Hace 33 años, investigadores de la UCLA y del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal iniciaron un estudio sobre 12 grupos de monos capuchinos de cara blanca en el Proyecto de Monos de Lomas Barbudal en Guanacaste, Costa Rica. Con los resultados ahora publicados en Nature Ecology and Evolution, se ha podido conocer que las condiciones climatológicas extremas están cambiando el comportamiento de estos primates.. Menos alimentación, más defensa. Los monos capuchinos son una especie de primate conocida por ser pequeños, sociables y originarios de Centroamérica, pero también por su capacidad para resolver problemas, sus tradiciones sociales y su variada dieta de frutas, insectos y pequeños animales. De normal viven en grupos de 5 a 40 individuos, compuestos tanto de machos como de hembras.. En este sentido, durante este largo estudio, los investigadores han observado detalladamente el comportamiento, las tasas de alimentación y las rutas de desplazamiento de 335 monos capuchinos blancos en 12 grupos vecinos, focalizándose además en los datos climatológicos e imágenes satelitales para medir la densidad del bosque hábitat, los últimos fragmentos de bosque seco tropical que quedan en Costa Rica.. «El enfoque combinado nos permitió desentrañar cómo el tamaño del grupo, las interacciones entre vecinos y la variabilidad climática influyen conjuntamente en el uso del espacio y la competencia. Pero cuando comencé a observar un solo grupo de monos capuchinos allá por 1990, no tenía ni idea de que tres décadas después el estudio se habría expandido a este tamaño, ni de que los monos experimentarían una alteración climática tan extrema, ni de que habría una variación tan drástica en el tamaño dentro del grupo a lo largo del tiempo», ha explicado Susan Perry, principal coautora del estudio.. Mono capuchino mostrando un rostro de violencia.Getty Images. Los investigadores descubrieron que en la zona, estos monos se alimentan durante la mayor parte del año, por lo que el alimento es abundante y está distribuido. Sin embargo, la nota diferencial la encontraron en los grupos de mayor número de monos capuchinos. Estos al estar integrados en un grupo más grande consumían el alimento más lento, un hecho que se volvía más extremo cuando llegaba una climatología adversa. En este sentido, estos investigadores observaron que el comportamiento también cambiaba.. «Esto fue una clara señal de que los miembros del grupo competían entre sí, lo cual era de esperar en grupos grandes», cuenta desde el estudio. Los grupos grandes de monos capuchinos utilizaban así su ventaja numérica para hacerse con el territorio de otros vecinos con menor número y defendían así más agresivamente las zonas en las que pudieran tener alimento.. Los fenómenos meteorológicos aumentan la competencia. Ahora bien, si la falta de alimento ya provoca el desplazamiento de grupos grandes y la competencia con los más pequeños, el cambio climático ha supuesto también uno de los grandes puntos del estudio. Durante las tres décadas de investigación, los autores pudieron observar el comportamiento de estos primates en condiciones climatológicas adversas como las que provoca El Niño, con sequías severas, y La Niña, con lluvias inusualmente intensas.. Ambos fenómenos provocaron que los grupos de primates grandes tuvieran más dificultades para obtener alimentos, lo que incrementó así la competencia con otros grupos e incluso un cambio en su estructura social. «Ante condiciones climáticas extremas, esa capacidad de adaptación llega a su límite, y los monos pueden ajustarse modificando el tamaño del grupo, por ejemplo, dispersándose y uniéndose a otros grupos», explica así Perry.. Ahora bien, aunque desde el estudio aseguran correctamente que tanto La Niña como El Niño son fenómenos naturales, sí que explican que el cambio climático podría acelerar y aumentar las consecuencias que dejan estos eventos. Esto abre así la puerta a nuevas líneas de investigación sobre cómo otros animales se están adaptando a los problemas climatológicos hasta el punto de poder llegar a sus límites.. Referencia del estudio. Jacobson, O. T., Crofoot, M. C., Finerty, G. E., Perry, S. E., & Barrett, B. J. (2026). Environmental fluctuations alter the competitive trade-offs of group size in a social primate. Nature Ecology & Evolution, 10(5), 919-931. https://doi.org/10.1038/s41559-026-03048-8
Hace 33 años, investigadores de la UCLA y del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal iniciaron un estudio sobre 12 grupos de monos capuchinos de cara blanca en el Proyecto de Monos de Lomas Barbudal en Guanacaste, Costa Rica. Con los resultados ahora publicados en Nature Ecology and Evolution, se ha podido conocer que las condiciones climatológicas extremas están cambiando el comportamiento de estos primates.
