Pablo Alborán es de esas personas que ganan de cerca, con zoom, que aguantan el primer plano en cámara pero, sobre todo, en la vida. Cuando charlas con él entiendes que, ese público que le ha acompañado desde el principio, nunca le haya soltado, como él dice. Es más, que se hayan multiplicado por miles en todo el planeta, porque sí, lo suyo es planetario.. Como la gira de su último disco Kilómetro 0, que arranca el próximo 28 de febrero en Chile y aquí en España el 2 mayo, y que recorrerá nada menos que 23 paíse. «Lo bonito es que voy a poder encontrarme con la gente otra vez, es lo que me hace amar esta profesión, que aprendes del otro constantemente y que abrazas tus emociones, lo que te da miedo, lo que te hace sentir vivo… y lo compartes… da igual el idioma, estés donde estés, al final, la música trasciende esas barreras», asegura.. Barreras, las que él ha atravesado desde que tocaba en pequeños bares con su guitarra, hace ya 15 años. Desde entonces, acumula 43 discos de platino, hasta 29 nominaciones a los Grammy Latinos y un Goya por la canción Palmeras en la nieve, entre otros muchos premios: «Ha habido mucho trabajo detrás… sigo estudiando, sigo preparándome y creo que en esto no te puedes relajar, a mí no me gusta relajarme». La única vez que paró o, más bien, la vida le paró, fue cuando un familiar enfermó de leucemia.. Desde entonces se empeña en hablar de la importancia de las donaciones de médula, que lograron salvar la vida de esa persona y también, de la necesidad de una Sanidad Pública sólido: «La defiendo porque es algo que nos ha caracterizado siempre, que nos ha diferenciado de otros países donde las cosas no están ni por asomo parecidas, y está en peligro, es algo a proteger, porque lo he vivido, pero todo el mundo lo vive».. «Una vez que vuelvo a mi casa y me pongo a escribir, me doy cuenta de que hay un montón de cosas que ya no son iguales, que son mejores, vivo las cosas de manera más consciente en mi familia, en mi entorno… Y este disco es la reflexión de que al final todos los días tienes la posibilidad de buscar la manera de resetearte, estamos vivos, tenemos salud, tenemos que vivir, tenemos que aprovechar y devorar la vida y este trabajo te permite mandar mensajes muy importantes en este momento que vivimos mundialmente», reconoce.. Tiene muy claro el poder que tienen voces como la suya: «Yo como espectador me gusta ver al artista que admiro comprometerse con ciertas cosas. Todo el mundo tiene su tiempo, su momento, su circunstancia y no hay que obligar a nadie a tener una voz en todo, porque los políticos para eso están, aunque no nos gusten».. «Defiendo la sanidad pública porque es algo que nos diferencia frente a otros países, está en peligro y hay que protegerla». Mensajes como los suyos, o como los que el archiconocido Bad Bunny lanzó en la Super Bowl: «En ese caso el mensaje trasciende más, es la Super Bowl, es algo que va a ver todo Estados Unidos, te guste o no el artista que vaya, creo que el mensaje tiene que trascender más que lo que vaya a hacer en el escenario, porque estamos viviendo un momento muy peligroso donde hay que recordar que la música es un lugar seguro, pero que no debería ser el único lugar», dice rotundo.. Firme, sensato y muy concienzudo en lo que hace, aunque no siempre fue tan «empollón»: «Yo no tenía grandes notas en el colegio, sufría mucho, siempre batallaba y me quedaba ahí al límite, me costaba». Hoy, estudia, mide y prepara exhaustivamente cada paso que da en su carrera, incluso su incursión en el mundo de la interpretación: «Soy curioso para lo que me gusta. La interpretación me vuelve loco y, sobre todo, soy muy respetuoso. La profesión no es llegar el día de la mañana y decir ‘venga, voy a ser actor.’ No me considero actor, creo que estoy estudiando interpretación y estoy teniendo oportunidades para poder aprender y la música y la interpretación se retroalimentan constantemente».. Como actor se siente más protegido, pero en el escenario, con su música, se desnuda completamente, ante un público que, me asegura, es el que da verdadero sentido a todo esto.
