A César Pérez Gellida un vecino de Valladolid le ha dado un misterioso sobre mientras pasea haciendo promoción de su última novela, La piel de una gota (Destino). Dentro del envoltorio hay cien euros, que el escritor, vecino muy popular de la ciudad pucelana, no sabe de dónde salen ni a qué vienen. Se lo guarda solícito a la espera de poder devolvérselos, contará durante la presentación de su libro, si bien a nadie le extraña que a Pérez Gellida le paren por la calle, ni que le hablen de sus cosas, ni que el alcalde se tome un café con él.. Lo que muchos no sabrán hasta que lean su novela es que esa villa amable y querida ha saltado por los aires. Literalmente, usando las palabras de su ‘destructor’, ha reventado. Pero antes de llegar a esto hay una historia personal curiosa y tozuda, que justifica que Pérez Gellida sea uno de los nombres destacados de la novela negra.. Hace quince años, César Pérez Gellida (Valladolid, 1974) se dedicaba a la rentable industria de los videojuegos. Pero se dio cuenta de que había otro latido lejos de ese mundo, que había comenzado a explorar gracias a un insomnio impenitente: la escritura. Siempre con el ruido de un secador de fondo, como cuando era niño y veía a su madre que se arreglaba el pelo, Pérez Gellida inició una travesía que en poco tiempo se transformó en jardín florido.. Su saga de Memento Mori fue una revolución para el género (adaptación a la televisión incluida). Y en 2024, el salto resultó ya cualitativo: conquistó el premio Nadal, el más antiguo de las letras, con Bajo tierra seca, lo que además le unió en un idílico matrimonio con la editorial Destino. Con este sello, Pérez Gellida ha vuelto a ‘matar’. Y lo ha hecho a lo grande.. La novela número 16 del escritor pucelano es un retorno a sus orígenes. Su inspector Ramiro Sancho, que nació en Memento Mori, regresa en esta trama debido a la «presión» de los lectores, que no son solo seguidores, sino que constituyen un colectivo con nombre ya definido: «gellidistas».. La novela está sembrada de pánico, caos y destrucción. A punto de ser padre de gemelas con la inspectora Sara Robles, Sancho asiste a una carnicería en plenas navidades cuando el árbol se desploma y los muertos campan por la plaza mayor. Pérez Gellida define su argumento como de «pánico, caos y destrucción», una forma de novela criminal que dice, no está del todo explotada.. Para darle forma, se ha inventado un sinuoso personaje llamado El Témpano, que dotado de un pasado tormentoso en la guerra del Congo y con una historia personal tirando a triste, maneja las bombas y los cables con absoluta facilidad. El Témpano solo tiene a su mascota, una perra por la que lo daría todo.. «Es difícil evaluar si es mi mejor novela (aunque ya antes de salir a la calle el 16 de septiembre, algunas voces así lo indicaban). La mejor es la que estoy escribiendo ahora. Pero estoy muy contento con el resultado. Los lectores que conozcan al personaje de Sancho estarán encantados y los nuevos lectores, también», señala convencido.. «El objetivo primario era recuperar a Sancho, hacía cuatro años que no escribía de él. Recuperar su voz es el reencuentro de un viejo amigo, no me ha resultado complicado. Lo que no sé es si seguiré exprimiendo el personaje», adelanta para tranquilizar a tanto ‘gellidista’.. Sancho se halla en el centro de la trama, pero no está solo. El malo al que deberá encontrar antes de que vuele toda la ciudad está inspirado en un personaje real, que no quiere citar porque a menos que lea la novela minuciosamente, «no sabrá que es él».. El libro no es un recado a la clase política, no hacen falta novelas para saber que como sociedad somos muy vulnerables. «No creo que El Témpano sea un tipo frío. El lector va conociendo los motivos de por qué decide destruir una ciudad completa, no es solo por la perdida de una mascota, ese el punto de inflexión. Hay una pérdida de personas también. «Cuanto más daño hace, más se le comprende».. Cesar Pérez Gellida ahonda en un asunto relacionado con la mitología lugbara, una religión ancestral que ha sobrevivido gracia a la transmisión oral y que será eje de la trama. «Tenía que tirar de imaginación y ahí surgió la fábula acerca de una gota de divinidad transformada en piel que resulta al mismo tiempo virtud y condena».. Por otro lado, no hay que ser muy avispado para adivinar que tras el alcalde ficticio de Valladolid, Omar Fuentes, se ‘encuentra’ el exalcalde de la ciudad, Óscar Puente y actual ministro de Transportes, aunque el novelista declina ‘oficializar’ esa comparación. Eso sí, intuye que puede haber un ‘movimiento’ en las redes sociales. «Espero infinitos tuits y ojalá le guste, yo creo que le va a gustar. Se la voy a dar en mano (la novela) cuando lo vea».. Niega, aun así, que su libro sea un «recado a la clase política. Somos muy vulnerables como sociedad, no hace falta que escribamos una novela para decirlo. A mí lo que me apetecía era demostrar que una persona conocimientos puede poner en jaque a un país entero».. No es una novela de explosivos, pasan otras muchas cosas que son peores, va contra la casta de la ciudad. Pero, matiza, «no es una novela de explosivos; pasan otras muchas cosas que son peores, va contra la casta de la ciudad y contra sus habitantes», a los que pide perdón por haber borrado la cara de la ciudad, aunque sea en la ficción.. Pérez Gellida, una persona muy musical que sin embargo, necesita el ruido de un secador de pelo para poder trabajar (lleva en su vida de narrador 700 aparatos quemados) ha hecho un giro en el título, que aunque lo parezca no tiene que ver con el disco En brazos de la fiebre, de Héroes del Silencio, de sus favoritos. En los actos que rodean la presentación y que han sembrado Valladolid de posters con su cara y su portada, estará muy presente el grupo Siloé, con el que el propio Gellida ha colaborado en un tema. De ahí su raza musical.. Pérez Gellida es -además de insomne, llevar gorra y perilla como forma de uniforme, tener (asegura) una sola americana, adorar a su mujer y a su hijo Hugo, ‘usar’ secador siendo calvo, compositor destacado y ser profundamente risueño-, una persona enormemente querida por sus amigos.. Muchos de ellos acudieron en el teatro Zorrilla de la ciudad al bautizo de la novela, empezando por su íntima Dolores Redondo y terminando por JJ Vaquero y Álex Clavero; el escritor Santiago Díaz; los actores Javier Varela y Hovik Keuchkerian, (que le pidió ser el Sancho en la posible adaptación de esta novela ‘bajo amenaza’); y el grupo Siloé, que interpretó su canción Terrorismo emocional. También participaron a través de un vídeo otros grandes conocidos del autor como Alberto Chicote, Juan Gómez-Jurado, Mikel Santiago y Blue Jeans.
A César Pérez Gellida un vecino de Valladolid le ha dado un misterioso sobre mientras pasea haciendo promoción de su última novela, La piel de una gota (Destino). Dentro del envoltorio hay cien euros, que el escritor, vecino muy popular de la ciudad pucelana, no sabe de dónde salen ni a qué vienen. Se lo guarda solícito a la espera de poder devolvérselos, contará durante la presentación de su libro, si bien a nadie le extraña que a Pérez Gellida le paren por la calle, ni que le hablen de sus cosas, ni que el alcalde se tome un café con él.. Lo que muchos no sabrán hasta que lean su novela es que esa villa amable y querida ha saltado por los aires. Literalmente, usando las palabras de su ‘destructor’, ha reventado. Pero antes de llegar a esto hay una historia personal curiosa y tozuda, que justifica que Pérez Gellida sea uno de los nombres destacados de la novela negra.. Hace quince años, César Pérez Gellida (Valladolid, 1974) se dedicaba a la rentable industria de los videojuegos. Pero se dio cuenta de que había otro latido lejos de ese mundo, que había comenzado a explorar gracias a un insomnio impenitente: la escritura. Siempre con el ruido de un secador de fondo, como cuando era niño y veía a su madre que se arreglaba el pelo, Pérez Gellida inició una travesía que en poco tiempo se transformó en jardín florido.. Su saga de Memento Mori fue una revolución para el género (adaptación a la televisión incluida). Y en 2024, el salto resultó ya cualitativo: conquistó el premio Nadal, el más antiguo de las letras, con Bajo tierra seca, lo que además le unió en un idílico matrimonio con la editorial Destino. Con este sello, Pérez Gellida ha vuelto a ‘matar’. Y lo ha hecho a lo grande.. Pérez Gellida, con su novela.Carlos de Francisco/Destino. La novela número 16 del escritor pucelano es un retorno a sus orígenes. Su inspector Ramiro Sancho, que nació en Memento Mori, regresa en esta trama debido a la «presión» de los lectores, que no son solo seguidores, sino que constituyen un colectivo con nombre ya definido: «gellidistas».. La novela está sembrada de pánico, caos y destrucción. A punto de ser padre de gemelas con la inspectora Sara Robles, Sancho asiste a una carnicería en plenas navidades cuando el árbol se desploma y los muertos campan por la plaza mayor. Pérez Gellida define su argumento como de «pánico, caos y destrucción», una forma de novela criminal que dice, no está del todo explotada.. Para darle forma, se ha