La presidencia de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) es cada vez más golosa: 204 miembros (países o territorios autónomos) suponen una atractiva plataforma política y de negocios; deporte mental, muy adaptado a internet, en alza desde la pandemia; demanda creciente como herramienta educativa y terapéutica (retraso del envejecimiento cerebral); e imagen asociada a la inteligencia. Tres millonarios luchan por ser la reina de ese panal de rica miel o el papa de una iglesia universal cuyo incienso aún huele a Rusia.. Seguir leyendo
La presidencia de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) es cada vez más golosa: 204 miembros (países o territorios autónomos) suponen una atractiva plataforma política y de negocios; deporte mental, muy adaptado a internet, en alza desde la pandemia; demanda creciente como herramienta educativa y terapéutica (retraso del envejecimiento cerebral); e imagen asociada a la inteligencia. Tres millonarios luchan por ser la reina de ese panal de rica miel o el papa de una iglesia universal cuyo incienso aún huele a Rusia.. Vladímir Putin ha dicho más de una vez con claridad —una de ellas, en Sochi, en 2014— que el ajedrez es prioritario para el deporte ruso. Los dos últimos presidentes de la FIDE, tras el ínclito filipino Florencio Campomanes, muy obediente a Moscú, son rusos. El no menos célebre, y esperpéntico, Kirsán Iliumyínov hizo trabajos especiales para Putin en países y con líderes tan conflictivos como Irak (Sadam Hussein), Siria (Assad), Libia (Gadafi) y Afganistán (gobierno talibán). El otro, muy distinto, es el economista Arkady Dvorkóvich, quien dimitió hace dos meses tras ser incluido por la Unión Europea (UE) en la lista de rusos sancionados.. Incluso sus opositores suelen reconocer que Dvorkóvich, de gran prestigio en su país, era muy competente para el puesto: fue asesor económico de Putin (2008-2012), primer ministro adjunto con Medvedev (2012-2018), presidente de los ferrocarriles rusos (2015-2018) y del Comité Organizador de la Copa del Mundo de Fútbol (2018). El documento de la UE que justifica la sanción cita esos cargos, pero no que Dvorkóvich protestó públicamente contra la invasión de Ucrania (2022). Putin lo fulminó de inmediato como presidente de la Fundación Skólkovo (lo más parecido que hay en Rusia, salvando las enormes distancias, a Silicon Valley); pero no dejó de apoyarlo como presidente de la FIDE, reconfirmando que el ajedrez está entre sus prioridades deportivas.. Ser ruso ha sido precisamente el gran problema de Dvorkóvich, y no solo por su incómoda situación ante las presiones del Kremlin —por ejemplo, cuando tuvo que sancionar a Rusia por coherencia con el Comité Olímpico Internacional, del que la FIDE es miembro—, sino sobre todo por el lastre que ello supone hoy a la hora de conseguir grandes patrocinios internacionales. A la espera de que la guerra en Ucrania termine algún día, Dvorkóvich logró que la Asamblea General de la FIDE alargase el mandato máximo de ocho años a doce, y presentó su candidatura para ser reelegido. Pero la UE arruinó ese plan con la sanción.. De modo que su número dos, Timur Turlov, tomó el testigo. Su biografía también es muy impactante, pero por motivos muy distintos: de 38 años, su fortuna se estima en 5.200 millones de euros, según la revista Forbes, o en cerca de 7.500 si se añade el valor actual de las acciones de la multinacional financiera-tecnológica Freedom Holding, de la que es fundador, consejero delegado y principal inversor.. Y la sombra rusa sobrevuela de nuevo. Ruso de nacimiento, Turlov adquirió la nacionalidad kazaja en junio de 2022 (cuatro meses después de la invasión de Ucrania), y manifestó que renunciaba a la rusa y al mercado ruso para su empresa. Sin embargo, el fotógrafo español David Llada, exempleado de la FIDE y candidato ahora a una vicepresidencia como independiente, manifestó hace dos meses que Turlov conservaba la nacionalidad rusa. El kazajo reaccionó este fin de semana anunciando una demanda judicial contra Llada por difamación ante un tribunal de Michigan (EEUU). Preguntado por este periódico, Llada afirma que no ha recibido ninguna notificación oficial y que de momento prefiere el silencio. Turlov está en la lista de sancionados de Ucrania desde diciembre de 2022, aunque él asegura que “fue un error” y confía en que sus abogados terminen resolviéndolo.. En todo caso, su aportación al ajedrez en los últimos años es enorme en Kazajistán, país al que está convirtiendo en una potencia tras financiar la introducción masiva en los colegios. Y grande en el resto del mundo porque —convencido de que el ajedrez ha aportado mucho a la educación de sus hijos— es el creador y presidente de la Federación Internacional de Ajedrez Escolar (ISCF), muy activa en cuanto a torneos continentales. El número dosen la candidatura de Turlov es el pentacampeón del mundo Viswanathan Anand, indio, quien ya fue presidente adjunto con Dvorkóvich y ahora es presidente interino.. En principio, Turlov es el favorito para ganar el sábado porque, aparte de su gran fortuna personal, ha heredado los conocimientos, contactos y saber hacer de Dvorkóvich. Sin embargo, las elecciones son más intensas y reñidas que nunca, en gran parte por la burbujeante personalidad de uno de sus rivales, Wadim Rosenstein, cuya hiperactividad personal y empresarial —importación y exportación, especializadas en territorios de difícil acceso, así como minería e ingeniería— se refleja en el impresionante número de torneos que ha patrocinado por medio mundo durante los últimos meses, además de su sostenido mecenazgo desde hace años, sobre todo en Alemania.. Aunque él, de 36 años, se define como alemán por encima de todo (nacido en Ucrania de madre rusa y padre ucranio), sus rivales insinúan que tiene lazos empresariales importantes en Rusia, que él niega. Conectado al ajedrez desde niño, insiste en lo mucho que este deporte le ha dado para tomar decisiones acertadas como empresario. No hay estimaciones fidedignas sobre la cuantía de su fortuna.. El único de los tres candidatos a papa del ajedrez sin conexiones con Rusia es el otro alemán, Jan Henrik Buettner, de 62 años, quien hizo su fortuna (estimada en unos cien millones) durante los albores de internet, principalmente en EEUU. Aterrizó en el ajedrez hace un par de años con gran fuerza porque era justamente el aliado que el indiscutible número unodel mundo, el noruego Magnus Carlsen, necesitaba para promover la revolucionaria modalidad freestyle (la posición inicial de las piezas se sortea 15 minutos antes de cada partida, con 959 posibilidades distintas). De ese modo, Buettner se ganó el apoyo y la fidelidad de casi todas las grandes estrellas, a las que alojó en hoteles de gran lujo de diferentes países.. Pero, en unas elecciones donde el voto de Tonga (isla en Oceanía) vale lo mismo que el de EEUU, China o India (Rusia no puede votar, por las sanciones), no parece que las muy llamativas ideas innovadoras de Buettner puedan llevarle a la victoria, dada su escasa experiencia en el ajedrez. Sin embargo, si nadie logra la mayoría absoluta en la primera vuelta, sus votos sí podrían ser decisivos en la segunda. En todo caso, Buettner no habla bien de Rosenstein, y sí lo hace con respeto hacia Turlov y con admiración sobre Dvorkóvich. En consecuencia, todo indica que el olor a incienso ruso seguirá impregnando la gran iglesia del deporte mental.. Leontxo García es, además de periodista, asesor de la FIDE en ajedrez educativo.
