Dubái. Opinión. Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos. Esta metrópoli emiratí crecida de la nada y a golpe de petrodólares en mitad de un inhóspito desierto merece una visita, pero solo una vez en la vida y como mucho un par de días. El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.. Vista del rascacielos Burj Khalifa, en Dubái (Emiratos Árabes Unidos).David Davies ( PA Images /Getty Images ). Cómo un pequeño puerto pesquero y perlero en la costa el golfo Pérsico se transformó en uno de los destinos turísticos más sobrevalorados del mundo es una de las metamorfosis que se estudiarán en las escuelas de turismo y de negocios. El cómo se financió Dubái es un secreto a voces: si vives encima de una gigantesca bolsa de petróleo, tienes dinero y llegan los petrodólares, puedes invertirlo en lo que quieras. Y el por qué y quién lo hizo también es conocido. Fue el jeque Rashid bin Saeed Al Maktoum (en el cargo desde 1958 hasta su fallecimiento en 1990) quien a mediados de los ochenta del siglo pasado anticipó que el crudo se agotaría en pocas generaciones y que, si sus nietos no querían volver a ir en camello, había que diversificar el negocio. Se fundó la aerolínea Emirates, se hizo una gran apuesta de marketing turístico con campañas internacionales masivas (Dubai: Shopping, Sun and Sand), se organizaron eventos deportivos y culturales de alcance mundial y se inició la construcción de megaproyectos de impacto, como el Burj Khalifa, el rascacielos más alto del mundo, con una altura total de 828 metros y 163 pisos.. Hoy, Dubái es un parque temático del libro Guinness de los Récords, donde el único atractivo para el turista es visitar “lo más”: el edificio más alto del mundo (el mencionado Burj Khalifa), la piscina más profunda del planeta (Deep Dive Dubai, 60 metros), el centro comercial más extenso del mundo (Dubai Mall, 1.200 metros cuadrados), la noria de observación más alta y grande jamás construida (Ain Dubai, 250 metros de altura), el marco para hacerte selfis más ancho del globo (Dubai Frame, 95 metros), el jardín de flores naturales más extenso del mundo (Dubai Miracle Garden), la piscina al aire libre tipo infinity situada a mayor altura, el hotel más alto del mundo, la fuente iluminada más grande del mundo….. y así hasta la extenuación. Si te va este rollo, igual le encuentras la gracia a la ciudad.. Más información. La noria Ain Dubai, cerca de la Marina.GIUSEPPE CACACE ( AFP / Getty Images ). ¿Quiero decir con esto que no merece la pena visitar la ciudad emiratí? No, en absoluto. Yo lo hice y no me arrepiento. Es un experimento social, económico y arquitectónico muy loco que un viajero debe conocer una vez en su vida. Pero con dedicarle un par de días es más que suficiente. Dubái es perfecto para, si vuelas con su aerolínea de bandera Emirates, hacer un stopover, es decir, estirar tu escala dos o tres días sin sobrecoste en el billete en vez de coger el siguiente vuelo hasta el destino final, y aprovechar para conocer las boutades que se pueden hacer cuando te sobra el dinero.. Visitantes en el Dubai Miracle Garden, el jardín de flores naturales más extenso del mundo.Alexander Melnikov ( Alamy / CORDON PRESS ). Además de los hitos antes expuestos, puedes darte una vuelta por Al Bastakiya, lo que queda de casco antiguo y tradicional del viejo Dubái de principios de siglo XX, con las casas de antiguos mercaderes reconvertidas en tiendas y cafeterías para turistas. Y apuntarte una tarde a la típica excursión al desierto en 4×4, con carreras por encima de las dunas y cena bufé en torno a una fogata con espectáculo, incluida la danza del vientre.. Visitantes pasean por Al Bastakiya, el caso antiguo de la ciudad emiratí.Laszlo Szirtesi (GETTY IMAGES ). Y ya está. Ni se te ocurra organizar un viaje de una semana allí a menos que seas un friki de la vida urbana más artificial, o al segundo día te querrás cortar las venas. Ah, y evita viajar de mayo a octubre, cuando la temperatura es infernal, se rozan los 50 grados y todo se hace de puertas para dentro. Recuerda que en Dubái, hasta las paradas de autobús están completamente cerradas y equipadas con aire acondicionado. Por algo será.. Puedes seguir a Paco Nadal también en Spotify, Instagram, TikTok, YouTube y X. Y escucharle todos los viernes, a las 19.00, con Carles Francino en La Ventana, de Cadena SER.. Sobre la firma. Soy periodista de viajes, que no influencer. He hecho del viaje una forma de vida nómada… Y soy feliz así. Viajo por todo el mundo con mis cámaras y mis drones filmando documentales desde los que intento mostrar que el mundo, pese a todas nuestras agresiones, sigue siendo un lugar bellísimo y lleno de gente maravillosa.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Viajes. Dubái. Emiratos Árabes Unidos. Turismo ciudad. Turismo masivo. Golfo pérsico. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
Cómo un pequeño puerto pesquero y perlero en la costa el golfo Pérsico se transformó en uno de los destinos turísticos más sobrevalorados del mundo es una de las metamorfosis que se estudiarán en las escuelas de turismo y de negocios. El cómo se financió Dubái es un secreto a voces: si vives encima de una gigantesca bolsa de petróleo, tienes dinero y llegan los petrodólares, puedes invertirlo en lo que quieras. Y el por qué y quién lo hizo también es conocido. Fue el jeque Rashid bin Saeed Al Maktoum (en el cargo desde 1958 hasta su fallecimiento en 1990) quien a mediados de los ochenta del siglo pasado anticipó que el crudo se agotaría en pocas generaciones y que, si sus nietos no querían volver a ir en camello, había que diversificar el negocio. Se fundó la aerolínea Emirates, se hizo una gran apuesta de marketing turístico con campañas internacionales masivas (Dubai: Shopping, Sun and Sand), se organizaron eventos deportivos y culturales de alcance mundial y se inició la construcción de megaproyectos de impacto, como el Burj Khalifa, el rascacielos más alto del mundo, con una altura total de 828 metros y 163 pisos.
