El Ejecutivo de Pedro Sánchez sigue insistiendo en que España ni participa ni permite el uso de su espacio aéreo o de sus bases en operaciones ligadas a la guerra de Irán. Sin embargo, los movimientos de aeronaves estadounidenses desde Rota y Morón introducen grietas en ese relato oficial: vuelos recientes con destino a enclaves militares de EEUU en el Mediterráneo, como Chania o Souda, o de África, como Yibuti, evidencian que estas instalaciones continúan funcionando como nodos logísticos en la ofensiva del Ejército de Donald Trump. El Gobierno se aferra a su versión mientras trata de pasar por alto un elemento sustancial: la autorización de planes de vuelo que, aunque formalmente tengan como destino otras bases, acaban integrándose en la operativa del conflicto en Oriente Próximo. Una omisión que, en la práctica, confirma que Rota y Morón siguen insertas en la cadena de apoyo militar del Ejército de Trump.. Este mismo lunes, un avión militar estadounidense despegó de Rota con destino a la base de Chania, en Creta, enclave habitual de tránsito y reabastecimiento en operaciones de EEUU en el Mediterráneo oriental. El viernes pasado, otra aeronave partió hacia Yibuti, donde Washington mantiene una de sus principales bases en África —clave en su proyección hacia Oriente Medio—. Ese mismo día, tres aviones militares de EEUU despegaron hacia Chania, isla en la que incluso hubo algunas protestas por la presencia de un portaaviones USS Gerald Ford integrado en el despliegue militar en Oriente Próximo. Según informa el diario El Mundo, son más de 70 los planes de vuelo desde Rota y Morón comunicados a las Fuerzas Armadas españolas por parte del ejército de Donald Trump que, además, registran una actividad superior a la media en días clave de la ofensiva.. Según la citada información, los primeros días tras el estallido del conflicto, al menos doce aeronaves partieron desde Rota y Morón hacia otras bases de Europa y África, despegues que han continuado sin ningún tipo de impedimento por parte del Gobierno español y mientras el mismo insiste en el lema antibelicista de ‘no a la guerra’. No obstante, la ministra de Defensa, Margarita Robles, dijo este mismo lunes que «desde el primer momento» se le trasladó «clarísimamente» al Gobierno de Trump y su Ejército que no se autorizaba el uso de las bases ni del espacio aéreo español para «actuaciones que tengan que ver con la guerra de Irán».. Pero el Gobierno continúa autorizando las llegadas y las salidas de aviones tipo Hércules -de transporte táctico militar- y Globemaster -utilizado para tropas y suministros- desde estas bases, pasando por alto el uso y destino de las mismas. De hecho, aunque justo después del estallido de la guerra la tendencia de las aeronaves estadounidenses fue de salida de las bases españolas, posteriormente ha habido también aterrizajes, tanto desde Estados Unidos como desde la base alemana de Ramstein, donde precisamente llegó un Super Hércules -de transporte militar- el pasado viernes.. Mientras, Sánchez mantiene el ‘no a la guerra’ como eje discursivo, aunque con crecientes matices en la práctica. Este domingo, en una carta dirigida a la militancia, insistía en que la paz «no es una consigna, sino una convicción» y que «esta guerra ilegal tiene que acabar ya». La misiva también incorporaba una crítica a quienes «hablan de la paz pero nunca molestan a quienes hacen la guerra», en una alusión implícita a la posición tibia que denuncian que el PP tiene respecto a Donald Trump. La paradoja es que, al mismo tiempo, el propio Gobierno continúa autorizando planes de vuelo estadounidenses desde las bases de Rota y Morón.. Precisamente, el PP denunció este lunes los «mensajes contradictorios» por parte del Ejecutivo. Los populares subrayan la incoherencia entre llevar un mes negando su «cooperación» en el conflicto y, en paralelo, demorar a este lunes el anuncio de cerrar el espacio aéreo a aeronaves vinculadas a la guerra. A su juicio, estos movimientos evidencian que el discurso político del Gobierno no termina de alinearse con las decisiones operativas.. «Yo creo que es una hipocresía, una más. Hemos visto cómo incluso la ministra de Defensa decía que se estaban cumpliendo los convenios y hemos visto cómo han salido fragatas», dijo la portavoz del PP en el Senado, Alicia García, en alusión al buque de guerra español Cristóbal Colón, que partió a Chipre tras un ataque de Irán. A su entender, tanto el envío del buque como «los aviones que han estado circulando» evidencian que la pancarta de Sánchez del ‘No a la guerra’ es «de pacotilla».
