Sería falso decir que los dábamos por muertos, pero desde luego que nadie se esperaba un éxito así.. Tras dos años desaparecidos de la industria musical por su obligado paso por los cuarteles – en Corea del Sur el servicio militar es todavía obligatorio –, el grupo de k-pop BTS ha vuelto a la escena rompiendo todos los récords establecidos y haciendo cifras en venta de discos más propias del siglo pasado que de este.. Desde que se fueron de los escenarios, la banda de J-Hope, Jungkook, Suga, Jim, V y Jimi no ha estado del todo desaparecida; su equipo de redes y marketing se ha encargado de mantener vivo el espíritu del grupo, todo un caladero de fanáticos jóvenes que ya trasciende la península coreana, a través de numerosas filtraciones a la prensa y publicaciones de los músicos realizando el servicio militar en su país.. Y es que para dimensionar los números de BTS hay que entender primero que se trata del mayor grupo del género kpoper – y el pionero, el que sirvió para cimentar las bases del modelo actual –, un negocio que mueve en Corea casi diez mil millones de dólares anuales, el correspondiente al 0,5% de su PIB; todo un entramado de redes discográficas, agencias de representación, derechos editoriales y negocios híbridos con el audiovisual que se ha convertido en la punta de lanza cultural del país asiático.. BTS, desde sus inicios en 2013, se convirtió en la gallina de los huevos de oro de HYBE Corporation, la todopoderosa discográfica local que capitalizó todos sus beneficios y diseñó la banda tal y como hoy la conocemos, una agrupación de chicos de voz melódica y personalidades bien definidas – está el malote, el sensible, el intelectual – que mantienen en sus actuaciones y formas de ser el espíritu local del país, pero dando una vuelta de tuerca a su estética para conquistar también a los adolescentes occidentales.. Con su segundo disco, Wings, batieron récords y lograron vender más de un millón de copias, consiguiendo también convertirse en la primera banda de Corea en entrar en la lista del Billboard 200; por si fuera poco, reemplazaron incluso a los Beatles como única banda que había mantenido cuatro discos al mismo tiempo en las listas de lo más vendido de Estados Unidos. El grupo, desde que en 2017 se proyectara en los mercados occidentales, se convirtió en una verdadera apisonadora de éxitos, récords y logros que trituró a algunas de las figuras más consolidadas de la década.. Pero la edad adulta llegó y tuvieron que irse a la mili, hasta que, en verano de 2025, cumplieron con su servicio a la nación y les dieron la licencia. Aquello se convirtió en todo un acontecimiento de masas que reunió a cientos, miles de fans frente a los cuarteles de Seúl; en las puertas de los centros militares se congregaban fanáticos que esperaban grabar con sus teléfonos la salida de sus ídolos milicos, e incluso se unían a otras muchas masas, algo menores aunque nada desdeñables, que llevaban tiempo manifestándose frente a estos centros para exigir la “liberación” del grupo y su reunificación, como si trataran con presos políticos. Todo un auténtico fenómeno cultural en el país que a punto estuvo de transmutarse en histeria colectiva.. Sin embargo, tras su liberación y para regocijo de los fanáticos, llegó también la señal inexcusable de que el grupo seguía vivo: más fotos en Instagram. La banda, con una actividad inmensa en su cuenta conjunta, comenzó a publicar fotos del reencuentro que no tardaron en recaudar millones de likes; además, la discográfica comenzó a promocionar recopilatorios de grandes éxitos que solo podían significar que el grupo estaba vivo.. Hasta que por fin, ya en 2026, el grupo cumplió el gran deseo de sus fans y anunció un nuevo álbum. Arirang vino a llamarse, un título sin traducción al español que da también nombre a una de las canciones más emblemáticas y folclóricas de Corea; es un tema que opera como el himno oficioso del país y se usa para representar el orgullo nacional: su elección como título también del disco vino a desatar rumores sobre el patriotismo exultante con el que la boy band había salido de los cuarteles.. El disco salió el 20 de marzo de 2026 y, a los diez minutos, supero el millón de copias