Laura Portas (Cambados, Pontevedra, 1992) tenía un historial muy acorde con lo que se espera de quien ha estudiado Periodismo: becaria los fines de semana en Antena 3. Luego, reportera en Galicia, más tarde en los informativos en Telecinco… Hasta que Portas, activa y efectiva en las redes sociales, recibió una llamada de Gonzalo Albert, editor de Plaza y Janés, y el inesperado ‘encargo’ de escribir una novela; así, sin saber si sería capaz de pasar de redactora todoterreno a escritora, ni de qué iba a fabular, y si podría terminar algo que nunca antes había empezado.. Pero Laura se tragó el miedo y miró hacia Galicia, su tierra, el único lugar de donde podía llegarle la inspiración y las razones para tan incierta aventura. El éxito inimaginado surgió en 2024 con El baile de las mareas, una narración de mariscadoras en las rías, desigualdad e intereses cruzados en los albores del siglo XX.. Laura Portas, con 33 años y algo más curtida en el vértigo de la fabulación, acaba de publicar su segunda novela, El palacio de agua (Plaza y Janés), una visión romántica, misteriosa, histórica y muy sensorial sobre el balneario de Mondariz, que vivió su mayor esplendor en los años 20 y del que nunca se había publicado una ficción.. El agua protagoniza la novela y el viaje que un grupo de periodistas hace con Laura a esta ciudad termal, situada en la Pontevedra interior, de musgo y lluviosa, para su presentación: baños curativos, fuentes que manan salud, un río cuyo descenso compite con la autoridad de la lluvia… En El palacio del agua hay además un triángulo amoroso, secretos familiares, diferencias de clases, intelectuales en busca de reposo, misterios insondables, un periódico que informaba de las actividades del balneario (La temporada), una moneda propia, sirvientes, señores, moda, joyas. Por estar, andan en sus páginas Emilia Pardo Bazán y Pérez Galdós en forma de trasuntos literarios. De tantas cosas hablamos con la autora, arrulladas por el líquido elemento que hace fluir toda la trama.. Al documentarme, tenía tanto peso histórico, que debía ser honesta y tratar de narrarlo con la mayor veracidad, hacerle justicia. Quería utilizar el periodismo como puente o nexo de unión entre los dos mundos tan distintos. También para escribir como periodista uno tiene que gestionar muy bien las emociones. Para mí, escribir de Galicia es como si fuera un personaje más, una identidad. Soy una persona de chispa y de calma, creo que es bueno que exista esa dualidad. Me gustan Vargas Llosa, Javier Marías, Paloma Sánchez-Garnica. Pero no soy nada de novela negra. Emilia Pardo Bazán sería hoy una figura muy necesaria. Tendría esa capacidad crítica e intelectual que nos falta
TENIS. Alcaraz se mete en la final de Australia con calambres, vómitos y tras cinco horas contra Zverev. champions. El Madrid vuelve a toparse con Mourinho mientras el Atlético se medirá al Brujas. Entrevista. Laura Portas, con su novela, ‘El palacio del agua’.EFE. WhatsApp. Facebook. Linkedin. Telegram. Beloud. Copiar URL. La autora gallega saca su segundo libro tras el arrollador éxito de ‘El baile de las mareas’, esta vez ambientado en el balneario de Mondariz a principios del siglo XX.. Laura Portas (Cambados, Pontevedra, 1992) tenía un historial muy acorde con lo que se espera de quien ha estudiado Periodismo: becaria los fines de semana en Antena 3. Luego, reportera en Galicia, más tarde en los informativos en Telecinco… Hasta que Portas, activa y efectiva en las redes sociales, recibió una llamada de Gonzalo Albert, editor de Plaza y Janés, y el inesperado ‘encargo’ de escribir una novela; así, sin saber si sería capaz de pasar de redactora todoterreno a escritora, ni de qué iba a fabular, y si podría terminar algo que nunca antes había empezado.. Pero Laura se tragó el miedo y miró hacia Galicia, su tierra, el