Telefónica registró en 2025 unas pérdidas de 4.318 millones de euros debido al impacto contable de la venta de las filiales hispanoamericanas, la depreciación de activos y el coste del expediente de regulación de empleo (ERE) en España. Las pérdidas son notablemente superiores a las que registró en 2024, que totalizaron 49 millones, y se sitúan como las segundas mayores de su historia tras las que sufrió en 2002, que se elevaron a 5.576 millones de euros. Descontando los extraordinarios, el beneficio neto de las operaciones continuadas –aquellos negocios que siguen dentro del grupo- hubiera alcanzado los 2.122 millones de euros.
La minusvalía contable anotada por la venta de las filiales de Argentina, Perú, Ecuador y Uruguay fue la partida que más lastró los resultados, con un impacto negativo de 2.269 millones. El cierre de las ventas de las filiales de Chile y Colombia no se ha contabilizado en las cuentas de 2025. Le siguieron los costes de reestructuración, debido fundamentalmente al ERE aprobado a finales de 2025 y ejecutado este año, que ha supuesto la salida de 5.042 trabajadores con un desembolso de 2.177 millones. La depreciación de activos, como los de Virgin Media O2, la filial conjunta con Liberty en Reino Unido, supuso otra partida extraordinaria negativa de 2.088 millones.
Al margen de estas partidas no achacables al negocio operativo del grupo en el primer ejercicio bajo la presidencia de Marc Murtra, los ingresos crecieron un 1,5% hasta los 35.120 millones de euros, en términos constantes, es decir, con el mismo perímetro de consolidación. No obstante, si se tienen en cuenta las ventas de las filiales hispanoamericanas, la facturación cayó un 15% respecto a 2024.
Del mismo modo, el ebitda corriente se situó en 11.918 millones de euros, un 1,6% menor que el de 2024, mientras que el ebitda ajustado, sin el impacto de los negocios en discontinuación creció un 2%. El flujo de caja libre se situó en 2.069 millones de euros, un 26% menos, mientras que la deuda se rebajó en 1.400 millones hasta cerrar 2025 en 26.824 millones.
Entre las filiales, destacó el comportamiento de Telefónica España que, por primera vez desde 2008, registró un incremento de ingresos, beneficio operativo y generación de caja. La facturación ascendió a 13.012 millones de euros (+1,7%) y el beneficio neto operativo (Ebitda) fue de 4.691 millones (+1,1%) y la caja operativa 2.525 millones (+2,3%). En Brasil, Vivo ha cerrado el ejercicio con un beneficio neto de 6.167,9 millones de reales (1.010 millones de euros), lo que representa un incremento del 11,2% respecto al año anterior. Por el contrario, en Reino Unido, VMO2 disparó sus pérdidas netas hasta los 1.617,7 millones de libras esterlinas (1.852 millones de euros). En Alemania, los ingresos cayeron un 3,8% y el Ebitda un 8,2%.
Telefónica ha confirmado la política de dividendos avanzada en la presentación del Plan Estratégico 2026-2030 y que se reduce a 0,15 euros brutos por acción frente a los 0,30 euros habituales de años anteriores, que se abonará en un único tramo en junio de 2027. Antes, el 19 de junio de 2026, se pagará el segundo tramo del dividendo del ejercicio 2025 (el primer tramo de 0,15 euros se pagó en diciembre de 2025).
[Noticia de última hora. Habrá ampliación en breve]
Telefónica registró en 2025 unas pérdidas de 4.318 millones de euros debido al impacto contable de la venta de las filiales hispanoamericanas, la depreciación de activos y el coste del expediente de regulación de empleo (ERE) en España. Las pérdidas son notablemente superiores a las que registró en 2024, que totalizaron 49 millones, y se sitúan como las segundas mayores de su historia tras las que sufrió en 2002, que se elevaron a 5.576 millones de euros debido al derrumbe de Terra y el pago de las licencias de móvil UMTS.. Seguir leyendo
