Un laboratorio que colabora con la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó el miércoles que la cepa responsable de la muerte de tres personas a bordo del crucero MV Hondius, que actualmente está anclado frente a Cabo Verde y debe navegar a las Islas Canarias, es la cepa de los Andes, también conocida como la cepa del Nuevo Mundo. Este virus, originario de las Américas, pertenece a la cepa de hantavirus del Nuevo Mundo, junto con la llamada cepa del Viejo Mundo que se encuentra principalmente en Europa y Asia, con solo unos pocos casos documentados de transmisión de persona a persona. Como explica Noemí Sevilla, presidenta del Centro de Investigación de Salud Animal del CSIC, a 20minutos, «este virus tiene muchas cepas, pero se dividen en dos grupos (o nubes): las del Nuevo Mundo, que son todas de América, y las del Viejo Mundo». Entre todos los virus de los Andes conocidos tanto del Nuevo Mundo como del Viejo Mundo, solo la cepa andina ha sido documentada como capaz de transmisión de humano a humano. No el resto. La tasa de transmisión de persona a persona es muy baja y requiere contacto cercano. Cada cepa también presenta características clínicas distintas. El hantavirus andino o del Nuevo Mundo, formalmente conocido como síndrome pulmonar por hantavirus (HPS), conduce principalmente a problemas pulmonares graves como neumonía e insuficiencia respiratoria, lo que hace que los pacientes desarrollen rápidamente edema con muy poco tiempo para responder. El investigador añade que la cepa europea y la asiática (o del Viejo Mundo) «produce una patología totalmente diferente» y que «no se ha documentado ningún caso de transmisión de humano a humano» de estas. En este caso, los pacientes sufren de insuficiencia renal. Estos efectos altamente divergentes se deben a «las células en las que se replica principalmente»: la cepa del Viejo Mundo ataca principalmente los riñones, mientras que la cepa del Nuevo Mundo ataca el sistema respiratorio. Esta opinión es compartida por Juan José Badiola, profesor emérito de Sanidad Animal de la Universidad de Zaragoza (Unizar), quien también destaca las diferencias clínicas entre las dos cepas.
Un laboratorio que colabora con la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado este miércoles que la cepa que ha causado la muerte por hantavirus a tres personas en el crucero MV Hondius, que se encuentra fondeando frente a Cabo Verde y tiene previsto llegar a Canarias, es la de Andes, conocida también como la cepa del Nuevo Mundo. Originaria de América, esta es una de las dos principales cepas de hantavirus —y de la que hay documentados escasos casos de contagios de persona a persona— junto con la llamada cepa Viejo Mundo, que es la prevalente en Europa y Asia.
Según explica a 20minutos la presidenta del Centro de Investigación de Salud Animal del CSIC, Noemí Sevilla, «este virus tiene muchas cepas, pero hay dos familias (clouds) que se denominan Nuevo Mundo, que son todas las de América, y Viejo Mundo. De todas las conocidas, tanto del Nuevo Mundo como del Viejo Mundo, Andes [Nuevo Mundo] es la única que se ha descrito que se transmite de humano a humano. El resto no. Y la capacidad de transmisibilidad de humano a humano es muy baja y en condiciones de mucha proximidad«.
La presentación clínica de cada una de las cepas es diferente. La de Andes o Nuevo Mundo, denominada formalmente síndrome pulmonar por hantavirus (SPH), produce principalmente complicaciones pulmonares como neumonía y fallos respiratorios ante los que los pacientes «empiezan a desarrollar edema y tienen muy poco tiempo para reaccionar«. Mientras que la cepa europea y asiática o del Viejo Mundo «produce una patología totalmente distinta» y de ellas no se ha documentado «ningún caso de transmisión de humano a humano», agrega la investigadora. En este caso, los pacientes presentan fallo renal.
Estas afectaciones tan diferentes se explican en «las céluluas en las que replique principalmente»: la diana de la cepa Viejo Mundo son los riñones; en cambio, la cepa Nuevo Mundo ataca el aparato respiratorio.
Con Sevilla coincide el catedrático emérito de Sanidad Animal de la Universidad de Zaragoza (Unizar), Juan José Badiola, que también señala las diferencias clínicas entre ambos linajes. «La de América causa daños cardiopulmonares y evoluciona súbitamente, de repente se ponen muy malos, se ahogan y hay que disponer de respirador mecánico».