Pablo Alborán es de esas personas que ganan de cerca, con zoom, que aguantan el primer plano en cámara pero, sobre todo, en la vida. Cuando charlas con él entiendes que, ese público que le ha acompañado desde el principio, nunca le haya soltado, como él dice. Es más, que se hayan multiplicado por miles en todo el planeta, porque sí, lo suyo es planetario.. Como la gira de su último disco Kilómetro 0, que arranca el próximo 28 de febrero en Chile y aquí en España el 2 mayo, y que recorrerá nada menos que 23 paíse. «Lo bonito es que voy a poder encontrarme con la gente otra vez, es lo que me hace amar esta profesión, que aprendes del otro constantemente y que abrazas tus emociones, lo que te da miedo, lo que te hace sentir vivo… y lo compartes… da igual el idioma, estés donde estés, al final, la música trasciende esas barreras», asegura.. Barreras, las que él ha atravesado desde que tocaba en pequeños bares con su guitarra, hace ya 15 años. Desde entonces, acumula 43 discos de platino, hasta 29 nominaciones a los Grammy Latinos y un Goya por la canción Palmeras en la nieve, entre otros muchos premios: «Ha habido mucho trabajo detrás… sigo estudiando, sigo preparándome y creo que en esto no te puedes relajar, a mí no me gusta relajarme». La única vez que paró o, más bien, la vida le paró, fue cuando un familiar enfermó de leucemia.. Entrevista a Pablo Alborán, fuera de contextoJose Gonzalez. Desde entonces se empeña en hablar de la importancia de las donaciones de médula, que lograron salvar la vida de esa persona y también, de la necesidad de una Sanidad Pública sólido: «La defiendo porque es algo que nos ha caracterizado siempre, que nos ha diferenciado de otros países donde las cosas no están ni por asomo parecidas, y está en peligro, es algo a proteger, porque lo he vivido, pero todo el mundo lo vive».. «Una vez que vuelvo a mi casa y me pongo a escribir, me doy cuenta de que hay un montón de cosas que ya no son iguales, que son mejores, vivo las cosas de manera más consciente en mi familia, en mi entorno…Y este disco es la reflexión de que al final todos los días tienes la posibilidad de buscar la manera de resetearte, estamos vivos, tenemos salud, tenemos que vivir, tenemos que aprovechar y devorar la vida y este trabajo te permite mandar mensajes muy importantes en este momento que vivimos mundialmente», reconoce.. Tiene muy claro el poder que tienen voces como la suya: «Yo como espectador me gusta ver al artista que admiro comprometerse con ciertas cosas. Todo el mundo tiene su tiempo, su momento, su circunstancia y no hay que obligar a nadie a tener una voz en todo, porque los políticos para eso están, aunque no nos gusten».. «Defiendo la sanidad pública porque es algo que nos diferencia frente a otros países, está en peligro y hay que protegerla». Mensajes como los suyos, o como los que el archiconocido Bad Bunny lanzó en la Super Bowl: «En ese caso el mensaje trasciende más, es la Super Bowl, es algo que va a ver todo Estados Unidos, te guste o no el artista que vaya, creo que el mensaje tiene que trascender más que lo que vaya a hacer en el escenario, porque estamos viviendo un momento muy peligroso donde hay que recordar que la música es un lugar seguro, pero que no debería ser el único lugar», dice rotundo.. Firme, sensato y muy concienzudo en lo que hace, aunque no siempre fue tan «empollón»: «Yo no tenía grandes notas en el colegio, sufría mucho, siempre batallaba y me quedaba ahí al límite, me costaba». Hoy, estudia, mide y prepara exhaustivamente cada paso que da en su carrera, incluso su incursión en el mundo de la interpretación: «Soy curioso para lo que me gusta. La interpretación me vuelve loco y, sobre todo, soy muy respetuoso. La profesión no es llegar el día de la mañana y decir ‘venga, voy a ser actor.’ No me considero actor, creo que estoy estudiando interpretación y estoy teniendo oportunidades para poder aprender y la música y la interpretación se retroalimentan constantemente».. Como actor se siente más protegido, pero en el escenario, con su música, se desnuda completamente, ante un público que, me asegura, es el que da verdadero sentido a todo esto.
20MINUTOS.ES – Cultura
