La ‘adipocira’ es una sustancia jabonosa y blanquecina que se forma en los cadáveres humanos y los animales. Este fenómeno ocurre cuando los cuerpos se descomponen en ambientes muy húmedos y sin oxígeno, como tumbas subterráneas inundadas o que han estado sumergidos en agua, como el fondo de un lago. La grasa corporal experimenta un proceso químico llamado ‘saponificación’ y se transforma en una masa protectora que detiene la putrefacción y preserva los tejidos blandos durante años.. El término proviene del francés adipocire, acuñado por el químico francés Antoine François de Fourcroy en la década de 1780 a partir de la unión del vocablo latino adĭpis (que significa grasa) y la palabra francesa cire (cera). Esta combinación describía a la perfección la textura y apariencia del material resultante de la saponificación.. Durante el traslado masivo de restos humanos desde el antiguo cimetière des Innocents de París (cementerio de los Santos Inocentes) hacia las famosas catacumbas subterráneas de la ciudad, los trabajadores descubrieron que muchos cadáveres amontonados en fosas comunes húmedas no se habían descompuesto de forma habitual, sino que se habían convertido en esta masa sólida. Fourcroy fue el encargado de estudiar las muestras en su laboratorio y documentó este proceso científico por primera vez.. Desde aquel hallazgo a finales del siglo XVIII, la medicina legal, la arqueología y, muy especialmente, la ciencia forense utilizan este mismo término para identificar y denominar así los casos de conservación cadavérica natural por humedad extrema.
La ‘adipocira’ es una sustancia jabonosa y blanquecina que se forma en los cadáveres humanos y los animales. Este fenómeno ocurre cuando los cuerpos se descomponen en ambientes muy húmedos y sin oxígeno, como tumbas subterráneas inundadas o que han estado sumergidos en agua, como el fondo de un lago. La grasa corporal experimenta un proceso químico llamado ‘saponificación’ y se transforma en una masa protectora que detiene la putrefacción y preserva los tejidos blandos durante años.. El término proviene del francés adipocire, acuñado por el químico francés Antoine François de Fourcroy en la década de 1780 a partir de la unión del vocablo latino adĭpis (que significa grasa) y la palabra francesa cire (cera). Esta combinación describía a la perfección la textura y apariencia del material resultante de la saponificación.. Durante el traslado masivo de restos humanos desde el antiguo cimetière des Innocents de París (cementerio de los Santos Inocentes) hacia las famosas catacumbas subterráneas de la ciudad, los trabajadores descubrieron que muchos cadáveres amontonados en fosas comunes húmedas no se habían descompuesto de forma habitual, sino que se habían convertido en esta masa sólida. Fourcroy fue el encargado de estudiar las muestras en su laboratorio y documentó este proceso científico por primera vez.. Desde aquel hallazgo a finales del siglo XVIII, la medicina legal, la arqueología y, muy especialmente, la ciencia forense utilizan este mismo término para identificar y denominar así los casos de conservación cadavérica natural por humedad extrema.
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