Se recuperan alguno de los primeros relatos de Agustina Bazterrica, Diecinueve garras y un pájaro oscuro. Después del desbordante éxito de Cadáver exquisito, este volumen nos muestra las semillas (las bad seeds, si queremos pensar) de lo que será el universo de terror y misterio de la autora argentina. La soledad, el cuerpo, lo femenino, la ciudad…, nos sumergiremos en lugares profundos y extraños, terribles y ansiones. Antes del primer encuentro feroz: «Las cajas de Unamuno», un taxi porteño, seguir el urbanismo porteño con terror, de la Avenida 9 de julio, todos los mitos de Buenos Aires, la arquitectura del fernet, un señor Unamuno, los nombres de los padres de la patria. Recordar el cuento de Rodolfo Fogwill, el taxi, el relato de la muchacha, del conductor, no recuerdo, pero sí que había un taxi y un hilillo de sangre. La violencia de lo desconocido, del lugar distinto: «Llévame, vos sabés».. Roberto: historias extrañas, sexualidad incómoda, palpitante, los dientes afilados en la vagina, como una película de Roger Corman. Una especie de serie zeta repetida tantas veces, recordando al alien, al nutricio. Caído, suelo, dientes, suicidio: no es la primera caída: «Alguien puso la menta sobre los hombros en pleno enero». Recordar que en la Argentina la Navidad se celebra en verano. Se reparten un millón de vinilos de Alejandro Lerner, Rosa Bombón, pop en la costa, ella, encendida de whisky, PINUP de Penélope Glamour, rosa, disfrazada. Todos van así, la época de la televisión analógica, Los Titanes en el Ring. Igual que la canción de Amaral, la que habla de marca ACME: Kellogs, Van Gogh y Marcel Duchamp.. El terror, el mito: una princesa Disney contra el Ché, enamorada de Guevara, como la canción de Fito Páez, Yo te amé en Nicaragua. Más cuadros, Salvador Dalí, los relojes derretidos. Ir muy duro a lo de Mirtha, a lo de Susana, los que van de merluza, sin hambre a Mirtha, elevados y movidos en lo de Susana. Fito, Mercedes y Charly. Te amo más que a la Academia. Anita y la felicidad. Anita Allen. Anita más personaje de cuento que persona: los ladrones de cuerpos. En el interior solamente hay vacío.. (Lavavajillas): Manhattan, pasando, Janey Carrie, doctores y pitillos. ¿Es la serie? La serie de las columnistas y los zapatos Manolo Blahnik. Cómo pueden ser tan caros los manolos, no lo puede creer. Series de martes y series de jueves, cuando no había plataformas. Esperabas Ally McBeal y Sexo en Nueva York. Una biblioteca de stripper que roban novias y que venía siendo parte de la conspiración del otro relato. Sexo en Nueva York y luego, todo el rato Willian Faulkner, el tiempo de las fiestas, el martini, el alcohol. Las fiestas hasta que el alcohol y el tabaco te hacen ir detrás de los setos. Merca para seguir. Mareo. Poder tener sentimientos. No sobra el dinero. No merca, sí valium, las facturas se pagan antes de irse, mientras le toca el culo a la secretaria. Cerebros agujereados, Jane, que más que un personaje de Mad Men parece la protagonista de un tema de Lou Reed, Jane Says, Jane necesita una trepanación. Las venas de mi amigo están abiertas. Egas Moriz. Para sentirte mejor. Tierra de la página 81.. Tierra: mamá y papá, hija. Un triángulo escaleno. Flores, Betty, la tierra y los insectos. Hambre y sed. El recuerdo del padre. El cementerio de la Tranquera Negra. Bichos y veneno. ¿Quién bebe el vino de la muerte? Hormigas y escarabajos, no hay amor de madre suficiente.. (Simetría perfecta): La receta que alimenta el dragón, ¿Qué haces aquí, atrapada? La última cena. La del asesino o la muerte. El 27 lo había marcado. Se tapa con el aroma de la albahaca. Uno que se cocina a sí mismo su última cena. Esa lentitud de la receta, sencilla, comida para niños, niños que se alimentan de fritura, harinas, tomate y queso. Y sangre, claro. (El aliento del lobo): un lobo oscuro y nervioso, encerrado en un sueño. El perro que se convierte en lobo, el sueño