Si las estadísticas no engañan, el verano es cuando más se lee. El público aprovecha el prolongado ocio para leer títulos que ya había comprado meses atrás y las librerías se centran más en formatos específicos como las ediciones de bolsillo, la novela romántica y el thriller veraniego.. Una afición, la lectura, que suele decaer cuando regresan las obligaciones cotidianas, el tiempo de descanso se agota y los títulos de entretenimiento se cambian por manuales escolares. Pero ¿coincide ese bajón lector con que se compran menos libros? Paradójicamente, la respuesta es ‘no’. A partir de septiembre y octubre, las ventas de libros experimentan un fuerte repunte debido a varios factores estratégicos del sector: las editoriales se vuelcan en sacar sus novedades. Todas empiezan el curso con títulos potentes, autores que regresan y reediciones oportunas. El mercado solo sufre un ‘boom’ parecido en Navidad y de cara a ferias libreras destacadas, como la de Madrid y el Día de San Jorge.. De hecho, según indica Juan José Daza, director de la plataforma on-line de venta de libros Buscalibre, «la vuelta a la rutina en España está acompañada de un repunte significativo en la actividad de los lectores. En septiembre del año pasado, las ventas de libros aumentaron un 27% respecto al mes de agosto, mientras que las búsquedas crecieron un 30% frente a septiembre de 2024».. ¿La estadística frente a la lógica? «El incremento de la demanda comienza a detectarse desde la última semana de agosto, antes del regreso a las aulas, y se consolida durante septiembre», matiza Daza.. Dejando a un lado los libros escolares, los géneros que más se demandan con el otoño en ciernes son la novela y el género juvenil, este, por otro lado, muy al alza en los últimos años debido a la proliferación de autores y a premios importantes, como los de la Fundación SM que aglutinan, incluso, a escritores ya consagrados.. «Un dato especialmente llamativo es el comportamiento de la categoría novela, que experimenta un fuerte impulso durante este periodo. Una parte importante de esta demanda está relacionada con las lecturas que los centros educativos recomiendan o piden leer a los alumnos. De hecho, en número de unidades, la novela llega a cuadruplicar el volumen de la categoría de libros de texto», indica el director de Buscalibre.. En el caso de la literatura infantil y juvenil, la tendencia es diferente, aunque igualmente se explica su notable demanda. «Aquí no identificamos un comportamiento diferencial respecto al resto del año. Su evolución durante la vuelta a la rutina es similar a la de otros meses. Esto apunta a que el principal cambio de septiembre no está tanto en un aumento extraordinario de la demanda infantil y juvenil, sino en el repunte general del consumo de libros, especialmente de novelas vinculadas a las lecturas escolares», insiste Daza.. Lo importante es que la reapertura del curso escolar «genera un fuerte aumento de interés por la lectura», según Juan José Daza. En la ecuación, entonces, ese anhelo de leer más explica el objetivo de las editoriales por colmar el mercado de estímulos y alicientes.. Este otoño, valgan como ejemplo, las respuestas a esta explosión tienen algunos nombres propios en mayúsculas. Arturo Pérez-Reverte volvera a finales de octubre con La hipótesis más peligrosa (Alfaguara); Ángel Martín presentará su primera novela, El día que lo fuimos todo (Planeta), cómo un encuentro inesperado o una simple conversación pueden cambiar una vida para siempre; César Pérez Gellida, Premio Nadal, presentará en su ciudad, Valladolid, La piel de una gota (Destino), la vuelta del inspector de Memento Mori, Ramiro Sancho. Y Santiago Roncagliolo traerá El pastor y los lobos, la historia secreta tras la elección de un papa (Robert Prevost) muy diferente a los anteriores, mientras reconstruye su propia trayectoria como miembro de una familia destruida.
