Han pasado 39 años desde la primerísima aparición de Los Simpson en The Tracey Ullman Show. Los convirtieron en serie dos años más tarde y desde entonces se han instaurado como los dibujos de culto de generaciones y generaciones. Nunca pasan de moda y siempre se adelantan a los acontecimientos, quizá porque acumulan más de 800 episodios y, aunque sea por estadística, algo tendrán que acertar.. En cualquier caso, se ha escrito mucho sobre el poder adivinatorio de la serie, desde la presidencia de Donald Trump, relojes inteligentes, un virus de origen asiático, movimientos empresariales y hasta lesiones de jugadores de fútbol. Pero hay otro plano, a menudo protagonista de sus capítulos, menos señalado: el de la Criminología.. Los Simpson han parodiado asesinos en serie, investigadores y hasta series de crímenes o true crime. Han parodiado Fargo, Stranger Things, Expediente X o MacGyver, pero también hay dibujados personajes arquetípicos estudiados en Criminología. Y, como era de esperar, se acercan mucho a la realidad. El más icónico es Sideshow Bob, más conocido en España como el Actor secundario Bob. Vamos a analizar su historia para observar cómo se articula a la perfección, según los manuales de Criminología, su perfil delincuencial.. El Actor Secundario Bob (en adelante, Bob) era el ayudante de Krusty el Payaso, que protagonizaba un popular show televisivo. Bob despreciaba el tipo de comedia que hacía Krusty, la consideraba burda, facilona, vulgar. Él, en cambio, era un amante de la cultura, la ópera o la literatura clásica. Aquí entramos en el primer conflicto que puede derivar en frustración: el desprecio, el creerse mejor que los demás, el narcisismo y la rabia de ocupar el lugar que se cree no correspondido. Cansado de ser secundario, decide incriminar a Krusty por un robo a mano armada y ocupar su lugar. Inteligencia y maquiavelismo, habituales rasgos de la psicopatía. Quien desmantela lo ocurrido es Bart Simpson, y de ahí, nace su odio hacia el él.. En un capítulo se explora la hibristofilia, el fenómeno psicológico que define la atracción sexual o romántica hacia delincuentes o criminales. Bob busca infiltrarse en la familia Simpson y lo intenta a través de Selma, una de las hermanas gemelas de Marge. La seduce y ella queda prendada, hasta que Bart vuelve a actuar para separarlos y evitar que la mate. Aquí vemos la capacidad seductora y el encanto superficial, propios del arquetipo de la psicopatía.. Quizá recuerdes la película El Cabo del Miedo, de Martin Scorsese y protagonizada por el mítico Robert de Niro y su famosa frase “abogadooo”. Lo Simpson convirtieron a Bob en De Niro y recrearon las mismas escenas. Vemos en Bob la sed de venganza, la obstinación y la obsesión de conseguir sus fines. Puesto que el perfil es obstinado, hará lo posible para conseguir sus objetivos. Tanto que en otro capítulo amenaza al pueblo de Springfield con una bomba atómica si no se instaura una televisión de calidad como a la que él aspira.. En otro episodio observamos tres aspectos fundamentales: la labia, la manipulación y la victimización. Bob le cuenta a la sociedad que sufre mucho en prisión. Tal es su carisma, que no solo consigue su liberación, alcanza tales índices de popularidad que llega a presentarse a la alcaldía.. Hay momentos de esperanza. En algunos capítulos vemos al personaje tratando de reformarse. O al menos, durante unos minutos. Una reflexión sobre la capacidad de reinserción del delincuente reincidente, y un debate sobre la propia maldad, explorando si es inherente o ambiental. En este sentido es interesante la relación con su hijo. Bob no es un padre presente, pero busca educarlo lejos del crimen, y muestra cierta preocupación por su desarrollo. Esto se explica por la empatía selectiva.. Durante toda la serie, Bob escapa repetidamente de prisión y elabora planes elaborados para matar a Bart. Con el objetivo de ridiculizar el mal, los guionistas buscan que Bob fracase constantemente de maneras absurdas y humillantes. Esto es, más allá del tono paródico de la serie o de la inherente crítica social e imperfección de sus personajes, una toma de partido: que no gane el mal y ridiculizar al mal.. No todos los psicópatas son iguales, ni acumulan siempre las mismas características como tampoco el mismo porcentaje de psicopatía. Sin embargo, a grandes rasgos, solemos identificar al psicópata por su encanto superficial, gran capacidad verbal, mentira patológica y manipulación. Destaca la falta de empatía, la ausencia de remordimiento o culpa, y las emociones superficiales sumadas a la frialdad emocional.. Son personas egoístas, narcisistas, egocéntricas, maquiavélicas y con baja tolerancia a la frustración. Suelen buscar estimulación, actúan por beneficio propio, son irresponsables, pueden llevar a cabo una vida parasitaria y desarrollar conducta antisocial. Si son organizados, tienen la capacidad para planificar delitos, de ahí que en el imaginario colectivo el psicópata sea siempre muy inteligente, aunque no tenga por qué serlo en cada caso.. El Actor Secundario Bob consigue el check en la mayor parte de rasgos característicos, su comportamiento y modus operandi parecen seguir la lista de los manuales de Criminología. Claro que se dan reservas estilísticas, exageraciones, licencias o redundancias. Algunos podrán pensar que se acerca más al sociópata que al psicópata (la principal diferencia es que el sociópata se hace y el psicópata nace) pero, en cualquier caso, ocurre en la serie algo de gran relevancia: en lugar de endiosar al delincuente, lo ridiculiza. Juega a veces con nuestra empatía, pero la estira hasta que nos demos cuenta de que detrás de la fachada, está la miseria.
