Marcada por una constante transformación urbana, Bucarest conserva algunas residencias que se han convertido en auténticos símbolos de su pasado. Lejos de los circuitos turísticos, estos inmuebles buscan ahora nuevos propietarios en un mercado inmobiliario donde el valor no se mide únicamente por el precio, sino también por su legado arquitectónico. Castillos urbanos, palacios burgueses y villas del periodo de entreguerras, diseñados por arquitectos vinculados a la realeza o pertenecientes a figuras influyentes de la vida diplomática, política y cultural de Rumania, han sido puestos recientemente a la venta por Romania Sotheby’s International Realty, con precios que oscilan entre 1,5 y 6,5 millones de euros.
“Se trata de inmuebles de incontable valor que han sido restituidos legalmente a sus propietarios tras largos años de litigios con el Estado después de ser confiscados por el régimen comunista sobre todo entre 1948 y 1950”, explica Bogdan Suditu, profesor de Geografía y especialista en planificación urbana. “Ahora, sus dueños las quieren vender porque cuesta una millonada renovarlas y mantenerlas, viven fuera del país o no tienen vínculo alguno con Rumania”, prosigue. Bucarest constituyó un polo de atracción en el siglo XIX, ya que, según Suditu, había gente rica que deseaba destacar por sus viviendas: “Muchos arquitectos franceses, italianos y alguno español, como Xavier Villacrosse, se desplazaron a Rumania para proyectos de corta duración y terminaron por quedarse toda su vida”. En esa época, el país vivía una bonanza económica gracias a que la ciudad de Braila, a orillas del Danubio, acogió la Bolsa de Cereales y al petróleo. Rumania se erigió en pionera mundial cuando inició su extracción comercial en 1857, registrando la primera producción oficial de crudo a escala global y abriendo la primera refinería industrial del mundo.
Entre los inmuebles más destacados figura la antigua residencia del ingeniero Gheorghe Popovici, construida en 1898 y considerada una de las joyas arquitectónicas de la capital rumana. Diseñada por Giulio Magni, arquitecto jefe de Bucarest durante una década, la villa evoca la estética de los castillos del valle del Loira francés. Mantiene elementos originales, como una monumental escalera de caracol, detalles heráldicos y una terraza rematada por un singular farol de hierro forjado. Su precio no está al alcance de todos: ronda los dos millones de euros.
Firmas de renombre
Otra de las piezas puestas es un palacio burgués de estilo francés situado frente a la histórica Corte Real de Valaquia, en pleno centro de Bucarest. Valorado en 1,95 millones de euros, esta residencia construida en 1890 resalta por sus estufas decorativas, techos revestidos en madera y puertas dobles de época. A su valor patrimonial se suma el potencial de inversión gracias a sus 14 apartamentos, locales comerciales y áticos, espacios que podrían reconvertirse en un hotel boutique o en un complejo de uso mixto, señala la agencia.
La cartera incluye también una casa histórica diseñada en 1914 por Victor Ștefanescu, arquitecto de confianza del rey Carol I y autor de algunos de los monumentos más emblemáticos de Rumania. Esta villa, cuyo precio alcanza los 2,9 millones, cuenta con un jardín privado de 720 metros cuadrados, una rareza en pleno centro de la ciudad. También en el corazón de la capital se halla la Casa Caton Simon, una mansión construida en 1908 que ha salido al mercado por 3,2 millones de euros. La residencia sobresale por sus columnas corintias, los techos de gran altura y suelos de parqué en espiga.
Sin embargo, la joya de esta selección se encuentra en la prestigiosa zona de Dorobanți, una villa de estilo neorrumano cuyo precio es de 6,5 millones de euros. Se distingue por su refinada arquitectura y una cuidada ornamentación. Entre sus principales atractivos destacan un amplio jardín privado, una piscina cubierta y un amplio aparcamiento, características poco habituales en una de las zonas residenciales más cotizadas de Bucarest. La oferta se completa con una villa de entreguerras situada en el histórico barrio de Cotroceni, a la venta por 1,5 millones de euros.
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