Si las estadísticas no engañan, el verano es cuando más se lee. El público aprovecha el prolongado ocio para leer títulos que ya había comprado meses atrás y las librerías se centran más en formatos específicos como las ediciones de bolsillo, la novela romántica y el thriller veraniego.. Una afición, la lectura, que suele decaer cuando regresan las obligaciones cotidianas, el tiempo de descanso se agota y los títulos de entretenimiento se cambian por manuales escolares. Pero ¿coincide ese bajón lector con que se compran menos libros? Paradójicamente, la respuesta es ‘no’. A partir de septiembre y octubre, las ventas de libros experimentan un fuerte repunte debido a varios factores estratégicos del sector: las editoriales se vuelcan en sacar sus novedades. Todas empiezan el curso con títulos potentes, autores que regresan y reediciones oportunas. El mercado solo sufre un ‘boom’ parecido en Navidad y de cara a ferias libreras destacadas, como la de Madrid y el Día de San Jorge.. De hecho, según indica Juan José Daza, director de la plataforma on-line de venta de libros Buscalibre, «la vuelta a la rutina en España está acompañada de un repunte significativo en la actividad de los lectores. En septiembre del año pasado, las ventas de libros aumentaron un 27% respecto al mes de agosto, mientras que las búsquedas crecieron un 30% frente a septiembre de 2024».. Juan José Daza, director de Buscalibre.CEDIDA. ¿La estadística frente a la lógica? «El incremento de la demanda comienza a detectarse desde la última semana de agosto, antes del regreso a las aulas, y se consolida durante septiembre», matiza Daza.. Dejando a un lado los libros escolares, los géneros que más se demandan con el otoño en ciernes son la novela y el género juvenil, este, por otro lado, muy al alza en los últimos años debido a la proliferación de autores y a premios importantes, como los de la Fundación SM que aglutinan, incluso, a escritores ya consagrados.. El autor vallisoletano César Pérez Gellida.DESTINO. «Un dato especialmente llamativo es el comportamiento de la categoría novela, que experimenta un fuerte impulso durante este periodo. Una parte importante de esta demanda está relacionada con las lecturas que los centros educativos recomiendan o piden leer a los alumnos. De hecho, en número de unidades, la novela llega a cuadruplicar el volumen de la categoría de libros de texto», indica el director de Buscalibre.. En el caso de la literatura infantil y juvenil, la tendencia es diferente, aunque igualmente se explica su notable demanda. «Aquí no identificamos un comportamiento diferencial respecto al resto del año. Su evolución durante la vuelta a la rutina es similar a la de otros meses. Esto apunta a que el principal cambio de septiembre no está tanto en un aumento extraordinario de la demanda infantil y juvenil, sino en el repunte general del consumo de libros, especialmente de novelas vinculadas a las lecturas escolares», insiste Daza.. ‘El pastor y los lobos’.CEDIDA/Seix Barral. Lo importante es que la reapertura del curso escolar «genera un fuerte aumento de interés por la lectura», según Juan José Daza. En la ecuación, entonces, ese anhelo de leer más explica el objetivo de las editoriales por colmar el mercado de estímulos y alicientes.. El escritor y cómico Ángel Martín.Europa Press. Este otoño, valgan como ejemplo, las respuestas a esta explosión tienen algunos nombres propios en mayúsculas. Arturo Pérez-Reverte volvera a finales de octubre con La hipótesis más peligrosa (Alfaguara); Ángel Martín presentará su primera novela, El día que lo fuimos todo (Planeta), cómo un encuentro inesperado o una simple conversación pueden cambiar una vida para siempre; César Pérez Gellida, Premio Nadal, presentará en su ciudad, Valladolid, La piel de una gota (Destino), la vuelta del inspector de Memento Mori, Ramiro Sancho. Y Santiago Roncagliolo traerá El pastor y los lobos, la historia secreta tras la elección de un papa (Robert Prevost) muy diferente a los anteriores, mientras reconstruye su propia trayectoria como miembro de una familia destruida.
20MINUTOS.ES – Cultura