20MINUTOS.ES – Internacional
Han pasado 39 años desde la primerísima aparición de Los Simpson en The Tracey Ullman Show. Los convirtieron en serie dos años más tarde y desde entonces se han instaurado como los dibujos de culto de generaciones y generaciones. Nunca pasan de moda y siempre se adelantan a los acontecimientos, quizá porque acumulan más de 800 episodios y, aunque sea por estadística, algo tendrán que acertar.. En cualquier caso, se ha escrito mucho sobre el poder adivinatorio de la serie, desde la presidencia de Donald Trump, relojes inteligentes, un virus de origen asiático, movimientos empresariales y hasta lesiones de jugadores de fútbol. Pero hay otro plano, a menudo protagonista de sus capítulos, menos señalado: el de la Criminología.. Los Simpson han parodiado asesinos en serie, investigadores y hasta series de crímenes o true crime. Han parodiado Fargo, Stranger Things, Expediente X o MacGyver, pero también hay dibujados personajes arquetípicos estudiados en Criminología. Y, como era de esperar, se acercan mucho a la realidad. El más icónico es Sideshow Bob, más conocido en España como el Actor secundario Bob. Vamos a analizar su historia para observar cómo se articula a la perfección, según los manuales de Criminología, su perfil delincuencial.. El Actor Secundario Bob (en adelante, Bob) era el ayudante de Krusty el Payaso, que protagonizaba un popular show televisivo. Bob despreciaba el tipo de comedia que hacía Krusty, la consideraba burda, facilona, vulgar. Él, en cambio, era un amante de la cultura, la ópera o la literatura clásica. Aquí entramos en el primer conflicto que puede derivar en frustración: el desprecio, el creerse mejor que los demás, el narcisismo y la rabia de ocupar el lugar que se cree no correspondido. Cansado de ser secundario, decide incriminar a Krusty por un robo a mano armada y ocupar su lugar. Inteligencia y maquiavelismo, habituales rasgos de la psicopatía. Quien desmantela lo ocurrido es Bart Simpson, y de ahí, nace su odio hacia el él.. En un capítulo se explora la hibristofilia, el fenómeno psicológico que define la atracción sexual o romántica hacia delincuentes o criminales. Bob busca infiltrarse en la familia Simpson y lo intenta a través de Selma, una de las hermanas gemelas de Marge. La seduce y ella queda prendada, hasta que Bart vuelve a actuar para separarlos y evitar que la mate. Aquí vemos la capacidad seductora y el encanto superficial, propios del arquetipo de la psicopatía.. Quizá recuerdes la película El Cabo del Miedo, de Martin Scorsese y protagonizada por el mítico Robert de Niro y su famosa frase “abogadooo”. Lo Simpson convirtieron a Bob en De Niro y recrearon las mismas escenas. Vemos en Bob la sed de venganza, la obstinación y la obsesión de conseguir sus fines. Puesto que el perfil es obstinado, hará lo posible para conseguir sus objetivos. Tanto que en otro capítulo amenaza al pueblo de Springfield con una bomba atómica si no se instaura una televisión de calidad como a la que él aspira.. En otro episodio observamos tres aspectos fundamentales: la labia, la manipulación y la victimización. Bob le cuenta a la sociedad que sufre mucho en prisión. Tal es su carisma, que no solo consigue su liberación, alcanza tales índices de popularidad que llega a presentarse a la alcaldía.. Hay momentos de esperanza. En algunos capítulos vemos al personaje tratando de reformarse. O al menos, durante unos minutos. Una reflexión sobre la capacidad de reinserción del delincuente reincidente, y un debate sobre la propia maldad, explorando si es inherente o ambiental. En este sentido es interesante la relación con su hijo. Bob no es un padre presente, pero busca educarlo lejos del crimen, y muestra cierta preocupación por su desarrollo. Esto se explica por la empatía selectiva.. Durante toda la serie, Bob escapa repetidamente de prisión y elabora planes elaborados para matar a Bart. Con el objetivo de ridiculizar el mal, los guionistas buscan que Bob fracase constantemente de maneras absurdas y humillantes. Esto es, más allá del tono paródico de la serie o de la inherente crítica social e imperfección de sus personajes, una toma de partido: que no gane el mal y ridiculizar al mal.. No todos los psicópatas son iguales, ni acumulan siempre las mismas características como tampoco el mismo porcentaje de psicopatía. Sin embargo, a grandes rasgos, solemos identificar al psicópata por su encanto superficial, gran capacidad verbal, mentira patológica y manipulación. Destaca la falta de empatía, la ausencia de remordimiento o culpa, y las emociones superficiales sumadas a la frialdad emocional.. Son personas egoístas, narcisistas, egocéntricas, maquiavélicas y con baja tolerancia a la frustración. Suelen buscar estimulación, actúan por beneficio propio, son irresponsables, pueden llevar a cabo una vida parasitaria y desarrollar conducta antisocial. Si son organizados, tienen la capacidad para planificar delitos, de ahí que en el imaginario colectivo el psicópata sea siempre muy inteligente, aunque no tenga por qué serlo en cada caso.. El Actor Secundario Bob consigue el check en la mayor parte de rasgos característicos, su comportamiento y modus operandi parecen seguir la lista de los manuales de Criminología. Claro que se dan reservas estilísticas, exageraciones, licencias o redundancias. Algunos podrán pensar que se acerca más al sociópata que al psicópata (la principal diferencia es que el sociópata se hace y el psicópata nace) pero, en cualquier caso, ocurre en la serie algo de gran relevancia: en lugar de endiosar al delincuente, lo ridiculiza. Juega a veces con nuestra empatía, pero la estira hasta que nos demos cuenta de que detrás de la fachada, está la miseria.