en pesadilla. Al final, hombre lobo que no puede escapar. Sin llaves, aullidos y otra gota más. La condensación de la sangre.. (Teicher vs. Nietzsche). Fútbol y pasión. El clausura y el apertura. El Ying&yang, Boca y River. El Huracán de Menotti, antes de entrenar al equipo de los militares, el monje René Houseman y Brindisi. Ordenar el tiempo por equipos. La Academia, los gallinas, el rojo,el xeneize, Estudiantes y cuervos. Negros sin rojo. La cronología de una sociedad, hitos de la historia. Nací en 1978. Busco. Pernía llevándole ginebra al Loco Gatti. Y Navarro Montoya. El Pato y Nery. Como un mantra. Como el sketch de Capusotto, disparo, radio, partido. Bilardo en Boca. Bilardo y el negro Cáceres. Otro con un disparo. Real Zaragoza. Y el gato. La rabia. El final.. (Los muertos): Muertos en un cajón, igual que Keith Richards esnifando las cenizas de su padre antes del cocotero. Polvo, polvo de ángel, polvo de muertos. “Mamá está en la luna. La extraño. Me llama. Me dice, quiero que vengas porque los muertos me dan miedo”. Una voz linda, una voz apagada, una voz de muerto que es demasiado dulce, casi extraña y te busca. Demasiado, soledad y calidez: papá es malo. El polvo de los tíos envilece. Seductor. Más polvo, el de la Tía Camelia, la suciedad del alma. La señora y el viudo. Cielo y luna. El miedo y la soledad. Al final, otra vez, todo se resume en una cuchilla.. (Elena-Marie Sandoz) Cementerio de Cruces Plateadas, una hermana gemela, familia, ADN compartido con Canciones tristes aka Sad Songs. Aparece, como no podía ser de otra manera, una película perdida, “Ojos de Dolor”, actriz del universo Bazterrica. Treinta segundos de personajes. Persona-personaje en un mundo analógico, perdido, entre los cines cerrados, entre las cajas de películas, Super-8, encendidas de whisky barato, como un toro encendido, con quince cartas, afinadas en la narrativa, construyendo, pista tras pista, una novela dentro de una novela. Sea una actriz, borracha, sumida en la paranoia de las palabras en cursiva.. (La lentitud del placer) Una prosa poética, ensoñación, como una sucesión de fogonazos, «Una mujer va a morir y lo sabe». Relacionar el placer con la muerte, la acción con la soledad, atrapado. (Sin lágrimas). De una muerte en una especia de parque, sueño, velatorio. Juan y su apellido antiguo. Un manifiesto. Busco información sobre el Baptisterio de Florencia, dedicado a San Juan, Lorenzo Ghiberti, 23 años, ganador de un premio, un concurso: chistes en un velatorio. Lo hierático de un tiempo, el velatorio convertido en un purgatorio, intermedio en tiempo de muerte/vida, lágrimas, otra vez, las circunstancias que permiten funcionar de manera efectiva, encontrarse.. Gusanos blancos que entran y salen de la boca como las palabras. Aves que mutan en persona y viceversa. (La continua igual de la circunferencia): un cuento de body horror. Uno de los mejores del libro. Aquí, en las distancias cortas, la sangre y la víscera, la mutilación: la locura del círculo, los matemáticos, los ingenieros, todos conocemos la realidad de las sucesiones convergentes, que confluyen en la dinámica delirante de los números reales y su concepción borgiana. Todo te negará la posibilidad de un círculo. Radio, diámetro, la única perfección es que se reduzca a un punto o, llevado al extremo real, desaparezca. Un círculo perfecto es un punto o es la nada. Ada y su dieta, sus galletas, sus cortaduras.. (Un agujero esconde una casa). Una cita de Borges, de nuevo, otro de mis cuentos favoritos, quizá el que más me ha impresionado, terrible y melancólico folk horror: el cielo que se abre, una cárcel, mujer y niña, esclava. Sábanas viejas, el útero arrasado por la violencia de un niño muerto. Facón. Las arañas y los mosquitos. Todo va invadiendo la pieza, los bichos, la luz de la luna, la sangre y, otra vez, las vísceras que se despiden.. (Infierno) Tres ancianas caminan juntas. Las parcas, la