único lugar de donde podía llegarle la inspiración y las razones para tan incierta aventura. El éxito inimaginado surgió en 2024 con El baile de las mareas, una narración de mariscadoras en las rías, desigualdad e intereses cruzados en los albores del siglo XX.. Laura Portas, con 33 años y algo más curtida en el vértigo de la fabulación, acaba de publicar su segunda novela, El palacio de agua (Plaza y Janés), una visión romántica, misteriosa, histórica y muy sensorial sobre el balneario de Mondariz, que vivió su mayor esplendor en los años 20 y del que nunca se había publicado una ficción.. El agua protagoniza la novela y el viaje que un grupo de periodistas hace con Laura a esta ciudad termal, situada en la Pontevedra interior, de musgo y lluviosa, para su presentación: baños curativos, fuentes que manan salud, un río cuyo descenso compite con la autoridad de la lluvia… En El palacio del agua hay además un triángulo amoroso, secretos familiares, diferencias de clases, intelectuales en busca de reposo, misterios insondables, un periódico que informaba de las actividades del balneario (La temporada), una moneda propia, sirvientes, señores, moda, joyas. Por estar, andan en sus páginas Emilia Pardo Bazán y Pérez Galdós en forma de trasuntos literarios. De tantas cosas hablamos con la autora, arrulladas por el líquido elemento que hace fluir toda la trama.. ¿Cómo llega a esta historia de aguas, amores y secretos?. Cuando terminé de escribir El baile de las mareas, empecé a ordenar el escritorio y me di cuenta de había un contacto que no había utilizado. Me gusta cuando escribo recurrir a personas mayores para humanizar a los personajes o enriquecer la trama. Por curiosidad, llamé a esa persona y me dijo que conocía historias de Mondariz. Es cuando me empecé a interesar por este sitio. Empiezo a investigar en el balneario, a sumergirme y me doy cuenta de que aquí se puede crear una novela con muchos ingredientes para una buena historia: tenían moneda propia, había ejemplares del periódico de la época La temporada, la riqueza intelectual, social y económica que se reunía aquí… Era muy curioso, sobre todo, los contrastes entre el lujo y la Galicia rural. Había una historia muy potente y a la vez muy desconocida. También fue muy sorprendente para mí ver que no había nada ambientado en Mondariz balneario. En El secreto de sus ojos (novela de Nieves Herrero sobre el romance entre Ramón Suñer y Sonsoles de Icaza), hay pequeños capítulos que se recrean aquí, pero no había nada centrado totalmente en Mondariz y sobre todo, que hiciera referencia a ese esplendor, a esos huéspedes intelectuales que venía a disfrutar de las aguas.. Al documentarme, tenía tanto peso histórico, que debía ser honesta y tratar de narrarlo con la mayor veracidad, hacerle justicia. ¿Cuánto ha leído y estudiado ese periodo? ¿Qué descubrió y qué le preocupaba de retroceder un siglo en esta búsqueda?. Cuando me documentaba, lo que más me preocupaba era ser capaz de crear una historia rigurosa, representando todo lo que este lugar fue. No tenía una trama definida. A medida que iba conociendo esa realidad, cómo iba recomponiendo esas historias de tiempos pasados, cuando tuve ya eso más o menos definido, me dio pie a crear la trama. Fue también un reto porque tenía tanta carga real y tanto peso histórico, que debía ser honesta y tratar de narrarlo con la mayor veracidad, hacerle justicia. No podía ser ni demasiado ficcionado, ni demasiado alejado de la realidad. No tenía en mente una novela romántica, lo que me gusta del triángulo amoroso que hay es que no es un conflicto sentimental, sino vital, y que la protagonista se redescubre y la ayuda a crecer y transformarse. Este es un concepto que me gusta explorar . Era muy difícil mantener la historia teniendo en cuenta que la temporada de los huéspedes