Conocemos como ‘incongruencia’ a la falta de lógica o a la contradicción evidente entre las partes de una misma idea, un relato o un comportamiento humano.. Su etimología nace de la unión del prefijo de negación in- junto al verbo latino congruere, empleado para hablar de elementos que coincidían a la perfección o avanzaban unidos hacia un mismo fin.. Pero resulta curioso comprobar que utilizamos el término incongruencia a diario para señalar que algo falla, aunque casi nunca empleamos su versión positiva, ‘congruencia’, para indicar que las cosas tienen sentido. Cuando un discurso funciona o alguien actúa de acuerdo a sus principios preferimos recurrir a términos mucho más habituales como ‘coherencia’, dejando el vocablo congruencia para textos jurídicos o puramente académicos.
Conocemos como ‘incongruencia’ a la falta de lógica o a la contradicción evidente entre las partes de una misma idea, un relato o un comportamiento humano.. Su etimología nace de la unión del prefijo de negación in- junto al verbo latino congruere, empleado para hablar de elementos que coincidían a la perfección o avanzaban unidos hacia un mismo fin.. Pero resulta curioso comprobar que utilizamos el término incongruencia a diario para señalar que algo falla, aunque casi nunca empleamos su versión positiva, ‘congruencia’, para indicar que las cosas tienen sentido. Cuando un discurso funciona o alguien actúa de acuerdo a sus principios preferimos recurrir a términos mucho más habituales como ‘coherencia’, dejando el vocablo congruencia para textos jurídicos o puramente académicos.
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