20MINUTOS.ES – Televisión
Teresa Viejo, exdirectora de Interviú, desmontó ante Cristina Pardo en En La Mesa de Antena 3 la idea de que las portadas más comentadas de la revista surgían por casualidad. La periodista dejó claro que detrás de cada número había un criterio muy concreto, alejado de la improvisación.. Viejo explicó que el punto de partida siempre era el mismo: encontrar un tema con el peso suficiente como para que acabara siendo recogido por el resto de medios de comunicación. «Tenía un equilibrio muy específico entre un tema de portada que fuera suficientemente sustancioso como para que se replicara después en otros medios de comunicación», explicó.. Ese criterio convivía con otro tipo de contenido muy distinto. La periodista aseguró que también reservaban espacio para historias más cercanas al lector, alejadas de la gran política: «Buscábamos algo que permitiera encajar también con eso que nosotros llamamos el pueblo, las historias de pueblo».. El trabajo tampoco terminaba con la elección del tema, sino que se trasladaba después al propio titular. Viejo recordó la parte central de esa estrategia: «Jugábamos con los dobles sentidos en los titulares, podíamos debatir horas y horas y horas antes de elegir en qué lugar posicionábamos la frase», recordó.. Aquellas reuniones de portada, según describió Viejo, se sostenían literalmente sobre un corcho lleno de alternativas que iban descartándose una a una. La periodista añadió que el proceso solía alargarse mucho más de lo que la gente imagina: «Poníamos en un corcho un número sustancioso de opciones de portada y el debate era larguísimo. No era sencillo», sentenció.
Teresa Viejo, exdirectora de Interviú, desmontó ante Cristina Pardo en En La Mesa de Antena 3 la idea de que las portadas más comentadas de la revista surgían por casualidad. La periodista dejó claro que detrás de cada número había un criterio muy concreto, alejado de la improvisación.. Viejo explicó que el punto de partida siempre era el mismo: encontrar un tema con el peso suficiente como para que acabara siendo recogido por el resto de medios de comunicación. «Tenía un equilibrio muy específico entre un tema de portada que fuera suficientemente sustancioso como para que se replicara después en otros medios de comunicación», explicó.. Ese criterio convivía con otro tipo de contenido muy distinto. La periodista aseguró que también reservaban espacio para historias más cercanas al lector, alejadas de la gran política: «Buscábamos algo que permitiera encajar también con eso que nosotros llamamos el pueblo, las historias de pueblo».. El trabajo tampoco terminaba con la elección del tema, sino que se trasladaba después al propio titular. Viejo recordó la parte central de esa estrategia: «Jugábamos con los dobles sentidos en los titulares, podíamos debatir horas y horas y horas antes de elegir en qué lugar posicionábamos la frase», recordó.. Aquellas reuniones de portada, según describió Viejo, se sostenían literalmente sobre un corcho lleno de alternativas que iban descartándose una a una. La periodista añadió que el proceso solía alargarse mucho más de lo que la gente imagina: «Poníamos en un corcho un número sustancioso de opciones de portada y el debate era larguísimo. No era sencillo», sentenció.