dura cuatro meses. No tenía una trama clara hasta que poco a por fui averiguando y encajando las piezas.. ‘El palacio del agua’ está editada por Plaza&Janés.CEDIDA. No juzgar a nadie por las apariencias, un lema que preside toda la novela. ¿Eso define un poco los años 20 en los que se desarrolla la novela?. Me gustaba mucho reflejar este contraste porque es algo que sigue vivo en el día de hoy. Nos dejamos llevar mucho por las apariencias. Antes en esos círculos sociales, y ahora en las redes sociales: hemos cambiado una cosa por la otra. Es curioso ver que pasa el tiempo y no cambiamos tanto en nuestra forma de socializar o de dejarnos llevar, de juzgar por las primeras impresiones. Y ver esas personas tan seguras pero que luego tienen ese mundo tan vacío y frágil detrás. Me interesaba jugar con esa sombra, el pasado que arrastran o la realidad que callan.. Hay un momento en que presenta a los invitados en un salón elegantísimo. Parece una novela de Agatha Christie: todos son sospechosos de algo y no se sabe quién es el malo.. La verdad, nunca lo había pensando, no me gusta tener nada preconcebido en mente porque si intentas repetir un patrón dejas de tener tu personalidad y tu esencia. Hay cosas que no tengo claras hasta que no ver por dónde te llevan los personajes. Puedes tener mucha inspiración, porque cuando escribes eres el resultado de lo que vives como persona o como periodista, y de lo que te empapas en el día a día o lo que leer. Pero no quería copiar a nadie ni apropiarme de algo que no creé yo.. Quería utilizar el periodismo como puente o nexo de unión entre los dos mundos tan distintos. Entonces ese ‘toque Bridgerton’ que tiene cuando reproduce las informaciones de La Temporada contando lo que espera a los visitantes, y esas cartas secretas de los invitados que descubren las sirvientas del Gran Hotel, ¿tampoco es un efecto voluntario?. No es ninguna copia, es algo que no había percibido hasta ahora que lo dices. Yo quería introducir La temporada de algún modo, no podía escribir de Mondariz sin introducir este elemento tan importante. Como periodista sé que estas crónicas juegan un papel muy importante en la opinión pública. Quería utilizar el periodismo como puente o nexo de unión entre los dos mundos tan distintos, cómo el servicio se podía mantener informado de lo que iba a pasar y tratar de pulir esa diferencia entre dos mundos tan diferentes. Y qué mejor herramienta que la palabra, el significado que puede adquirir esa palabra en función de cómo se use. Lo de las cartas, viene por las cartas recopilatorias de Emilia Pardo Bazán a Benito Pérez Galdós, Miquiño mio. Aunque el carácter del personaje de Amalia Prado (el alter ego de la Pardo Bazán en la novela) se entiende a quien se refiere, igual que el de Benedito (el de Pérez Galdós). Pero no puedo apropiarme de su voz con todo el legado que nos dejaron ambos, ni el literario ni el de ella como mujer. No sería justo ni honesto, del mismo modo que tampoco podría escribir de esa elite intelectual sin su presencia aquí. Quise hacer un homenaje a esa historia que me encandiló tanto.. Laura, con un ejemplar de ‘La temporada’.20minutos. La temporada es un periódico, como bien ha definido que, rinde tributo a su propia profesión. ¿Qué ha primado más en su análisis, la Portas periodista o la Portas escritora?. Me estoy descubriendo todavía un poco como escritora, pero cuando una plasma algo, en cierto modo, lo hace con la realidad de lo que tiene en la cabeza. Citar a La temporada fue muy enriquecedor porque desarrollaba mi faceta periodística. A la vez que fue complicado mezclar esas voces, esos poemas que rescato y la voz de Candela, la protagonista. En esta segunda novela, El palacio del agua, hay más mezcla de mis dos personalidades, la periodística y la de escritora. En la primera me dejé llevar