vendidas en físico; una cifra incluso escalofriante que HYBE salió a confirmar. El álbum colonizó todas las listas locales, de Asia y Estados Unidos, consiguiendo subir las ventas en formato físico, prácticamente extinto para la mayoría de bandas, hasta las tres millones de copias en sus primera veinticuatro horas. En Spotify, acumuló 100 millones de escuchas en la primera semana, pulverizando la barrera de los 400 en dos. Un mes después de la salida del disco, siguen los líderes del Global 200 de Billboard con el tema Swim y mantienen cuatro canciones en el Top 50 global de Spotify. Al mes de su salida, el disco ha logrado romper ya la barrera de los 1.500.000.000 de escuchas, una cifra totalmente exorbitada para la industria.. BTS son una apisonadora no solo en ventas, sino también en poder de convocatoria, pues el día siguiente a la publicación del disco consiguieron reunir a más de 100.000 personas en una plaza de Seúl para presentar el trabajo; además, la gira que acompaña el disco cuenta con noventa fechas multitudinarias por medio mundo y, según publica el medio especializado Bloomberg, espera recaudar cerca de 2000 millones de dólares.. Pero eso no es todo, porque el 27 de marzo Netflix estrenó un documental – BTS: El regreso – donde se detallaba el proceso de creación del nuevo disco en Los Ángeles; en el aparecían los artistas componiendo y grabando desde su salida del ejército y mostraban parte de su vida cotidiana: este documental ha cosechado ya otros 20 millones de espectadores en la plataforma estadounidense.. BTS es un fenómeno de masas que ni siquiera es individual, pues representa el éxito de un modelo de negocio y un género que se ha expandido por todos los rincones del mundo. La agencia HYBE ya es una de las empresas más grandes de Corea y ha abierto delegaciones locales en varios países de Latinoamérica con la idea de replicar este formato de negocio con artistas hispanos; un éxito, desde luego, tan jugoso que apetece repetirlo.
Sería falso decir que los dábamos por muertos, pero desde luego que nadie se esperaba un éxito así.. Tras dos años desaparecidos de la industria musical por su obligado paso por los cuarteles – en Corea del Sur el servicio militar es todavía obligatorio –, el grupo de k-pop BTS ha vuelto a la escena rompiendo todos los récords establecidos y haciendo cifras en venta de discos más propias del siglo pasado que de este.. Desde que se fueron de los escenarios, la banda de J-Hope, Jungkook, Suga, Jim, V y Jimi no ha estado del todo desaparecida; su equipo de redes y marketing se ha encargado de mantener vivo el espíritu del grupo, todo un caladero de fanáticos jóvenes que ya trasciende la península coreana, a través de numerosas filtraciones a la prensa y publicaciones de los músicos realizando el servicio militar en su país.. Y es que para dimensionar los números de BTS hay que entender primero que se trata del mayor grupo del género kpoper – y el pionero, el que sirvió para cimentar las bases del modelo actual –, un negocio que mueve en Corea casi diez mil millones de dólares anuales, el correspondiente al 0,5% de su PIB; todo un entramado de redes discográficas, agencias de representación, derechos editoriales y negocios híbridos con el audiovisual que se ha convertido en la punta de lanza cultural del país asiático.. BTS, desde sus inicios en 2013, se convirtió en la gallina de los huevos de oro de HYBE Corporation, la todopoderosa discográfica local que capitalizó todos sus beneficios y diseñó la banda tal y como hoy la conocemos, una agrupación de chicos de voz melódica y personalidades bien definidas – está el malote, el sensible, el intelectual – que mantienen en sus actuaciones y formas de ser el espíritu local del país, pero dando una vuelta de tuerca a su estética para conquistar también a los adolescentes occidentales.. Con su segundo disco, Wings, batieron récords y lograron vender más de un millón de copias, consiguiendo también convertirse en la primera banda de Corea en entrar en la lista del Billboard 200; por si fuera poco, reemplazaron incluso a los Beatles como única banda que había mantenido cuatro discos al mismo tiempo en las listas de lo más vendido de Estados