Jason Collins murió este martes en su casa de Los Ángeles a los 47 años. El exjugador de la NBA, que padecía un glioblastoma en fase 4, uno de los cánceres de cerebro más letales y agresivos, falleció a consecuencia de la enfermedad rodeado por su familia. En 2013, el exjugador de los Nets, tanto en sus etapas en Nueva Jersey como Brooklyn, se convirtió en el primer atleta activo de las cuatro grandes ligas estadounidense –NBA, NFL, NHL y MLB– en reconocer públicamente su homosexualidad.. Seguir leyendo
Jason Collins murió este martes en su casa de Los Ángeles a los 47 años. El exjugador de la NBA, que padecía un glioblastoma en fase 4, uno de los cánceres de cerebro más letales y agresivos, falleció a consecuencia de la enfermedad rodeado por su familia. En 2013, el exjugador de los Nets, tanto en sus etapas en Nueva Jersey como Brooklyn, se convirtió en el primer atleta activo de las cuatro grandes ligas estadounidense –NBA, NFL, NHL y MLB– en reconocer públicamente su homosexualidad.. “Compartimos con profunda tristeza el fallecimiento de Jason Collins, nuestro querido marido, hijo, hermano y tío, tras una valiente lucha contra el glioblastoma”, compartía la familia del expívot y estandarte de la comunidad gay. “Jason transformó vidas de maneras inesperadas y fue una inspiración para todos quienes le conocieron y admiraron desde la distancia. Agradecemos las numerosas muestras de cariño y oraciones recibidas durante los últimos ocho meses, así como la excepcional atención médica que Jason recibió de sus médicos y enfermeras. Lo extrañaremos muchísimo”, añadían en un comunicado remitido por la competición.. Collins se retiró en 2014 después de una trayectoria profesional de 13 años que arrancó con los New Jersey Nets y terminó con la franquicia ya en Brooklyn. Jugó también para otros cinco equipos: Memphis, Minnesota, Atlanta, Boston y Washington. A sus 2,13 metros de estatura, el interior disputó 735 partidos en la élite y promedió 3,6 puntos y 3,7 rebotes en 20 minutos de juego tras ser seleccionado en el puesto 18 del Draft de 2001, el mismo en que fue elegido Pau Gasol. Cuando decidió abrirse sobre su orientación sexual, lo hizo en la portada de ‘Sports Illustrated’ y se ganó inmediatamente el respeto de voces prominentes del baloncesto y la sociedad, desde el comisionado David Stern hasta el presidente del país, por aquel entonces Barack Obama.. “Esta duele. Jason Collins fue un pionero, con un coraje inédito. Fue un compañero increíble”, escribía Jason Kidd, su último entrenador en la NBA y también excompañero durante sus días como jugador, alcanzando juntos las Finales de la NBA en 2003. “Su impacto se extendió más allá de la pista, y su coraje y autenticidad ayudaron a hacer avanzar el juego y el mundo”, recordaban desde los Nets. “Ayudó a que la NBA y la WNBA, y toda la comunidad más amplia del deporte, fueran más inclusivas y acogedoras para las futuras generaciones”, apuntó Adam Silver, máximo responsable de la competición.. Collins encaró la enfermedad como una pelea bajo el aro contra Shaquille O’Neal. Así lo contó él mismo mientras viajaba por el mundo en búsqueda de tratamientos experimentales contra el avance del tumor. No había posibilidad de sanación, pero quería alargar un poco más una existencia que vivió en gran medida haciéndose sombra a sí mismo. “Los últimos 12 años han sido los mejores de mi vida”, decía en una entrevista. con ‘ESPN’ donde compartía su trágica historia. “Tu vida es mucho mejor cuando muestras tu verdadero yo y no tienes miedo de ser tú mismo, tanto en público como en privado”, reflexionaba.. El exjugador se había casado hacía apenas un par de meses cuando los médicos le descubrieron que su vida terminaría pronto. Collins estaba satisfecho de haber contribuido al avance de los derechos LGTBIQ+ en Estados Unidos. El matrimonio entre parejas del mismo sexo, por ejemplo, no se legalizó a nivel nacional hasta 2015, un par de años después de su anuncio pionero como jugador de la NBA.. A pesar de los avances, sí estaba sorprendido por el escaso número de deportistas masculinos que han seguido sus pasos. “Seguimos sin estar ahí, queda mucho trabajo por hacer para que cuando termine el partido, la pareja de cualquier jugador esté esperando junto al resto de familias sin importar su género”, esgrimía en ‘The Athletic’. Al explicar su decisión pionera en 2013, Collins escribió que hubiese preferido no ser aquel niño que se sentía diferente y levantaba la mano para decírselo a toda la clase. “Si fuese por mí, otro ya lo hubiera hecho. Pero nadie lo ha hecho, y por eso levanto la mano”. Todavía siguen faltando, en su opinión, más manos levantadas en este mundo.
