Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos
La economía gala se financia más caro que ninguna otra gran economía del euro y su déficit ha empezado a dispararse

El desbarajuste fiscal de Francia se está descontrolando y todo apunta a que irá a peor en los próximos meses. El país se financia a tipos más altos que cualquier otra gran economía de la zona euro. Los pagos de intereses, cada vez más abultados, superan desde hace tiempo los presupuestos franceses de educación o de defensa, pero, con los rendimientos de los bonos a diez años cerca del 4%, la deuda ha empezado a entrar en espiral.
Los intereses abonados por Francia en el primer semestre del año, 34.500 millones de euros, aumentaron un 19% respecto al mismo periodo de 2025. El Gobierno intenta mantener el déficit presupuestario en el 5% del PIB este año, prácticamente igual que el pasado. Pero un reciente informe de economistas encargado por el Ejecutivo señaló que, incluso si se cumpliera ese objetivo, la carga de deuda francesa subiría del 118% actual al 130% del PIB en 2030.
Hasta 2025, el tipo de interés medio de la cartera de deuda francesa fue inferior a la tasa de crecimiento nominal de su economía, en torno al 2,5% este año. La economía crecía entonces lo bastante deprisa como para compensar una parte o la totalidad del coste de servir la deuda existente, expresado como porcentaje del PIB. Eso ya no ocurre. Con los tipos al alza —y el rendimiento a diez años rozando ya el 4%—, el tipo medio de la deuda francesa se sitúa en el 3,5%. El endeudamiento de París seguirá creciendo cada año como porcentaje del PIB, incluso antes de tener en cuenta el agujero que deja el resto del gasto público. Para estabilizar su carga de deuda, Francia necesita un superávit fiscal antes del pago de intereses. El informe calcula que el llamado déficit primario, hoy del 3%, tendría que convertirse en un superávit del 0,8%.
Las razones del encarecimiento de los intereses son múltiples. Los rendimientos subieron en toda Europa incluso después de que el Banco Central Europeo empezara a bajar su tipo de referencia en junio de 2024. Y París compite por la atención de los inversores con Alemania, cuyo estímulo fiscal elevó el endeudamiento de Berlín el año pasado. Pero los sucesivos ministros de Finanzas del presidente Emmanuel Macron tampoco quisieron dar marcha atrás en la generosidad presupuestaria posterior al shock de la pandemia de 2020 o, tras la desafortunada disolución del Parlamento en 2024, no fueron capaces de hacerlo.
Macron se marchará el año que viene y en abril se elegirá a un nuevo presidente. Para estabilizar el nivel de deuda al final de su mandato, su sucesor debería anunciar un presupuesto de austeridad de 125.000 millones de euros, según ese mismo informe gubernamental. Pero ninguno de la docena larga de candidatos declarados o potenciales ha abordado siquiera el asunto. La aspirante de extrema derecha Marine Le Pen, favorita para imponerse en la primera vuelta, promete bajadas de impuestos y más gasto.
Cualquier presidente serio tendría que revisar a fondo los presupuestos sanitario y de pensiones, que no dejan de crecer; optar por medidas tributarias cuidadosas en un país que ya soporta la segunda mayor presión fiscal de la OCDE, solo por detrás de Dinamarca, y aprobar reformas que eleven el potencial de crecimiento. Las probabilidades de que eso suceda, tras una campaña presidencial acalorada y con un Parlamento dividido, son escasas, cuando no nulas. El año que viene puede ser el momento en que el largamente aplazado ajuste de cuentas de Francia con los mercados de bonos se vuelva inevitable.
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El desbarajuste fiscal de Francia se está descontrolando y todo apunta a que irá a peor en los próximos meses. El país se financia a tipos más altos que cualquier otra gran economía de la zona euro. Los pagos de intereses, cada vez más abultados, superan desde hace tiempo los presupuestos franceses de educación o de defensa, pero, con los rendimientos de los bonos a diez años cerca del 4%, la deuda ha empezado a entrar en espiral.. Seguir leyendo