por el arraigo de mi tierra, por las raíces. En esta quise hacer un salto narrativo, también ha sido más complicado, por esa diferencia de voces. Quería darle un tinte más de novela.. También para escribir como periodista uno tiene que gestionar muy bien las emociones. Y ¿cómo conviven sus dos facetas, sus dos pasiones, periodismo y literatura?. Como periodista soy muy crítica conmigo misma, muy exigente y muy rigurosa, siempre pienso que me falta algo o que se pueden perfeccionar las cosas. Como escritora, me dejo llevar por mi mundo interior, que fluye, como el agua para canalizar esas emociones y pensamientos en el día a día. Plasmo más mi personalidad emocional, ese es el vínculo de unión entre las dos facetas. Porque para escribir como periodista, uno tiene que gestionar muy bien las emociones.. ¿Se visualiza en algún momento decidiendo en qué lugar de la barrera se queda, en el periodismo o en la literatura?. Pues no me imagino viviendo de los libros, me parece inalcanzable hoy por hoy. Yo cuando escribí la primera novela, en ningún momento pensé que tendría la capacidad de hacerlo. Todo lo que pasó después, fue una sorpresa para mí. No sé si va a haber una tercera, si esta tendrá buena acogida… Lo que sí sé es que personalmente quedé satisfecha, el reconocimiento conmigo misma lo estoy disfrutando. Si a partir de aquí viene un reconocimiento externo o algún lector se siente encandilado con la historia, eso es lo más bonito que hay. A partir de hoy, tiene que darse una cadena de casualidades para que se mantenga en el tiempo, que tus historias vayan sumando. Escribir novelas es otra forma casi casi de hacer periodismo, más emocional, dejándote llevar por un cauce de reflexiones.. Laura, en la fuente de Gándara, que ilustra la portada del libro.CEDIDA/Plaza&Janés. Se ve muy contenta en su nuevo rol de narradora de ficción.. Nunca pensé en escribir un libro. Si me lo dices hace cinco años diría que es algo improbable, ni siquiera me veía con la capacidad. Hoy me estoy redescubriendo, al tener esa primera oportunidad. Siento ese baile de las palabras, y aunque tropiezo aún, es algo muy bonito que para mí fue una sorpresa muy grande. Te pones a pensar y piensas en lo afortunado que eres. También sientes la responsabilidad de estar a la altura de quienes han confiado en ti.. ¿Ya tiene ideas para un futuro cercano?. (Risas) Yo escribo como terapia, para aislarme del ruido que hay a mi alrededor. Me pongo delante del papel y nadie me molesta y tengo tiempo de desahogarme. Cuando terminé con las correcciones en noviembre pasado, como que voy sintiendo el vacío, me veo huérfana. Para aliviarlo, siento la necesidad conmigo mismo de empezar de cero. Y Galicia evoca muchos escenarios.. Para mí, escribir de Galicia es como si fuera un personaje más, una identidad. Galicia como género geográfico, ¿le parece exagerado o acertado?. Totalmente de acuerdo, somos el resultado de donde nacemos y de donde crecemos y la posición geográfica influye mucho. A mí, cuando escribo, me brota desde dentro y por eso escribo desde mis raíces. Es algo que me representa, lo arraigado, que siento por dentro y que externaliza mi carácter, mi modo de entender la vida. Para mí, escribir de Galicia es como si fuera un personaje más, una identidad.. «No todas las tormentas traen lluvia. También están en el alma». Esta frase que está en la novela me lleva a preguntar si la autora tiene algún tornado en su vida personal.. Estabilidad personal nunca tengo porque es lo que me hace humana, tener esas tormentas por dentro. Soy un poco como Candela y el agua, que me van transformando. Unas veces fluye tranquila, otras te arrolla y otras te atrapa. El agua está muy presente y ayuda a canalizar esas corrientes. Si no lidiamos con esas tormentas personales, no nos transformaríamos ni creceríamos