Hay países donde el ajedrez se vive con pasión desmedida, como el fútbol en tantos otros. Uzbekistán es uno de ellos: una multitud enfervorecida recibió con gritos y cánticos a los cinco jugadores (todos muy jóvenes) y su capitán en cuanto salieron de la sala de la Olimpiada de Samarcanda, donde habían sido abrazados por el primer ministro, Abdulá Arípov. Su oro se suma al ya logrado en 2022 (la Olimpiada es bienal) y al bronce en 2024, además de la plata en 1992. Como ocurre en la vecina Kazajistán, la inversión del Gobierno en ajedrez durante el último lustro produce grandes resultados. España fue 10ª de 206 equipos con plata individual para Daníil Yuffa entre los suplentes.. Seguir leyendo
Hay países donde el ajedrez se vive con pasión desmedida, como el fútbol en tantos otros. Uzbekistán es uno de ellos: una multitud enfervorecida recibió con gritos y cánticos a los cinco jugadores (todos muy jóvenes) y su capitán en cuanto salieron de la sala de la Olimpiada de Samarcanda, donde habían sido abrazados por el primer ministro, Abdulá Arípov. Su oro se suma al ya logrado en 2022 (la Olimpiada es bienal) y al bronce en 2024, además de la plata en 1992. Como ocurre en la vecina Kazajistán, la inversión del Gobierno en ajedrez durante el último lustro produce grandes resultados. España fue 10ª de 206 equipos con plata individual para Daníil Yuffa entre los suplentes.. “Sí, por supuesto, el apoyo del Gobierno ha sido imprescindible para llegar a esta tercera medalla consecutiva, y además en casa. Hemos disfrutado de las mejores condiciones posibles para rendir al máximo. Pero no olvidemos que además nuestro equipo es magnífico por sí mismo, y todos han jugado muy bien”, comentó el capitán, Rustam Kazimyánov, campeón del mundo oficial en 2004 (el ajedrez sufría un cisma entonces; el oficioso era el ruso Vladímir Krámnik), tras estrujar, uno por uno, a sus cinco pupilos justo antes de que la marabunta los recibiera en el pabellón adjunto a grito limpio y con el personal de seguridad esforzándose al máximo para evitar que la alegría desmedida se convirtiera en desgracia.. Dentro hubo momentos de tensión -aunque nunca se llegó a la angustia- porque, para asegurarse el oro sin depender de cocientes de desempate, Uzbekistán debía ganar a Ucrania. Y lo cierto es que una vieja gloria aún capaz de vencer a cualquiera, Vasyl Ivanchuk, de 57 años, hizo sufrir mucho a la gran estrella uzbeka del momento, Yavojir Sindárov, de 20 años, retador en noviembre del campeón del mundo, el indio Dommaraju Gukesh.. Mientras los árbitros se esforzaban en que nadie se acercara a menos de dos metros de la mesa, Ivanchuk cerraba los ojos a pesar de que le tocaba jugar porque prefería calcular variantes a ciegas. Tras cinco horas tensas, el combate acabó en tablas. El primer ministro Arípov, escondido en la tercera fila de los espectadores -que, de pie, a duras penas reprimían los aplausos cada vez que terminaba una de las partidas del encuentro-, se acercó a la valla de separación para abrazar a Sindárov, como había hecho antes con Nodirbek Yakúbboev (tablas), de 24 años, y sobre todo con el cuarto tablero, Mujidin Madamínov (victoria), de 18). El nuevo presidente de la FIDE, el kazajo Timur Turlov, saluda a Vasili Ivanchuk minutos antes del comienzo de la últioma rondaMicha? Walusza. Mientras firmaba autógrafos por doquier, el genial ucranio respondió a EL PAÍS en correcto español: “Durante la partida he tenido la sensación de que mi ventaja era ganadora. Pero no estoy seguro, la tengo que analizar con calma”. Poco antes, India sólo había podido empatar con Hungría (2-2) porque perdió Gukesh, invicto en las diez rondas anteriores y con claras muestras de ir saliendo de su profunda crisis desde que logró el título.. Ese tropiezo de los indios eliminaba casi toda la tensión de la partida pendiente de los uzbekos, en el primer tablero, de Nodirbek Abdusattórov, de 22 años, 5º del mundo (Sindárov es el 4º), quien intentaba ganar a Igor Kovalenko. No pudo, pero bien poco importó porque, esta vez sí, su apretón de manos con el ucranio tras ofrecer el empate fue recibido con una explosión de júbilo y aplausos que los árbitros no pudieron reprimir. El abrazo del primer ministro a Abdusattórov fue mucha más que mera cortesía.. India se lleva la plata y Alemania un sorprendente bronce, dejando atrás a EEUU y China, que iniciaron como favoritos para el podio. España (Antón, Chigáev, Jaime Santos, Shírov y Yuffa) termina en un 10º puesto más que digno (en la lista inicial era el 13 de 206). Y además Daníil Yuffa se lleva la medalla de plata individual de los jugadores suplentes, con 7,5 puntos en nueve rondas. En la Olimpiada Femenina apenas ha habido sorpresas, con China, Kazajistán e India en el podio, y España 19ª (era la 24ª inicial) con Marta García, Vega, Matnadze, Prado y Calzetta.. En cada Olimpiada ocurren historias de interés para escribir varios libros. Esta ha reconfirmado que los niños prodigio son cada vez más precoces y brillantes. En especial el turco Yagiz Erdogmus, de 15 años, es ya el 17º del mundo y además se lleva la plata individual del primer tablero (el oro es para Abdusattórov). El argentino Faustino Oro, de 12, sigue subiendo (15 puntos Elo). Y el guineano ecuatorial de origen español Xavier Mompel ha batido el récord histórico de puntos en una Olimpiada (que ostentaba Gukesh) con 10,5 de once, lo que ha dejado a su país muy cerca del podio del Grupo E.. También hay historias trágicas. Sobre todo, la de cuatro afganos que planean volver a su país a pesar de que en todas las fronteras han recibido una orden del Gobierno para detenerlos en cuanto lleguen. Su delito es el de jugar al ajedrez, prohibido en Afganistán. El castigo puede ir desde una multa hasta cortarles las manos. Mientras tanto, más de 3.000 personas regresarán a su país felices tras haber disfrutado de la gran fiesta bienal del ajedrez.