Menos alimentación, más defensa
Los monos capuchinos son una especie de primate conocida por ser pequeños, sociables y originarios de Centroamérica, pero también por su capacidad para resolver problemas, sus tradiciones sociales y su variada dieta de frutas, insectos y pequeños animales. De normal viven en grupos de 5 a 40 individuos, compuestos tanto de machos como de hembras.
En este sentido, durante este largo estudio, los investigadores han observado detalladamente el comportamiento, las tasas de alimentación y las rutas de desplazamiento de 335 monos capuchinos blancos en 12 grupos vecinos, focalizándose además en los datos climatológicos e imágenes satelitales para medir la densidad del bosque hábitat, los últimos fragmentos de bosque seco tropical que quedan en Costa Rica.
«El enfoque combinado nos permitió desentrañar cómo el tamaño del grupo, las interacciones entre vecinos y la variabilidad climática influyen conjuntamente en el uso del espacio y la competencia. Pero cuando comencé a observar un solo grupo de monos capuchinos allá por 1990, no tenía ni idea de que tres décadas después el estudio se habría expandido a este tamaño, ni de que los monos experimentarían una alteración climática tan extrema, ni de que habría una variación tan drástica en el tamaño dentro del grupo a lo largo del tiempo», ha explicado Susan Perry, principal coautora del estudio.
Los investigadores descubrieron que en la zona, estos monos se alimentan durante la mayor parte del año, por lo que el alimento es abundante y está distribuido. Sin embargo, la nota diferencial la encontraron en los grupos de mayor número de monos capuchinos. Estos al estar integrados en un grupo más grande consumían el alimento más lento, un hecho que se volvía más extremo cuando llegaba una climatología adversa. En este sentido, estos investigadores observaron que el comportamiento también cambiaba.
«Esto fue una clara señal de que los miembros del grupo competían entre sí, lo cual era de esperar en grupos grandes», cuenta desde el estudio. Los grupos grandes de monos capuchinos utilizaban así su ventaja numérica para hacerse con el territorio de otros vecinos con menor número y defendían así más agresivamente las zonas en las que pudieran tener alimento.
Los fenómenos meteorológicos aumentan la competencia
Ahora bien, si la falta de alimento ya provoca el desplazamiento de grupos grandes y la competencia con los más pequeños, el cambio climático ha supuesto también uno de los grandes puntos del estudio. Durante las tres décadas de investigación, los autores pudieron observar el comportamiento de estos primates en condiciones climatológicas adversas como las que provoca El Niño, con sequías severas, y La Niña, con lluvias inusualmente intensas.
Ambos fenómenos provocaron que los grupos de primates grandes tuvieran más dificultades para obtener alimentos, lo que incrementó así la competencia con otros grupos e incluso un cambio en su estructura social. «Ante condiciones climáticas extremas, esa capacidad de adaptación llega a su límite, y los monos pueden ajustarse modificando el tamaño del grupo, por ejemplo, dispersándose y uniéndose a otros grupos», explica así Perry.
Ahora bien, aunque desde el estudio aseguran correctamente que tanto La Niña como El Niño son fenómenos naturales, sí que explican que el cambio climático podría acelerar y aumentar las consecuencias que dejan estos eventos. Esto abre así la puerta a nuevas líneas de investigación sobre cómo otros animales se están adaptando a los problemas climatológicos hasta el punto de poder llegar a sus límites.
Referencia del estudio
Jacobson, O. T., Crofoot, M. C., Finerty, G. E., Perry, S. E., & Barrett, B. J. (2026). Environmental fluctuations alter the competitive trade-offs of group size in a social primate. Nature Ecology & Evolution, 10(5), 919-931. https://doi.org/10.1038/s41559-026-03048-8