Plaza del Misterio, de Galicia a la Argentina, una paloma ataca a un gorrión. La vida es una cárcel con las puertas abiertas. ¿Quién se queda atrapado dentro? Hilos de lana y tijeras. ¿Quién abre la puerta? ¿Quién sale si lo de fuera es peor que dentro?. (Arquitectura) Oriente, el imperio de Bizancio, la caída de Constantinopla, un gran imperio cristiano, ¿Quién eres? ¿De dónde sales? Una parte de oración, la otra de arte. El mármol sobre el que descansa una libélula negra. Del arte y la arquitectura. El Salvador, el Fénix, un ave por un insecto. La sed: «Es tan afilado que el silencio comienza a sangrar».. (Las solitarias) Otro de los mejores cuentos. La inspiración clara en el The Midnight Meat Train de Clive Barker. En la película, en los libros de la sangre. La mezcla que nos lleva hacia atrás, hasta 1989, el Plan Austral, cuando los cortes de luz, en el subterráneo, apagones, fantasmas y monstruos, gente que se alquila para entregar premios, sacrificios por protección, la mafia de lo paranormal. Y sí, claro, sin conductor, la misma paranoia del calor porteño en Navidad, el final de año sudando, la camisa rosa de Charly en Ferro, en 1982… todo es intenso, terrible, trepidante. El transporte público, otra vez, como cuando comenzamos el libro, de un remís, un úber, un taxi y una línea de sangre.. En el comienzo. Un final traumático, terrible. La extirpe, la familia, la Plaza de Mayo: «Ellos te están esperando». Otra vez el mismo calor, obstinado, de diciembre. Sin luz, sin tecnología. Pero ahora dudo, si es 1989, la inflación o el corralito, 2002, con los móviles, los celulares ladrillos. La estación fantasma, con apetito, con sed, la nada, el final definitivo: «Giran las cabezas, te miran y abren la boca como si tuviesen un grito atrapado, entonces sabés que son ellos lo que te están esperando». Un libro potente.
Se recuperan alguno de los primeros relatos de Agustina Bazterrica, Diecinueve garras y un pájaro oscuro. Después del desbordante éxito de Cadáver exquisito, este volumen nos muestra las semillas (las bad seeds, si queremos pensar) de lo que será el universo de terror y misterio de la autora argentina. La soledad, el cuerpo, lo femenino, la ciudad…, nos sumergiremos en lugares profundos y extraños, terribles y ansiones. Antes del primer encuentro feroz: «Las cajas de Unamuno», un taxi porteño, seguir el urbanismo porteño con terror, de la Avenida 9 de julio, todos los mitos de Buenos Aires, la arquitectura del fernet, un señor Unamuno, los nombres de los padres de la patria. Recordar el cuento de Rodolfo Fogwill, el taxi, el relato de la muchacha, del conductor, no recuerdo, pero sí que había un taxi y un hilillo de sangre. La violencia de lo desconocido, del lugar distinto: «Llévame, vos sabés».. PORTADAOctavio Gómez. Roberto: historias extrañas, sexualidad incómoda, palpitante, los dientes afilados en la vagina, como una película de Roger Corman. Una especie de serie zeta repetida tantas veces, recordando al alien, al nutricio. Caído, suelo, dientes, suicidio: no es la primera caída: «Alguien puso la menta sobre los hombros en pleno enero». Recordar que en la Argentina la Navidad se celebra en verano. Se reparten un millón de vinilos de Alejandro Lerner, Rosa Bombón, pop en la costa, ella, encendida de whisky, PINUP de Penélope Glamour, rosa, disfrazada. Todos van así, la época de la televisión analógica, Los Titanes en el Ring. Igual que la canción de Amaral, la que habla de marca ACME: Kellogs, Van Gogh y Marcel Duchamp.. El terror, el mito: una princesa Disney contra el Ché, enamorada de Guevara, como la canción de Fito Páez, Yo te amé en Nicaragua. Más cuadros, Salvador Dalí, los relojes derretidos. Ir muy duro a lo de Mirtha, a lo de Susana, los que van de merluza, sin hambre a Mirtha, elevados y movidos en lo de Susana. Fito, Mercedes y Charly. Te amo más que a la Academia. Anita y la felicidad. Anita Allen. Anita más