéramos algo. Estudiar más este mundo, estudiar a Kafka, y hablarlo. Pero hay días que llueven chuzos de punta, misiles, huracanes, inflaciones… y para sobrevivir un rato más en el mundo respirable pedimos una tregua y… hacemos como que no pasa nada.
