La vivienda se ha convertido en una de las grandes preocupaciones ciudadanas. Para una parte creciente de la población las dificultades para acceder a un techo son cada vez mayores debido al encarecimiento de los pisos. Según un análisis de UVE Valoraciones publicado este miércoles, el precio de la vivienda en 2025 creció más rápido que la economía española. Si se descuenta el efecto de la inflación, en el tercer trimestre del año pasado se registró un desfase entre los precios y el PIB de un 14,4%, es decir, que la vivienda se encareció más de lo que ‘le tocaría’ de acuerdo con la marcha de la economía. La tasadora apunta a que es el primer año de desajuste significativo desde la burbuja inmobiliaria —sin tener en cuenta la pandemia—, aunque por el momento remarca que no hay motivos para la alarma.. «En 2025 los precios se dispararon por primera vez en muchos años. Tenemos la sensación de que los precios llevan tiempo disparados, pero nunca habían subido tanto en relación al IPC», señaló el presidente de UVE Valoraciones, Germán Pérez Barrio, este miércoles en la presentación de un informe sobre la evolución del mercado inmobiliario. El año pasado, la vivienda se encareció entre un 12% y un 13%, según los datos del INE y del Ministerio de Vivienda en los que se apoya el estudio. Se trata de subidas pronunciadas, máxime en un contexto en el que la inflación —que refleja el aumento general y sostenido de los precios en el conjunto de la economía— no pasó del 3% en prácticamente todo el año.. Tanto la estadística del INE como la del Ministerio de Vivienda recogen ya niveles de precios por encima de los máximos de 2007 y 2008. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria provocó después una caída generalizada hasta 2014, cuando se inició un nuevo ciclo inmobiliario que ha desembocado en los últimos años en subidas marcadas de los precios en las grandes ciudades y zonas turísticas por el desajuste entre la demanda y la oferta de vivienda.. Sin embargo, al descontar el efecto de la inflación, solo Baleares supera las cotas de precios de la burbuja. Málaga, por ejemplo, ha recuperado el 70% de la caída desde los máximos de 2007-2008 y Madrid y Barcelona, el 67% y 42% respectivamente. En provincias del interior como Ciudad Real, los precios están incluso por debajo del suelo postburbuja de 2014. En el conjunto del país, los pisos se han encarecido un 47,2% desde 2014, pero el alza se reduce hasta un 16,3% si se descuenta el efecto del incremento simultáneo del IPC.. Esto significa que buena parte del encarecimiento de la vivienda en la última década se ha debido a la propia inflación y a la marcha de la economía, que ha ido recuperándose del batacazo de la crisis. De hecho, el análisis de UVE Valoraciones recuerda que el comportamiento del mercado inmobiliario está muy ligado al ciclo económico, es decir, al movimiento natural de la economía entre épocas buenas y malas. «Aunque los datos asociados al ciclo inmobiliario han sufrido la perturbación del confinamiento y no es fácil su interpretación, es muy probable que el ciclo iniciado en 2014 haya acabado en 2024 y estemos en un nuevo ciclo», vaticina el informe de la tasadora, que pronostica para esta nueva etapa del mercado inmobiliario una subida de los precios por encima del IPC durante cuatro o cinco años.. El análisis apunta a que, descontando el efecto distorsionador de la inflación, 2025 fue el primer año desde la pandemia con un desfase significativo entre el encarecimiento de la vivienda y el crecimiento de la economía española —fundamentalmente en las grandes ciudades y zonas turísticas—, con una brecha de un 14,4%. Está todavía por debajo del desfase del 16,5% anotado en 2020 durante el confinamiento y muy lejos del máximo del 47,3% de 2006, cuando el precio de la vivienda se salió por completo de la senda que seguía la economía por el grifo de crédito barato.. «En el último ciclo no ha habido esa separación», explicó en rueda de prensa Pérez Barrio, que apunta a que el precio de la vivienda y el PIB han ido mucho más de la mano que en el pasado hasta el último año. No obstante, el presidente de UVE Valoraciones recalcó que no considera preocupante la situación actual. «Cuando la diferencia es del 30%, ahí conviene tomar medidas correctoras», opinó, descartando por el momento riesgo de burbuja. «No hay razones para la alarma, pero sí para vigilar», puntualizó. «Todavía no se puede decir que haya una burbuja. En el peor de los casos está incipiente, pero hasta en eso tengo dudas, porque se empiezan a ver mecanismos de autocorrección», añadió.. Según el análisis de la tasadora, la compra de viviendas podría estar empezando a resentirse de la escalada de los precios en las zonas más caras, al mostrar señales incipientes de moderación de las operaciones por el límite en la capacidad de pago de los compradores. En septiembre, octubre y noviembre de 2025, Madrid, Baleares, la Comunidad Valenciana, Asturias y La Rioja y las provincias de Málaga, Las Palmas, Pontevedra y Guipúzcoa registraron menos transacciones que en los mismos meses de 2024, mientras que en la provincia de Barcelona el crecimiento fue sensiblemente inferior a la media nacional. «Si en 2026 se confirma esta tendencia de desaceleración de las transacciones en las zonas más caras, podríamos tener una corrección sana de los precios», señaló Pérez Barrio.