personaje de cuento que persona: los ladrones de cuerpos. En el interior solamente hay vacío.. (Lavavajillas): Manhattan, pasando, Janey Carrie, doctores y pitillos. ¿Es la serie? La serie de las columnistas y los zapatos Manolo Blahnik. Cómo pueden ser tan caros los manolos, no lo puede creer. Series de martes y series de jueves, cuando no había plataformas. Esperabas Ally McBeal y Sexo en Nueva York. Una biblioteca de stripper que roban novias y que venía siendo parte de la conspiración del otro relato. Sexo en Nueva York y luego, todo el rato Willian Faulkner, el tiempo de las fiestas, el martini, el alcohol. Las fiestas hasta que el alcohol y el tabaco te hacen ir detrás de los setos. Merca para seguir. Mareo. Poder tener sentimientos. No sobra el dinero. No merca, sí valium, las facturas se pagan antes de irse, mientras le toca el culo a la secretaria. Cerebros agujereados, Jane, que más que un personaje de Mad Men parece la protagonista de un tema de Lou Reed, Jane Says, Jane necesita una trepanación. Las venas de mi amigo están abiertas. Egas Moriz. Para sentirte mejor. Tierra de la página 81.. Tierra: mamá y papá, hija. Un triángulo escaleno. Flores, Betty, la tierra y los insectos. Hambre y sed. El recuerdo del padre. El cementerio de la Tranquera Negra. Bichos y veneno. ¿Quién bebe el vino de la muerte? Hormigas y escarabajos, no hay amor de madre suficiente.. BazterricaOctavio Gómez. (Simetría perfecta): La receta que alimenta el dragón, ¿Qué haces aquí, atrapada? La última cena. La del asesino o la muerte. El 27 lo había marcado. Se tapa con el aroma de la albahaca. Uno que se cocina a sí mismo su última cena. Esa lentitud de la receta, sencilla, comida para niños, niños que se alimentan de fritura, harinas, tomate y queso. Y sangre, claro. (El aliento del lobo): un lobo oscuro y nervioso, encerrado en un sueño. El perro que se convierte en lobo, el sueño en pesadilla. Al final, hombre lobo que no puede escapar. Sin llaves, aullidos y otra gota más. La condensación de la sangre.. RecorteOctavio Gómez. (Teicher vs. Nietzsche). Fútbol y pasión. El clausura y el apertura. El Ying&yang, Boca y River. El Huracán de Menotti, antes de entrenar al equipo de los militares, el monje René Houseman y Brindisi. Ordenar el tiempo por equipos. La Academia, los gallinas, el rojo,el xeneize, Estudiantes y cuervos. Negros sin rojo. La cronología de una sociedad, hitos de la historia. Nací en 1978. Busco. Pernía llevándole ginebra al Loco Gatti. Y Navarro Montoya. El Pato y Nery. Como un mantra. Como el sketch de Capusotto, disparo, radio, partido. Bilardo en Boca. Bilardo y el negro Cáceres. Otro con un disparo. Real Zaragoza. Y el gato. La rabia. El final.. (Los muertos): Muertos en un cajón, igual que Keith Richards esnifando las cenizas de su padre antes del cocotero. Polvo, polvo de ángel, polvo de muertos. “Mamá está en la luna. La extraño. Me llama. Me dice, quiero que vengas porque los muertos me dan miedo”. Una voz linda, una voz apagada, una voz de muerto que es demasiado dulce, casi extraña y te busca. Demasiado, soledad y calidez: papá es malo. El polvo de los tíos envilece. Seductor. Más polvo, el de la Tía Camelia, la suciedad del alma. La señora y el viudo. Cielo y luna. El miedo y la soledad. Al final, otra vez, todo se resume en una cuchilla.. RecorteOctavio Gómez. (Elena-Marie Sandoz) Cementerio de Cruces Plateadas, una hermana gemela, familia, ADN compartido con Canciones tristes aka Sad Songs. Aparece, como no podía ser de otra manera, una película perdida, “Ojos de Dolor”, actriz del universo Bazterrica. Treinta segundos de personajes. Persona-personaje en un mundo analógico, perdido, entre los cines cerrados, entre las cajas de películas, Super-8, encendidas de whisky barato, como un toro encendido, con quince cartas, afinadas en la narrativa, construyendo, pista tras pista, una novela dentro de una novela. Sea una actriz, borracha, sumida