El crucero de lujo partió de Ushuaia (Argentina) el 1 de abril siguió un itinerario a través del Atlántico Sur, con múltiples escalas en regiones remotas y ecológicamente diversas. Un pasajero neerlandés fue el primer fallecido, el pasado día 11, en el barco, cinco días después de presentar síntomas y tras sufrir «distrés respiratorio severo«, según indica el Ministerio de Sanidad. Su esposa desembarcó el 24 de abril con síntomas gastrointestinales en la isla de Santa Elena, en mitad del Atlántico, y tomó un vuelo a Johannesburgo (Sudáfrica), pero murió en los servicios de emergencia de un hospital de esa ciudad el pasado 26 de abril tras un «rápido deterioro». Ambos habían viajado por Sudamérica, incluida Argentina, antes de embarcar en el crucero.
La tasa de mortalidad de la cepa Andes ronda el 38%, según apunta el epidemiólogo Badiola. En Argentina, desde junio del año pasado se han contabilizado 101 casos, de los cuales 32 fallecieron, por lo que la tasa de letalidad se sitúa en el 31,7%.
En cambio, la cepa Viejo Mundo, agrega Badiola, causa un «síndrome hemorrágico febril asociado a insuficiencia renal» (FHSR) y su mortalidad es «menos elevada» que la de Andes. Según apunta el catedrático de Medicina de la Universidad de Anglia del Este (Reino Unido) Paul Hunter a Science Media Centre España, en torno al 10%. «La mortalidad depende de la disponibilidad de tratamiento», agrega Badiola, que también recalca que de este linaje no se han documentado contagios de persona a persona.
La infección por hantavirus es una enfermedad zoonósica (transmisibles de animales vertebrados a humanos). Las dos cepas principales comienzan a presentarse, no obstante, con una sintomatología «parecida» y similar a un «síndrome gripal», explica Badiola. Ambos síndromes, agrega Sanidad en un comunicado, pueden causar «fiebre, trombocitopenia y leucocitosis».
«Nada que ver con el covid»
En comparación con el covid, tanto Sevilla como Badiola subrayan que el hantavirus se contagia muy raramente entre personas, mientras que el coronavirus es «muchísimo más contagioso». El hantavirus «es más peligroso porque la mortalidad es alta, pero no tiene nada que ver con el covid, que se transmite por el aire. Con este virus no es el caso. Con hantavirus, para que tú te contagies, tienes que tener una relación muy estrecha con la persona [contagiada], pero muy estrecha tipo beso o estar encerrado en una habitación muy pequeña. La probabilidad de que te infectes es bajísima«, asegura Sevilla.
El índice de contagio es «muy diferente al covid». De hecho, «la famosa R«, que se refiere al número primedio de personas que se contagian por tener contacto con una persona enferma, «es prácticamente cero«, apunta Sevilla. «La población puede estar relativamente tranquila. No vamos a tener una epidemia».
Ha habido brotes previos en el mundo, en EEUU, Argentina, Chile, Taiwán… No es nada nuevo. Lo diferente ahora es su internacionalidad y que aparece en un barco en un mar muy grande»
En la misma línea se pronuncia Badiola: «No veo riesgo pandémico de momento porque no son los primeros brotes que aparecen, ha habido brotes previos en el mundo, EEUU, Argentina, Chile, Taiwán… No es nada nuevo. Lo diferente ahora es su internacionalidad y el hecho de que aparezca en un barco que está navegando por el Atlántico, un mar muy grande. Esto en el Mediterráneo en una noche habría sido un asunto resuelto», asegura, por la disponibilidad de hospitales «próximos» y «preparados».
Los hantavirus se transmiten principalmente por repirar partículas de aire contaminadas por excreciones de roedores infectados (orina, heces o saliva) o a través del contacto directo con los ratones o por sus mordeduras, aunque este último supuesto es más raro. La enfermedad se descubrió en Corea del Sur —lleva su nombre por el río Hantan—.
Según ha informado el Ministerio de Sanidad, la transmisión entre personas es muy poco frecuente y, cuando ocurre, suele estar asociada a contactos muy estrechos y directos con individuos sintomáticos. El periodo de incubación suele situarse entre una y tres semanas, aunque puede oscilar entre 3 y 45 días antes de la aparición de los síntomas. No existen tratamientos específicos ni vacunas contra las infecciones por hantavirus.