personalmente. Todos tenemos esos anhelos e inseguridades. El poema que abre la novela de Miguel Hernández, ya lo dice: El corazón es agua, que se acaricia y se canta. El corazón es agua que se remueve, arrolla, se arremolina mata. Las emociones, al final, son líquidas.. Soy una persona de chispa y de calma, creo que es bueno que exista esa dualidad. ¿De ahí la tremenda fuerza simbólica que tiene el agua en este libro?. Me parecía muy bonito para canalizar los sentimientos y pensamiento. Es un hilo conductor de la novela, que está dividida en tres partes: Aguas tranquilas, desbordadas y turbulentas-. Es una metáfora de lo que es la vida y de que todo se transforma. En mi primera novela era el mar, aquí el agua. Como dice Candela, a veces te evaporas, a veces eres líquida, pero nunca eres sólida.. Los actores principales son muy reflexivos, a pesar de lo opuestos que resultan. ¿Que su madre sea sicóloga puede haber contribuido a que sean así de hondos?. Puede haberme ayudado, porque me gusta dotar a los personajes de esa personalidad, para que el lector se sienta identificado con ellos, empatice o todo lo contrario. El baile habla del amor desde un punto de vista más puro, aquí me interesaba contarlo de otra manera. Me parecía interesante hacerlo desde un triángulo amoroso. Ella está dividida. Esa dualidad, le aporta uno la calma y el otro, la chispa.. Me gustan Vargas Llosa, Javier Marías, Paloma Sánchez-Garnica. Pero no soy nada de novela negra. ¿Usted es más de chispa o de calma?. Tiene que haber las dos cosas, no tienes por qué elegir. En una persona tienes que encontrar esas características. Ese es el dilema: tengo lo que no quiero. Tienes que nutrirte de todo. La calma siempre aburre. Y lo contrario, también. Es un ‘depende’, pero sí creo en que exista esa dualidad.. ¿Qué gustos literarios alterna con su trabajo de narradora?. Me influye mucho el estado anímico en cada momento. Soy tan hermética que si estoy con una novela me cuesta salir de allí, no quiero que me condicionen, perder mi esencia. Leo mucho, eso sí, antes de ponerme a escribir. He leído todos los cuentos, La Sirena… de Pardo Bazán. También a Javier Marías, Vargas Llosa. Me ha gustado La sospecha de Sofía, de Paloma Sánchez-Garnica. Eso sí, no soy nada de novela negra.. Emilia Pardo Bazán sería hoy una figura muy necesaria. Tendría esa capacidad crítica e intelectual que nos falta. Pardo Bazán es otro símbolo en la novela y en su vida, ¿no es así?. Como periodista, me encanta el legado que nos dejó, lo que ella aportó a las letras, esa retranca que tenía para elevarse dialécticamente, por su modo de entender la vida. Fue muy avanzada a su tiempo. Todo me parece de admirar, si no fuera por ella no se habría avanzado en muchas cosas. Fue una de las pioneras. Abordó el maltrato, en El encaje roto. Pardo Bazánsería una figura muy necesaria en 2026. Tendría esa capacidad crítica e intelectual que nos falta un poco ahora mismo para revertir la situación. Hoy hace falta trabajar mucho este concepto.. Su trabajo como periodista en comunicación institucional le permite estar al día de la actualidad, muy convulsa en los últimos meses en todos los aspectos. ¿Cómo se interpreta en clave literaria?. No me gusta mezclar mi trabajo actual con mi faceta como escritora, no tienen nada qué ver, y prefiero no hablar de lo que hago. Los años 20 fueron unos años convulsos, y ahora mismo estamos en un mundo convulso que es un hervidero en el día a día. A pesar de los avances que hubo desde 1920, siento como que el patrón se repite. Estamos en un momento de agitación, por decirlo de algún modo, convulsos un siglo después. Hay que seguir luchando para trabajar mucho y hay muchas cosas que tienen que cambiar.. Galicia. Entrevistas. Mostrar comentarios. Comentarios
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