Sí, ya es posible conducir sin manos ni pies en España. Tres años después de que el Ford Mustang Mach-e estrenara el sistema de conducción autónoma nivel 2+, bautizado como Blue Cruise, la marca ha conseguido homologarlo y ya está disponible para poder utilizarlo en autopistas y autovías de nuestro país. Uno de los modelos que lo monta es el Kuga, fabricado en territorio nacional, aunque también está disponible en diferentes motorizaciones del Puma y, a partir de otoño, podrá equiparse en el Ranger PHEV.. No es un acontecimiento cualquiera. La marca del óvalo azul es el primer fabricante que consigue legalizarlo en nuestro país. Se trata de un elemento que controla de forma autónoma la dirección, velocidad, frenada y distancia de seguridad con otros vehículos. Para ponerlo en práctica, nos vamos hasta el norte de la Comunidad de Madrid. Lo activamos fácilmente en el volante, de forma similar al limitador o al control de crucero.. Preciso, pero con aspectos a mejorar. Ajustamos la velocidad a la que queremos circular, limitada al máximo de la vía y, magia. El coche se conduce solo. Lee en tiempo real la señalización de la carretera, adecuando la velocidad según la vía y frenando cuando detecta un coche a escasos metros. Para mi sorpresa, lo cierto es que reduce de forma paulatina, sin frenar de manera brusca, sino todo lo contrario. También mantiene el coche dentro del carril, aunque durante la prueba pudimos comprobar cómo sufría algún despiste, teniendo que corregir la dirección de forma manual para evitar invadir el carril contiguo.. Precisamente este cambio de carril es uno de los aspectos claramente a mejorar, porque además hay que hacerlo manualmente. Ponemos el intermitente, giramos y, una vez en el nuevo carril, vuelve a activarse de forma automática. A pesar de ser un sistema que conduce de forma suave, es cierto que cuando el lector de señales percibe un cambio en la limitación de 120 km/h a 80 (por ejemplo), realiza algunos frenazos que pueden resultar peligrosos por su brusquedad.. Para garantizar la seguridad, se encarga en todo momento de monitorizar que el conductor mire a la calzada y se cerciora de que puede intervenir en caso de que sea necesario. Porque sí, en algunos momentos en los que hay curvas que percibe cierto riesgo, nos pide coger el volante, aunque puede ser algo sensible, requiriendo de nuestra atención en momentos sin especial peligro. Es estricto. La cámara que vigila nuestra vista no nos deja responder un WhatsApp o apreciar el paisaje. Una vez han pasado ocho segundos desde que detecta que no estamos prestando atención, comienza a emitir señales acústicas y visuales.. Disponible en el 90% de España. Puede ir más allá. Si advierte que nos ha podido pasar algo, empieza a frenar de forma intermitente para llamar nuestra atención, aunque no resulta especialmente brusco ni peligroso. Si el piloto no retoma la atención o la conducción, el coche puede llegar incluso a detenerse, aunque si lo hace, el sistema vuelve a activarse de forma automática. Más allá de aspectos que podrían mejorarse, te permite relajarte bastante, dejando de un lado la atención habitual en recorridos extensos. Personalmente, me parece bastante cómodo y puede resultar muy útil para todos aquellos que suelen hacer viajes largos de forma habitual, aunque podrían pulirse algunos aspectos.. Gracias al mapeo de la marca de la red de carreteras, se puede hacer uso en el 90% de autopistas y autovías de España, y en el 94% de otros 15 países del continente europeo. Pero este sistema no está disponible en todos los vehículos, solo en las versiones híbrida y enchufable del Kuga o las híbridas y eléctrica del Puma. Puede adquirirse mediante el paquete Tech (cuya tecnología oscila entre 1.000 y 1.500 euros), aunque habrá que contratar aparte una suscripción: mensual, por 24,99 euros; anual, por 280; o permanente, por 1.500. Sin embargo, también podemos equiparlo de serie si optamos por las versiones especiales BlueCruise Edition, que ya llevan incluidos todos los servicios.