inventado un sinuoso personaje llamado El Témpano, que dotado de un pasado tormentoso en la guerra del Congo y con una historia personal tirando a triste, maneja las bombas y los cables con absoluta facilidad. El Témpano solo tiene a su mascota, una perra por la que lo daría todo.. «Es difícil evaluar si es mi mejor novela (aunque ya antes de salir a la calle el 16 de septiembre, algunas voces así lo indicaban). La mejor es la que estoy escribiendo ahora. Pero estoy muy contento con el resultado. Los lectores que conozcan al personaje de Sancho estarán encantados y los nuevos lectores, también», señala convencido.. El autor, en la plaza mayor, donde sucede gran parte de la trama.Carlos de Francisco/Destino. «El objetivo primario era recuperar a Sancho, hacía cuatro años que no escribía de él. Recuperar su voz es el reencuentro de un viejo amigo, no me ha resultado complicado. Lo que no sé es si seguiré exprimiendo el personaje», adelanta para tranquilizar a tanto ‘gellidista’.. Sancho se halla en el centro de la trama, pero no está solo. El malo al que deberá encontrar antes de que vuele toda la ciudad está inspirado en un personaje real, que no quiere citar porque a menos que lea la novela minuciosamente, «no sabrá que es él».. El libro no es un recado a la clase política, no hacen falta novelas para saber que como sociedad somos muy vulnerables. «No creo que El Témpano sea un tipo frío. El lector va conociendo los motivos de por qué decide destruir una ciudad completa, no es solo por la perdida de una mascota, ese el punto de inflexión. Hay una pérdida de personas también. «Cuanto más daño hace, más se le comprende».. Cesar Pérez Gellida ahonda en un asunto relacionado con la mitología lugbara, una religión ancestral que ha sobrevivido gracia a la transmisión oral y que será eje de la trama. «Tenía que tirar de imaginación y ahí surgió la fábula acerca de una gota de divinidad transformada en piel que resulta al mismo tiempo virtud y condena».. El escritor, con una vista de la ciudad de Valladolid.Carlos de Francisco/Destino. Por otro lado, no hay que ser muy avispado para adivinar que tras el alcalde ficticio de Valladolid, Omar Fuentes, se ‘encuentra’ el exalcalde de la ciudad, Óscar Puente y actual ministro de Transportes, aunque el novelista declina ‘oficializar’ esa comparación. Eso sí, intuye que puede haber un ‘movimiento’ en las redes sociales. «Espero infinitos tuits y ojalá le guste, yo creo que le va a gustar. Se la voy a dar en mano (la novela) cuando lo vea».. Niega, aun así, que su libro sea un «recado a la clase política. Somos muy vulnerables como sociedad, no hace falta que escribamos una novela para decirlo. A mí lo que me apetecía era demostrar que una persona conocimientos puede poner en jaque a un país entero».. No es una novela de explosivos, pasan otras muchas cosas que son peores, va contra la casta de la ciudad. Pero, matiza, «no es una novela de explosivos; pasan otras muchas cosas que son peores, va contra la casta de la ciudad y contra sus habitantes», a los que pide perdón por haber borrado la cara de la ciudad, aunque sea en la ficción.. Pérez Gellida, una persona muy musical que sin embargo, necesita el ruido de un secador de pelo para poder trabajar (lleva en su vida de narrador 700 aparatos quemados) ha hecho un giro en el título, que aunque lo parezca no tiene que ver con el disco En brazos de la fiebre, de Héroes del Silencio, de sus favoritos. En los actos que rodean la presentación y que han sembrado Valladolid de posters con su cara y su portada, estará muy presente el grupo Siloé, con el que el propio Gellida ha colaborado en un tema. De ahí su raza musical.. César Pérez Gellida.Carlos de Francisco/Destino. Pérez Gellida es -además de insomne, llevar gorra y perilla como forma de uniforme, tener (asegura) una sola americana, adorar a su mujer y a su hijo Hugo, ‘usar’ secador siendo calvo, compositor destacado y ser profundamente risueño-, una persona enormemente querida por sus amigos.. Muchos de ellos acudieron en el teatro Zorrilla de la ciudad al bautizo de la novela, empezando por su íntima Dolores Redondo y terminando por JJ Vaquero y Álex Clavero; el escritor Santiago Díaz; los actores Javier Varela y Hovik Keuchkerian, (que le pidió ser el Sancho en la posible adaptación de esta novela ‘bajo amenaza’); y el grupo Siloé, que interpretó su canción Terrorismo emocional. También participaron a través de un vídeo otros grandes conocidos del autor como Alberto Chicote, Juan Gómez-Jurado, Mikel Santiago y Blue Jeans.
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