La moderación del precio del petróleo y el impulso de los resultados empresariales permiten al Ibex acariciar los 20.000 puntos. El selectivo español ha repuntado un 1,01% en la primera jornada de agosto y se ha quedado a tan solo 17 puntos de conseguir semejante hazaña. A falta de superar ese nivel psicológico, el cierre de este lunes es suficiente para alcanzar nuevas cotas históricas (durante la jornada ha llegado a situarse en los 19.987 puntos) y subirse a la ola de máximos históricos de la que disfruta la renta variable europea, con el Stoxx 600, el Dax alemán y el Cac francés batiendo sus propios récords.

Si la Bolsa española se enfrentó a una travesía en el desierto de 18 años, con su propia crisis financiera, una pandemia mundial y un shock inflacionista para lograr superar los máximos alcanzados en 2007, en los últimos 10 meses el Ibex ha logrado revalidar sus récords y alcanzar niveles hasta el momento inexplorados. Lo ha logrado gracias a un sector, castigado tiempo atrás, como es la banca, y pese a no poder subirse al fervor de la inteligencia artificial, debido al escaso peso de las empresas tecnológicas en la Bolsa española.
La moderación del precio del petróleo está jugando a favor de la renta variable. La decisión del presidente estadounidense Donald Trump de pausar los ataques en Oriente Próximo para dar una oportunidad a la negociación ha sido un alivio para el crudo. El barril de brent baja un 7%, hasta los 83,8 dólares. Los analistas de GVC Gaesco reconocen que la cercanía de los índices europeos a zona de máximos “invita a mantener cierta cautela”. “No se perciben señales de euforia desmedida, pero sí una dependencia creciente de que el contexto geopolítico continúe estabilizándose y de que los bancos centrales dispongan de espacio para suavizar su mensaje en los próximos meses”, añaden.

Trump aseguró el domingo que había cancelado la ofensiva prevista contra Irán tras recibir una solicitud de Teherán y otros países de Oriente Próximo para avanzar en las negociaciones. “Nos han pedido que suspendamos cualquier ataque, ya que se han acordado los términos de un acuerdo”, afirmó el mandatario en una publicación en la red social Truth Social. Añadió que el acuerdo propuesto incluiría la “APERTURA INMEDIATA, COMPLETA Y TOTAL DEL ESTRECHO DE ORMUZ, y el fin de la amenaza nuclear de Irán”.
La respuesta de Teherán ha sido una nueva negativa. “Actualmente, no estamos negociando con Estados Unidos. Nuestras negociaciones con Omán se centran en llegar a un acuerdo sobre una ruta que permita reanudar el paso seguro de los buques por el estrecho de Ormuz”, ha asegurado el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei. El régimen iraní está, según ha aclarado, trabajando con Omán para permitir que el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz atraviese una nueva ruta “temporal” que permita una mayor circulación de embarcaciones y que evite zonas que hayan podido ser minadas.
A pesar de los posibles cantos de sirena, los analistas de UBS advierten de los peligros. “Está por ver si finalmente se alcanza un acuerdo y si el estrecho se reabrirá rápidamente, pero seguimos creyendo que el principal motor de las acciones será el sólido crecimiento de los beneficios empresariales”. En opinión de sus estrategas, “el ciclo de inversión en inteligencia artificial continúa intacto a corto plazo y que una política monetaria estable de la Reserva Federal seguirá respaldando al mercado, mientras que la resiliencia de la economía estadounidense sostiene una subida más amplia y diversificada de las Bolsas. Con el crecimiento del beneficio por acción del S&P 500 en el segundo trimestre encaminado a alcanzar o superar el 30%, creemos que existe margen para nuevas alzas en la renta variable estadounidense”.
La atención de los inversores se centra ahora en determinar si los catalizadores que impulsaron el repunte reciente de las acciones pueden seguir generando subidas. Si bien las grandes empresas tecnológicas han cumplido en gran medida con las expectativas de ganancias del mercado, los inversores están cada vez más inquietos por el creciente gasto relacionado con la IA, sin que de momento haya pruebas evidentes de que genere los retornos esperados para justificar esas enormes inversiones. “La principal conclusión que saqué de esos resultados financieros de las empresas tecnológicas es que los inversores no tienen ganas de seguir pagando y pagando sin tener una idea clara de lo que este gasto de capital va a generar en términos de ganancias”, dijo Megan Horneman, directora de inversiones de Verdence Capital Advisors, en declaraciones a la CNBC.
Por lo pronto, el mercado se prepara para jornadas de elevada volatilidad. Michiel Tukker, estratega senior de tipos para Reino Unido y la zona euro de ING, comenta que “los mercados tienen que asimilar una gran cantidad de datos macroeconómicos y declaraciones de los bancos centrales de la semana pasada, y con la publicación de las cifras de empleo estadounidenses prevista para el viernes, se espera una mayor volatilidad”.
El mercado permanece atento a las divisas, después de que Japón y Estados Unidos decidieran intervenir en el mercado para frenar el castigo al yen. Una intervención conjunta, la primera en 30 años, que puede ser el inicio de nuevas operaciones, según ha avanzado el ejecutivo nipón, y con la que aspira a frenar su depreciación frente al dólar después de que el yen alcanzara mínimos de cuatro décadas frente a la divisa estadounidense.
Mientras tanto, en el mercado de deuda, los inversores han levantado el castigo a la deuda estadounidense visto días atrás. Pese a la amenaza de una inflación persistente aún latente y un poso de falta de credibilidad en la Reserva Federal tras las palabras utilizadas por el presidente de la institución, Kevin Warsh, la rentabilidad del bono a 30 años ha bajado al 5,226%, y la del bono con vencimiento a una década se modera hasta el 4,692%.
Bolsas – Divisas – Deuda – Tipos de interés – Materias primas
La moderación del precio del petróleo y el impulso de los resultados empresariales permiten al Ibex acariciar los 20.000 puntos. El selectivo español ha repuntado un 1,01% en la primera jornada de agosto y se ha quedado a tan solo 17 puntos de conseguir semejante hazaña. A falta de superar ese nivel psicológico, el cierre de este lunes es suficiente para alcanzar nuevas cotas históricas (durante la jornada ha llegado a situarse en los 19.987 puntos) y subirse a la ola de máximos históricos de la que disfruta la renta variable europea, con el Stoxx 600, el Dax alemán y el Cac francés batiendo sus propios récords.. Seguir leyendo