Sí, ya es posible conducir sin manos ni pies en España. Tres años después de que el Ford Mustang Mach-e estrenara el sistema de conducción autónoma nivel 2+, bautizado como Blue Cruise, la marca ha conseguido homologarlo y ya está disponible para poder utilizarlo en autopistas y autovías de nuestro país. Uno de los modelos que lo monta es el Kuga, fabricado en territorio nacional, aunque también está disponible en diferentes motorizaciones del Puma y, a partir de otoño, podrá equiparse en el Ranger PHEV.. No es un acontecimiento cualquiera. La marca del óvalo azul es el primer fabricante que consigue legalizarlo en nuestro país. Se trata de un elemento que controla de forma autónoma la dirección, velocidad, frenada y distancia de seguridad con otros vehículos. Para ponerlo en práctica, nos vamos hasta el norte de la Comunidad de Madrid. Lo activamos fácilmente en el volante, de forma similar al limitador o al control de crucero.. Preciso, pero con aspectos a mejorar. Ajustamos la velocidad a la que queremos circular, limitada al máximo de la vía y, magia. El coche se conduce solo. Lee en tiempo real la señalización de la carretera, adecuando la velocidad según la vía y frenando cuando detecta un coche a escasos metros. Para mi sorpresa, lo cierto es que reduce de forma paulatina, sin frenar de manera brusca, sino todo lo contrario. También mantiene el coche dentro del carril, aunque durante la prueba pudimos comprobar cómo sufría algún despiste, teniendo que corregir la dirección de forma manual para evitar invadir el carril contiguo.. Precisamente este cambio de carril es uno de los aspectos claramente a mejorar, porque además hay que hacerlo manualmente. Ponemos el intermitente, giramos y, una vez en el nuevo carril, vuelve a activarse de forma automática. A pesar de ser un sistema que conduce de forma suave, es cierto que cuando el lector de señales percibe un cambio en la limitación de 120 km/h a 80 (por ejemplo), realiza algunos frenazos que pueden resultar peligrosos por su brusquedad.. Para garantizar la seguridad, se encarga en todo momento de monitorizar que el conductor mire a la calzada y se cerciora de que puede intervenir en caso de que sea necesario. Porque sí, en algunos momentos en los que hay curvas que percibe cierto riesgo, nos pide coger el volante, aunque puede ser algo sensible, requiriendo de nuestra atención en momentos sin especial peligro. Es estricto. La cámara que vigila nuestra vista no nos deja responder un WhatsApp o apreciar el paisaje. Una vez han pasado ocho segundos desde que detecta que no estamos prestando atención, comienza a emitir señales acústicas y visuales.. Disponible en el 90% de España. Puede ir más allá. Si advierte que nos ha podido pasar algo, empieza a frenar de forma intermitente para llamar nuestra atención, aunque no resulta especialmente brusco ni peligroso. Si el piloto no retoma la atención o la conducción, el coche puede llegar incluso a detenerse, aunque si lo hace, el sistema vuelve a activarse de forma automática. Más allá de aspectos que podrían mejorarse, te permite relajarte bastante, dejando de un lado la atención habitual en recorridos extensos. Personalmente, me parece bastante cómodo y puede resultar muy útil para todos aquellos que suelen hacer viajes largos de forma habitual, aunque podrían pulirse algunos aspectos.. Gracias al mapeo de la marca de la red de carreteras, se puede hacer uso en el 90% de autopistas y autovías de España, y en el 94% de otros 15 países del continente europeo. Pero este sistema no está disponible en todos los vehículos, solo en las versiones híbrida y enchufable del Kuga o las híbridas y eléctrica del Puma. Puede adquirirse mediante el paquete Tech (cuya tecnología oscila entre 1.000 y 1.500 euros), aunque habrá que contratar aparte una suscripción: mensual, por 24,99 euros; anual, por 280; o permanente, por 1.500. Sin embargo, también podemos equiparlo de serie si optamos por las versiones especiales BlueCruise Edition, que ya llevan incluidos todos los servicios.