en la paranoia de las palabras en cursiva.. (La lentitud del placer) Una prosa poética, ensoñación, como una sucesión de fogonazos, «Una mujer va a morir y lo sabe». Relacionar el placer con la muerte, la acción con la soledad, atrapado. (Sin lágrimas). De una muerte en una especia de parque, sueño, velatorio. Juan y su apellido antiguo. Un manifiesto. Busco información sobre el Baptisterio de Florencia, dedicado a San Juan, Lorenzo Ghiberti, 23 años, ganador de un premio, un concurso: chistes en un velatorio. Lo hierático de un tiempo, el velatorio convertido en un purgatorio, intermedio en tiempo de muerte/vida, lágrimas, otra vez, las circunstancias que permiten funcionar de manera efectiva, encontrarse.. Gusanos blancos que entran y salen de la boca como las palabras. Aves que mutan en persona y viceversa. (La continua igual de la circunferencia): un cuento de body horror. Uno de los mejores del libro. Aquí, en las distancias cortas, la sangre y la víscera, la mutilación: la locura del círculo, los matemáticos, los ingenieros, todos conocemos la realidad de las sucesiones convergentes, que confluyen en la dinámica delirante de los números reales y su concepción borgiana. Todo te negará la posibilidad de un círculo. Radio, diámetro, la única perfección es que se reduzca a un punto o, llevado al extremo real, desaparezca. Un círculo perfecto es un punto o es la nada. Ada y su dieta, sus galletas, sus cortaduras.. RecorteOctavio Gómez. (Un agujero esconde una casa). Una cita de Borges, de nuevo, otro de mis cuentos favoritos, quizá el que más me ha impresionado, terrible y melancólico folk horror: el cielo que se abre, una cárcel, mujer y niña, esclava. Sábanas viejas, el útero arrasado por la violencia de un niño muerto. Facón. Las arañas y los mosquitos. Todo va invadiendo la pieza, los bichos, la luz de la luna, la sangre y, otra vez, las vísceras que se despiden.. BorgesOctavio Gómez. (Infierno) Tres ancianas caminan juntas. Las parcas, la Plaza del Misterio, de Galicia a la Argentina, una paloma ataca a un gorrión. La vida es una cárcel con las puertas abiertas. ¿Quién se queda atrapado dentro? Hilos de lana y tijeras. ¿Quién abre la puerta? ¿Quién sale si lo de fuera es peor que dentro?. (Arquitectura) Oriente, el imperio de Bizancio, la caída de Constantinopla, un gran imperio cristiano, ¿Quién eres? ¿De dónde sales? Una parte de oración, la otra de arte. El mármol sobre el que descansa una libélula negra. Del arte y la arquitectura. El Salvador, el Fénix, un ave por un insecto. La sed: «Es tan afilado que el silencio comienza a sangrar».. Clive BarkerOctavio Gómez. (Las solitarias) Otro de los mejores cuentos. La inspiración clara en el The Midnight Meat Train de Clive Barker. En la película, en los libros de la sangre. La mezcla que nos lleva hacia atrás, hasta 1989, el Plan Austral, cuando los cortes de luz, en el subterráneo, apagones, fantasmas y monstruos, gente que se alquila para entregar premios, sacrificios por protección, la mafia de lo paranormal. Y sí, claro, sin conductor, la misma paranoia del calor porteño en Navidad, el final de año sudando, la camisa rosa de Charly en Ferro, en 1982… todo es intenso, terrible, trepidante. El transporte público, otra vez, como cuando comenzamos el libro, de un remís, un úber, un taxi y una línea de sangre.. En el comienzo. Un final traumático, terrible. La extirpe, la familia, la Plaza de Mayo: «Ellos te están esperando». Otra vez el mismo calor, obstinado, de diciembre. Sin luz, sin tecnología. Pero ahora dudo, si es 1989, la inflación o el corralito, 2002, con los móviles, los celulares ladrillos. La estación fantasma, con apetito, con sed, la nada, el final definitivo: «Giran las cabezas, te miran y abren la boca como si tuviesen un grito atrapado, entonces sabés que son ellos lo que te están esperando». Un libro potente.
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