La sala de teatro Cuarta Pared (Madrid) acaba de poner en cartel la obra Murmullo, la segunda parte del conocido como Tríptico de la Vida, de la compañía Cuarta Pared y dirigido por Aitana Sar (de jueves a sábado a las 20.30 h, del 16 de abril al 2 de mayo de 2026).. La obra muestra a cuatro amigos que están compartiendo una sobremesa, en la terraza de un bar, tras regresar del velatorio de otro amigo común que acaba de fallecer.. A partir de ahí el texto de Miguel Valentín y Aitana Sar, con las aportaciones del reparto, compuesto por Nataliya Andru, Marina Herranz, Andrés Picazo y Fran Vélez, comienza a llevar al espectador por un mundo que entrelaza la realidad con la metáfora y la fábula, en un vuelo cautivador sobre valles y emociones.. En Murmullo los personajes hacen referencia a famosos memes de internet, hay música de pachanga alegre, cultura pop… pero la historia se articula en torno a una onírica médula espinal basada en El lenguaje de los pájaros, una obra clásica de la literatura mística persa escrita por Farid ud-Din Attar.. El montaje de Sar no deja que el espectador se acomode en un estado de ánimo o un estilo. Así, va ejemplificando las fases del duelo por las que pasan los distintos personajes, en una suerte de caos calmo o arrebatado según la escena.. Por más que digan los libros, el duelo no es lineal, sino alborotado como el batir de alas de un estornino y a la vez está coordinado como las grandes bandadas de esos pájaros.. En Murmullo puede pasarse de la risa al llanto de un empujón. Todo se apoya en unos textos que se pueden ir leyendo en una de las paredes de la sala (quizá la cuarta) y que ejercen como narrador omnisciente de todo lo que ocurre.. La escenografía de la obra va creciendo a menudo que la obra avanza, por obra y magia del elenco, que maneja todo tipo de atrezo para apuntalar unas actuaciones impecables llenas de matices y recursos actorales.. Murmullo fue uno de los éxitos de la temporada pasada y su reposición volverá a serlo gracias a un montaje que se disfruta, que incomoda, que acuna y que da qué pensar sobre cómo afrontamos la muerte y si nos duele por el que se va o por los que nos quedamos.
La sala de teatro Cuarta Pared (Madrid) acaba de poner en cartel la obra Murmullo, la segunda parte del conocido como Tríptico de la Vida, de la compañía Cuarta Pared y dirigido por Aitana Sar (de jueves a sábado a las 20.30 h, del 16 de abril al 2 de mayo de 2026).. La obra muestra a cuatro amigos que están compartiendo una sobremesa, en la terraza de un bar, tras regresar del velatorio de otro amigo común que acaba de fallecer.. A partir de ahí el texto de Miguel Valentín y Aitana Sar, con las aportaciones del reparto, compuesto por Nataliya Andru, Marina Herranz, Andrés Picazo y Fran Vélez, comienza a llevar al espectador por un mundo que entrelaza la realidad con la metáfora y la fábula, en un vuelo cautivador sobre valles y emociones.. En Murmullo los personajes hacen referencia a famosos memes de internet, hay música de pachanga alegre, cultura pop… pero la historia se articula en torno a una onírica médula espinal basada en El lenguaje de los pájaros, una obra clásica de la literatura mística persa escrita por Farid ud-Din Attar.. El montaje de Sar no deja que el espectador se acomode en un estado de ánimo o un estilo. Así, va ejemplificando las fases del duelo por las que pasan los distintos personajes, en una suerte de caos calmo o arrebatado según la escena.. Por más que digan los libros, el duelo no es lineal, sino alborotado como el batir de alas de un estornino y a la vez está coordinado como las grandes bandadas de esos pájaros.. En Murmullo puede pasarse de la risa al llanto de un empujón. Todo se apoya en unos textos que se pueden ir leyendo en una de las paredes de la sala (quizá la cuarta) y que ejercen como narrador omnisciente de todo lo que ocurre.. La escenografía de la obra va creciendo a menudo que la obra avanza, por obra y magia del elenco, que maneja todo tipo de atrezo para apuntalar unas actuaciones impecables llenas de matices y recursos actorales.. Murmullo fue uno de los éxitos de la temporada pasada y su reposición volverá a serlo gracias a un montaje que se disfruta, que incomoda, que acuna y que da qué pensar sobre cómo afrontamos la muerte y si nos duele por el que se va o por los que nos quedamos.
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