La inflación ha explicado en la última década una parte importante de la subida de los precios de la vivienda, aunque el año pasado el alza se descolgó por completo del IPC.
La vivienda se ha convertido en una de las grandes preocupaciones ciudadanas. Para una parte creciente de la población las dificultades para acceder a un techo son cada vez mayores debido al encarecimiento de los pisos. Según un análisis de UVE Valoraciones publicado este miércoles, el precio de la vivienda en 2025 creció más rápido que la economía española. Si se descuenta el efecto de la inflación, en el tercer trimestre del año pasado se registró un desfase entre los precios y el PIB de un 14,4%, es decir, que la vivienda se encareció más de lo que ‘le tocaría’ de acuerdo con la marcha de la economía. La tasadora apunta a que es el primer año de desajuste significativo desde la burbuja inmobiliaria —sin tener en cuenta la pandemia—, aunque por el momento remarca que no hay motivos para la alarma.. «En 2025 los precios se dispararon por primera vez en muchos años. Tenemos la sensación de que los precios llevan tiempo disparados, pero nunca habían subido tanto en relación al IPC», señaló el presidente de UVE Valoraciones, Germán Pérez Barrio, este miércoles en la presentación de un informe sobre la evolución del mercado inmobiliario. El año pasado, la vivienda se encareció entre un 12% y un 13%, según los datos del INE y del Ministerio de Vivienda en los que se apoya el estudio. Se trata de subidas pronunciadas, máxime en un contexto en el que la inflación —que refleja el aumento general y sostenido de los precios en el conjunto de la economía— no pasó del 3% en prácticamente todo el año.. Tanto la estadística del INE como la del Ministerio de Vivienda recogen ya niveles de precios por encima de los máximos de 2007 y 2008. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria provocó después una caída generalizada hasta 2014, cuando se inició un nuevo ciclo inmobiliario que ha desembocado en los últimos años en subidas marcadas de los precios en las grandes ciudades y zonas turísticas por el desajuste entre la demanda y la oferta de vivienda.. Sin embargo, al descontar el efecto de la inflación, solo Baleares supera las cotas de precios de la burbuja. Málaga, por ejemplo, ha recuperado el 70% de la caída desde los máximos de 2007-2008 y Madrid y Barcelona, el 67% y 42% respectivamente. En provincias del interior como Ciudad Real, los precios están incluso por debajo del suelo postburbuja de 2014. En el conjunto del país, los pisos se han encarecido un 47,2% desde 2014, pero el alza se reduce hasta un 16,3% si se descuenta el efecto del incremento simultáneo del IPC.. Esto significa que buena parte del encarecimiento de la vivienda en la última década se ha debido a la propia inflación y a la marcha de la economía, que ha ido recuperándose del batacazo de la crisis. De hecho, el análisis de UVE Valoraciones recuerda que el comportamiento del mercado inmobiliario está muy ligado al ciclo económico, es decir, al movimiento natural de la economía entre épocas buenas y malas. «Aunque los datos asociados al ciclo inmobiliario han sufrido la perturbación del confinamiento y no es fácil su interpretación, es muy probable que el ciclo iniciado en 2014 haya acabado en 2024 y estemos en un nuevo ciclo», vaticina el informe de la tasadora, que pronostica para esta nueva etapa del mercado inmobiliario una subida de los precios por encima del IPC durante cuatro o cinco años.. El análisis apunta a que, descontando el efecto distorsionador de la inflación, 2025 fue el primer año desde la pandemia con un desfase significativo entre el encarecimiento de la vivienda y el crecimiento de la economía española —fundamentalmente en las grandes ciudades y zonas turísticas—, con una brecha de un 14,4%. Está todavía por debajo del desfase del 16,5% anotado en 2020 durante el confinamiento y muy lejos del máximo del 47,3% de 2006, cuando el precio de la vivienda se salió por completo de la senda que seguía la economía por el grifo de crédito barato.. «En el último ciclo no ha habido esa separación», explicó en rueda de prensa Pérez Barrio, que apunta a que el precio de la vivienda y el PIB han ido mucho más de la mano que en el pasado hasta el último año. No obstante, el presidente de UVE Valoraciones recalcó que no considera preocupante la situación actual. «Cuando la diferencia es del 30%, ahí conviene tomar medidas correctoras», opinó, descartando por el momento riesgo de burbuja. «No hay razones para la alarma, pero sí para vigilar», puntualizó. «Todavía no se puede decir que haya una burbuja. En el peor de los casos está incipiente, pero hasta en eso tengo dudas, porque se empiezan a ver mecanismos de autocorrección», añadió.. Según el análisis de la tasadora, la compra de viviendas podría estar empezando a resentirse de la escalada de los precios en las zonas más caras, al mostrar señales incipientes de moderación de las operaciones por el límite en la capacidad de pago de los compradores. En septiembre, octubre y noviembre de 2025, Madrid, Baleares, la Comunidad Valenciana, Asturias y La Rioja y las provincias de Málaga, Las Palmas, Pontevedra y Guipúzcoa registraron menos transacciones que en los mismos meses de 2024, mientras que en la provincia de Barcelona el crecimiento fue sensiblemente inferior a la media nacional. «Si en 2026 se confirma esta tendencia de desaceleración de las transacciones en las zonas más caras, podríamos tener una corrección sana de los precios», señaló Pérez Barrio.
