Entrevista

La actriz ha vivido un año muy prolífico dentro de su carrera, ya que ha participado en películas como ‘Misión Imposible 7’ y en la secuela de ‘La Resurrección de Cristo’.
Mariela Garriga quería ser arqueóloga, pero la vida, la casualidad, la suerte y el esfuerzo la llevaron por un camino muy diferente: el de la interpretación. El último año ha sido muy prolífico para esta cubana, nacida en La Habana, gracias a haber participado en la última cinta de Tom Cruise, Misión Imposible 7, y estar inmersa en el rodaje de la secuela de La Resurrección de Cristo, la esperada nueva película de Mel Gybson donde da vida a María Magdalena. En uno de los pocos descansos programados, entre focos y estrellas, Mariela se siente una privilegiada y atiende a 20minutos.
¿Cómo está yendo el rodaje de la película?
Está yendo estupendamente. Es una producción muy grande, casi épica. Hemos formado una especie de familia con personas de distintas partes del mundo y, sinceramente, creo que va a ser difícil despedirse del proyecto cuando termine.
Su carrera está siendo meteórica. ¿Es cuestión de suerte, del trabajo o del destino?
No creo en la suerte que llega sola. Creo que la suerte aparece cuando estás preparado para recibirla y cuando hay trabajo y esfuerzo detrás. En cuanto al destino, nunca quise ser artista, pero la vida siempre me ha ido llevando hacia este camino. Quizá sí había algo marcado, pero también hay que saber interpretar las señales.
¿Tiene muchas?
Sí, desde joven. Date cuenta de que yo no pensé nunca que iba a terminar siendo actriz, pero supe descifrar las señales que me pusieron delante…
«Nunca quise ser artista, pero la vida siempre me ha ido llevando hacia este camino. Quizá sí había algo marcado, pero también hay que saber interpretar las señales»
¿La primera señal fue cuando le ofrecieron ser modelo?
Sí. No estaba muy segura, la verdad, me sentía como fuera de lugar, muy tímida. Pero poco a poco entendí el funcionamiento y disfruté muchísimo de esa etapa, aunque, si te soy sincera, ser modelo nunca me fascinó, pero me sirvió para perder la timidez y dar el salto a la interpretación. Solo tuve que dar mi primera clase de teatro para darme cuenta de que eso era lo que quería hacer el resto de mi vida.

Y eso que quería ser arqueóloga…
Si, de pequeña veía en la televisión cubana un programa que hablaba sobre civilizaciones antiguas y me quedaba absolutamente hipnotizada. Eso fue calando poco a poco en mí hasta que decidí explorarlo más. En la arqueología se encuentran las respuestas a las preguntas más importantes. Siempre llevaré a una arqueóloga dentro, aunque ahora estoy centrada en el cine.
¿Da vértigo verse rodeada de tanta estrella?
Al principio sí, claro, pero por una cuestión de respeto. He trabajado, en muy poco tiempo, con grandes figuras y en grandes producciones y es normal que imponga. Con el tiempo todo se normaliza; yo, cuando llego al set, me concentro en el trabajo que tengo que hacer e intento resolver todas las dudas. He aprendido a no tener miedo a hacer preguntas; quiero seguir siendo la misma.
«Trabajo mucho el desapego del ego y creo que es fundamental en este oficio donde hay tantos destellos»
¿No teme que la fama le agrande el ego?
No, porque trabajo mucho el desapego del ego y creo que es fundamental en este oficio donde hay tantos destellos. Además, como soy muy exigente conmigo misma, nunca estoy conforme.
¿Ser tan exigente le ha generado algún problema?
Sí, porque los extremos nunca son buenos. Durante mucho tiempo dormía muy poco porque mi mente no paraba y quería tenerlo todo perfecto. Quería hacer todos los castings que hubiera y llevarlos muy trabajados y eso me alejó de mi vida personal, de mi familia, pero en el último año he aprendido a encontrar un equilibrio, en gran parte gracias a mi entorno personal. Debo cuidar a mi familia.
¿La había abandonado por el trabajo?
No les dedicaba el tiempo necesario. Es que solo trabajaba y no podía continuar así. Mi marido me dijo un día que tenía que dormir más y cambiar de prioridades. Y en ello estoy. Al menos ya no pienso que soy una aburrida.
«La autoexigencia me alejó de mi vida personal, de mi familia, pero en el último año he aprendido a encontrar un equilibrio»
¿Antes lo pensaba?
Sí, porque cuando me hacían entrevistas como estas y me preguntaban qué hacía fuera del trabajo, no sabía qué responder. Mi único hobby era el trabajo. Ahora intento disfrutar de las pequeñas cosas y del tiempo de calidad con mi familia, sobre todo con mi madre, que vive conmigo en Los Ángeles.
¿Cómo se imagina el futuro?
Es impredecible, por lo que no pienso mucho en él. Lo único que quiero es seguir teniendo proyectos, desarrollar otros con un fin pedagógico para que seamos conscientes de que hay que cuidar el planeta Tierra.
¿Es feliz?
Sí, ahora mismo sí. Y lo soy porque, entre otras cosas, nunca veo problemas sino retos. De hecho, he prohibido la palabra problema en mi entorno y la energía fluye de otra manera. Todo lo que nos decimos nos afecta.
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La actriz ha vivido un año muy prolífico dentro de su carrera, ya que ha participado en películas como ‘Misión Imposible 7’ y en la secuela de ‘La Resurrección de Cristo’.
Mariela Garriga quería ser arqueóloga, pero la vida, la casualidad, la suerte y el esfuerzo la llevaron por un camino muy diferente: el de la interpretación. El último año ha sido muy prolífico para esta cubana, nacida en La Habana, gracias a haber participado en la última cinta de Tom Cruise, Misión Imposible 7, y estar inmersa en el rodaje de la secuela de La Resurrección de Cristo, la esperada nueva película de Mel Gybson donde da vida a María Magdalena. En uno de los pocos descansos programados, entre focos y estrellas, Mariela se siente una privilegiada y atiende a 20minutos.. «Nunca quise ser artista, pero la vida siempre me ha ido llevando hacia este camino. Quizá sí había algo marcado, pero también hay que saber interpretar las señales». «Trabajo mucho el desapego del ego y creo que es fundamental en este oficio donde hay tantos destellos». «La autoexigencia me alejó de mi vida personal, de mi familia, pero en el último año he aprendido a encontrar un equilibrio»