La ministra de Defensa insistió este lunes en que España no autoriza el uso de sus bases ni de su espacio aéreo para «actuaciones que tengan que ver con la guerra de Irán», si bien ya han registrado 70 planes de vuelo desde Rota y Morón desde el inicio del conflicto.
El Ejecutivo de Pedro Sánchez sigue insistiendo en que España ni participa ni permite el uso de su espacio aéreo o de sus bases en operaciones ligadas a la guerra de Irán. Sin embargo, los movimientos de aeronaves estadounidenses desde Rota y Morón introducen grietas en ese relato oficial: vuelos recientes con destino a enclaves militares de EEUU en el Mediterráneo, como Chania o Souda, o de África, como Yibuti, evidencian que estas instalaciones continúan funcionando como nodos logísticos en la ofensiva del Ejército de Donald Trump. El Gobierno se aferra a su versión mientras trata de pasar por alto un elemento sustancial: la autorización de planes de vuelo que, aunque formalmente tengan como destino otras bases, acaban integrándose en la operativa del conflicto en Oriente Próximo. Una omisión que, en la práctica, confirma que Rota y Morón siguen insertas en la cadena de apoyo militar del Ejército de Trump.. Este mismo lunes, un avión militar estadounidense despegó de Rota con destino a la base de Chania, en Creta, enclave habitual de tránsito y reabastecimiento en operaciones de EEUU en el Mediterráneo oriental. El viernes pasado, otra aeronave partió hacia Yibuti, donde Washington mantiene una de sus principales bases en África —clave en su proyección hacia Oriente Medio—. Ese mismo día, tres aviones militares de EEUU despegaron hacia Chania, isla en la que incluso hubo algunas protestas por la presencia de un portaaviones USS Gerald Ford integrado en el despliegue militar en Oriente Próximo. Según informa el diario El Mundo, son más de 70 los planes de vuelo desde Rota y Morón comunicados a las Fuerzas Armadas españolas por parte del ejército de Donald Trump que, además, registran una actividad superior a la media en días clave de la ofensiva.. Según la citada información, los primeros días tras el estallido del conflicto, al menos doce aeronaves partieron desde Rota y Morón hacia otras bases de Europa y África, despegues que han continuado sin ningún tipo de impedimento por parte del Gobierno español y mientras el mismo insiste en el lema antibelicista de ‘no a la guerra’. No obstante, la ministra de Defensa, Margarita Robles, dijo este mismo lunes que «desde el primer momento» se le trasladó «clarísimamente» al Gobierno de Trump y su Ejército que no se autorizaba el uso de las bases ni del espacio aéreo español para «actuaciones que tengan que ver con la guerra de Irán».. Pero el Gobierno continúa autorizando las llegadas y las salidas de aviones tipo Hércules -de transporte táctico militar- y Globemaster -utilizado para tropas y suministros- desde estas bases, pasando por alto el uso y destino de las mismas. De hecho, aunque justo después del estallido de la guerra la tendencia de las aeronaves estadounidenses fue de salida de las bases españolas, posteriormente ha habido también aterrizajes, tanto desde Estados Unidos como desde la base alemana de Ramstein, donde precisamente llegó un Super Hércules -de transporte militar- el pasado viernes.. Mientras, Sánchez mantiene el ‘no a la guerra’ como eje discursivo, aunque con crecientes matices en la práctica. Este domingo, en una carta dirigida a la militancia, insistía en que la paz «no es una consigna, sino una convicción» y que «esta guerra ilegal tiene que acabar ya». La misiva también incorporaba una crítica a quienes «hablan de la paz pero nunca molestan a quienes hacen la guerra», en una alusión implícita a la posición tibia que denuncian que el PP tiene respecto a Donald Trump. La paradoja es que, al mismo tiempo, el propio Gobierno continúa autorizando planes de vuelo estadounidenses desde las bases de Rota y Morón.. Precisamente, el PP denunció este lunes los «mensajes contradictorios» por parte del Ejecutivo. Los populares subrayan la incoherencia entre llevar un mes negando su «cooperación» en el conflicto y, en paralelo, demorar a este lunes el anuncio de cerrar el espacio aéreo a aeronaves vinculadas a la guerra. A su juicio, estos movimientos evidencian que el discurso político del Gobierno no termina de alinearse con las decisiones operativas.. «Yo creo que es una hipocresía, una más. Hemos visto cómo incluso la ministra de Defensa decía que se estaban cumpliendo los convenios y hemos visto cómo han salido fragatas», dijo la portavoz del PP en el Senado, Alicia García, en alusión al buque de guerra español Cristóbal Colón, que partió a Chipre tras un ataque de Irán. A su entender, tanto el envío del buque como «los aviones que han estado circulando» evidencian que la pancarta de Sánchez del ‘No a la guerra’ es «de pacotilla».