Unidos. El grupo, desde que en 2017 se proyectara en los mercados occidentales, se convirtió en una verdadera apisonadora de éxitos, récords y logros que trituró a algunas de las figuras más consolidadas de la década.. RM y V, miembros de BTS, tras terminar su servicio militar obligatorioAhn Young-joon / AP. Pero la edad adulta llegó y tuvieron que irse a la mili, hasta que, en verano de 2025, cumplieron con su servicio a la nación y les dieron la licencia. Aquello se convirtió en todo un acontecimiento de masas que reunió a cientos, miles de fans frente a los cuarteles de Seúl; en las puertas de los centros militares se congregaban fanáticos que esperaban grabar con sus teléfonos la salida de sus ídolos milicos, e incluso se unían a otras muchas masas, algo menores aunque nada desdeñables, que llevaban tiempo manifestándose frente a estos centros para exigir la “liberación” del grupo y su reunificación, como si trataran con presos políticos. Todo un auténtico fenómeno cultural en el país que a punto estuvo de transmutarse en histeria colectiva.. Sin embargo, tras su liberación y para regocijo de los fanáticos, llegó también la señal inexcusable de que el grupo seguía vivo: más fotos en Instagram.La banda, con una actividad inmensa en su cuenta conjunta, comenzó a publicar fotos del reencuentro que no tardaron en recaudar millones de likes; además, la discográfica comenzó a promocionar recopilatorios de grandes éxitos que solo podían significar que el grupo estaba vivo.. Hasta que por fin, ya en 2026, el grupo cumplió el gran deseo de sus fans y anunció un nuevo álbum. Arirang vino a llamarse, un título sin traducción al español que da también nombre a una de las canciones más emblemáticas y folclóricas de Corea; es un tema que opera como el himno oficioso del país y se usa para representar el orgullo nacional: su elección como título también del disco vino a desatar rumores sobre el patriotismo exultante con el que la boy band había salido de los cuarteles.. BTS inicia en Corea del Sur la gira mundial de K-Pop con más conciertos de la historia.. El disco salió el 20 de marzo de 2026 y, a los diez minutos, supero el millón de copias vendidas en físico; una cifra incluso escalofriante que HYBE salió a confirmar. El álbum colonizó todas las listas locales, de Asia y Estados Unidos, consiguiendo subir las ventas en formato físico, prácticamente extinto para la mayoría de bandas, hasta las tres millones de copias en sus primera veinticuatro horas. En Spotify, acumuló 100 millones de escuchas en la primera semana, pulverizando la barrera de los 400 en dos. Un mes después de la salida del disco, siguen los líderes del Global 200 de Billboard con el tema Swim y mantienen cuatro canciones en el Top 50 global de Spotify. Al mes de su salida, el disco ha logrado romper ya la barrera de los 1.500.000.000 de escuchas, una cifra totalmente exorbitada para la industria.. BTS son una apisonadora no solo en ventas, sino también en poder de convocatoria, pues el día siguiente a la publicación del disco consiguieron reunir a más de 100.000 personas en una plaza de Seúl para presentar el trabajo; además, la gira que acompaña el disco cuenta con noventa fechas multitudinarias por medio mundo y, según publica el medio especializado Bloomberg, espera recaudar cerca de 2000 millones de dólares.. Pero eso no es todo, porque el 27 de marzo Netflix estrenó un documental – BTS: El regreso – donde se detallaba el proceso de creación del nuevo disco en Los Ángeles; en el aparecían los artistas componiendo y grabando desde su salida del ejército y mostraban parte de su vida cotidiana: este documental ha cosechado ya otros 20 millones de espectadores en la plataforma estadounidense.. BTS es un fenómeno de masas que ni siquiera es individual, pues representa el éxito de un modelo de negocio y un género que se ha expandido por todos los rincones del mundo. La agencia HYBE ya es una de las empresas más grandes de Corea y ha abierto delegaciones locales en varios países de Latinoamérica con la idea de replicar este formato de negocio con artistas hispanos; un éxito, desde luego, tan jugoso que apetece repetirlo.
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