Aena ya trabaja en su nuevo plan estratégico, que presentará a finales de este año y que discurre en paralelo al quinquenio regulado 2027-2031, en el que se prevé una inversión de 13.000 millones de euros entre los negocios aeronáutico (regulado) y comercial (no regulado). Para este fin, la multinacional del Ibex-35 controlada por el Estado ha fichado a McKinsey & Company, según consta en documentación oficial y han confirmado fuentes de la empresa. El encargo es clave, ya que el buen desempeño de la red de aeropuertos españoles tiene un peso específico en la economía nacional.
La firma de servicios profesionales estadounidense, considerada la consultora más prestigiosa del mundo, se ha impuesto con su oferta a otras dos propuestas competidoras. Recibirá por sus trabajos a desarrollar durante un año casi un millón de euros.
El nuevo plan de inversiones de Aena para el periodo 2027 a 2031 ha generado gran expectación en el mercado. Según lo calificó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se trata de “la mayor inversión en la red aeroportuaria española de las últimas décadas”. La mayor parte del esfuerzo, hasta 10.000 millones, estará recogido en el tercer Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA 3), por lo que la futura hoja de ruta apuntala la acción de Aena en un contexto de mayor capacidad y nuevas posibilidades comerciales.
La propuesta de DORA, en manos ya de la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) para su revisión, fue aprobada por el consejo de administración que preside Maurici Lucena el pasado 17 de febrero. La previsión es que el documento final salga del Consejo de Ministros en septiembre, con la senda de costes operativos, tarifas y proyecciones de tráfico. Del plan estratégico dependerán más las directrices comerciales y los proyectos de internacionalización; la incorporación de la Inteligencia Artificial a la gestión y la acción para mitigar el impacto de la actividad al medio ambiente. Desde el punto de vista financiero, se espera la confirmación del actual 80% de pay out (parte del beneficio que se dedica a la remuneración a los accionistas).
“Los aeropuertos necesitan ahora incrementar el tamaño de sus instalaciones para no obstaculizar la movilidad de los ciudadanos y el crecimiento económico”, señalaba Aena en un comunicado, que añadía que “algunas de las principales infraestructuras se están acercando al límite de su capacidad técnica por lo que, hasta que se completen las obras, su crecimiento será contenido”.
De los 13.000 millones a invertir, casi 10.000 millones se sufragan gracias a las tasas aeroportuarias que pagan las aerolíneas. Esta montaña de inversión tratará de dar respuesta a un tráfico de 1.690 millones de pasajeros durante los próximos cinco años, según cálculos de Aena, y a la urgencia de mayor capacidad en plazas como Barcelona-El Prat. España vive una era dorada de turismo en la que cada año pulveriza los récords de visitantes; un 80% de los visitantes extranjeros entran en el país por vía aérea.
Además de España, la empresa tiene puesto el foco en el crecimiento internacional. “Aena se ha convertido en una empresa gigantesca, con presencia en España, Brasil, Reino Unido, y de forma indirecta en México y Jamaica. Debe consolidarse la percepción de que es una multinacional con campo base en España”, aseguró el presidente de Aena en la última junta de accionistas celebrada la pasada semana, donde fue ratificado como primer ejecutivo por cuatro años más.
Aena no es la única empresa controlada por el Estado que se ha puesto en manos de los consultores de McKinsey. Correos contrató en 2023 a la firma norteamericana para diseñar un plan de ajuste de gastos. Sin embargo, la empresa de paquetería y servicios postales participada al 100% por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) cambió de proveedor y fichó a KPMG.
Otras instituciones públicas como la Armada Española fichó en 2025 a McKinsey para llevar a cabo un proceso de reorganización interna en pleno bum del sector de la defensa. La consultora norteamericana se impuso a otras grandes firmas como Indra, que pujaba por este encargo.
McKinsey también ha logrado contratos de referencias públicas en alianza con otras grandes firmas de servicios profesionales. Navantia fichó a Boston Consulting y la propia McKinsey para reposicionar el negocio de la empresa de astilleros después de la pandemia, en plena crisis económica y de reconversión del sector naval.
La consultora se posiciona dentro de su sector como una firma de alto valor añadido por el perfil de sus empleados, ya que asegura que contrata a los profesionales más brillantes del mercado.
La multinacional es conocida por la dificultad de acceder a sus filas, dadas las exigencias a los candidatos en los procesos de selección. En España, algunos de sus consultores han acabado en puestos de responsabilidad de las empresas más estratégicas. El consejero independiente de la propia Aena Juan Río Cortés pasó por la firma. Este es el caso también de Carlos Torres y Onur Genç (BBVA), César González-Bueno (ex de Banco Sabadell), Ignacio Madridejos (Ferrovial), Meinrad Spenger (MásOrange), Ángel Vilá (ex de Telefónica), Pedro Larrea (Naturgy), Sergio Oslé (Telefónica) y Víctor Materranz (HSBC y ex del Banco Santander), entre otros.
Aena ya trabaja en su nuevo plan estratégico, que presentará a finales de este año y que discurre en paralelo al quinquenio regulado 2027-2031, en el que se prevé una inversión de 13.000 millones de euros entre los negocios aeronáutico (regulado) y comercial (no regulado). Para este fin, la multinacional del Ibex-35 controlada por el Estado ha fichado a McKinsey & Company, según consta en documentación oficial y han confirmado fuentes de la empresa. El encargo es clave, ya que el buen desempeño de la red de aeropuertos españoles tiene un peso específico en la economía nacional.. Seguir leyendo
